Yeguada Madrigal: un mundo de colores en Babia

La cría del Pura Raza Española admite diversos planteamientos: se puede buscar morfología, funcionalidad para determinada actividad e incluso, un determinado color. Yeguada Madrigal apuesta por esta última alternativa, desarrollando una cría singular en un espacio natural inigualable.
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Yeguada Madrigal: un mundo de colores en Babia
Yeguada Madrigal: un mundo de colores en Babia

Seguro que en alguna ocasión habrá oído esa expresión que se suele emplear para referirse a aquellos que andan distraídos, poco centrados o dispersos: “está en Babia”.

La expresión tiene sus orígenes en un referente histórico y por lo tanto, una explicación. Babia es una recóndita comarca en el límite de la provincia de León con Asturias, al pie de las montañas que separan a ambas regiones y donde se cuenta que pasaban largas temporadas de descanso los reyes leoneses, sobre todo en verano. Sus ausencias eran explicadas por sus súbditos con un “están en Babia” que daba a entender todo el significado que tenía el retiro en un lugar por entonces lejano y de difícil acceso.

El protagonista de nuestro reportaje está físicamente en Babia, concretamente en el municipio de San Emiliano, donde reside desde el año 1986. Veterinario desde 1983, Pedro Madrigal tuvo acceso en el citado año de 1986 a la plaza de veterinario titular de San Emiliano, donde echó raíces y vive desde entonces. En el año 1990, la reestructuración de los servicios veterinarios le llevó a convertirse en funcionario de la Junta de Castilla y León, habiendo sido hasta el año 2011 el coordinador de una unidad veterinaria de la sección comarcal agraria de Villablino. Ese año dio el salto al departamento de Sanidad, pasando a ocupar el cargo de inspector de sanidad en Villablino, que ostenta en la actualidad. Un cambio en el que tuvo mucho que ver su afición por los caballos, porque tras asumir la presidencia de la Asociación Nacional del Hispano-Bretón, la raza dominante en la zona, Pedro Madrigal consideró que este cargo podía ser incompatible con su ejercicio profesional como funcionario.

Pero cuando explicamos que Pedro Madrigal está en Babia, conviene aclarar que la afirmación es literal, sin que convenga relacionarla con la expresión figurada que hace referencia a personas ausentes, distraídas o dispersas. Porque Pedro Madrigal tiene muy claros dos temas: el primero, su incuestionable afición a los caballos y el segundo, su concepto de cría y los objetivos que persigue con ella. “La afición al caballo en general la tengo desde siempre, sobre todo al PRE, aunque paradójicamente soy el presidente de Asociación Nacional de Criadores de Caballo Hispano-Bretón. Soy criador de PRE desde el año 90, o sea, desde hace 26 años y tengo un código de ANCCE ocho mil y pico”, nos detalla Pedro.

Comienzo con una yegua

Su trayectoria como criador se inicia con la adquisición de una yegua, de la que Pedro Madrigal recuerda perfectamente sus orígenes: “era Marqués de Borja por su padre y Granda por su madre; con ella empecé a criar, conservando hijas y metiéndome en el montaje que tengo ahora, que cuento entre 20 y 25 madres. Cuando empecé había mucha demanda y los PRE valían mucho dinero. Tenía más valor entonces un tordo corriente que ahora uno con capa singular. Empecé a dejar las mejores yeguas para madres, luego compré alguna yegua más, línea Escalera y siempre procurando ir, dentro de la mayor calidad posible, con los tiempos y con la moda”.

Como se puede observar por sus palabras, Pedro Madrigal tiene las ideas claras, está en Babia, pero muy centrado en los objetivos que se marca a la hora de criar. “Siempre fui a lo que más demandaba el mercado: los colores. En principio, cuando la mayoría del ganado era tordo yo empecé teniendo algo de castaño, luego tuve negro, después alazán y ahora estoy metido de lleno en las capas diluidas. Llevo unos 8 años cubriendo con sementales bayos y desde hace 4 años, con un semental perla, doble dilución, doble CR, lo que comúnmente se conoce como albino, genotipo perla. Y ahora estoy metido en la línea del isabelo. Desde un primer momento busqué un rendimiento económico. Ahora es mucho más difícil tal y como ha quedado el mercado tras la crisis, aunque yo afortunadamente todos los años he vendido todo lo que puse a la venta. Pero hay que trabajarlo mucho, hay que dar muchas vueltas. Y sobre todo, procurar tener lo que nadie o muy pocos tienen y abrirte al mercado internacional. Yo tengo bastantes productos vendidos en Europa, siete u ocho. Me falta dar el salto y cruzar el charco”.

Pedro Madrigal basa su proyección en internet y su mercado más importante lo ha encontrado en Francia, Alemania e Inglaterra. Y tiene muy claro que para su negocio, una imagen vale más que mil palabras. “Por supuesto, así es, yo los muestro y la gente contacta conmigo directamente. Hace unos 15 años yo vendía los potros negros por teléfono, casi ni empleaba fotografías. No existía fotografía digital y no podías plantearte utilizar fotos porque tenías que imprimirlas y tardabas en hacer un trato una barbaridad. He vendido potros describiendo el animal por teléfono y ajustando el precio y al día siguiente te mandaban un transporte. Desde que empezó la fotografía digital e internet, haces unas fotos y un video con el teléfono y el cliente lo ve al poco rato”.

Un cliente que en el caso de Yeguada Madrigal, tiene un perfil muy definido, tal y como nos explica el ganadero: “los clientes que he tenido, salvo los franceses, que buscaban yeguas y potros negros, piden capas diluidas. Del que más seguimiento he hecho, porque me manda información su actual propietaria, es de uno que está en Inglaterra, muy cerca de Londres y que en el Royal Windsor Horse Show ha tenido importantes premios. Es un bayo que se llama “Puma PM”. Hoy es un semental con una calidad morfológica muy buena y que funcionalmente se está comportando muy bien”.

Las siglas PM son comunes a todos los productos criados por Pedro Madrigal, quien aclara que “no conviene confundir con las iniciales de Paco Martí, que es el más famoso criador de caballos con capas especiales a nivel mundial. Yo estoy a años luz de Paco Martí, pero en realidad empecé a marcar con PM tres años antes que él. De cada 20 caballos PM que se venden en España, 19 son de Paco Martí y uno es mío”.

Pastos riquísimos

Como se puede observar, el color es la característica que define a los productos de Yeguada Madrigal, que claramente tiene asumido este rol en el mundo de la cría del PRE. “Yo no monto, vendo todo al destete; no tengo instalaciones ni montaje para criar los potros y domarlos, que sería lo que más dinero daría. Algún potro vendido por mí ha tenido después premios por su funcionalidad, pero yo no la busco y tampoco la entreno. Eso sí, cuando compro una yegua para criar, procuro que dentro de lo que yo entiendo, sea funcionalmente lo mejor posible”.

Efectivamente, tal y como Pedro Madrigal nos comenta, su ganadería no dispone de instalaciones, sus productos se crían en la inmensidad de praderas que existen en Babia, en cualquier de sus pequeños pueblos y en particular, en los alrededores de San Emiliano. Pero no son unas praderas cualquiera, su heno es de primerísima calidad, tal y como nos comenta el ganadero babiano: “vivo en una zona de alta montaña, privilegiada por los pastos, con una calidad de hierba inimaginable, lo máximo de calidad. Son pastos de 1.200 metros para arriba, muy ricos en calcio y con un balance de minerales extraordinario. Ningún animal mío, en los 25 años que llevo criando, sabe lo que es comer una lata de pienso. Se mantienen sólo y exclusivamente con el pasto y lo máximo que hago, el único aporte que les doy en invierno, cuando hay una nevada grande, que aquí las hay de metro de espesor, es llevarles heno, hierba seca, que les echo sobre la nieve o en unos comederos. Lo hago cuando las yeguas no pueden acceder al pasto, pero en cuanto haces esto durante una semana, enseguida ya no la quieren, se arreglan y escarban para acceder ellas a diente a arrancar el pasto. Siempre beben en cauces naturales, en arroyos y en ríos. Además se mueven sobre suelo que no es uniforme, que tiene muchos desniveles, lo que les viene muy bien, sobre todo a los potros, para fortalecerse. Yo soy el único que cría PRE en la zona, el resto cría hispano-bretón y se venden muchos potros para fuera, que luego, cuando se les hacen una valoración con 3 años dan unas medidas muy superiores a las que alcanzan potros de otras zonas, incluso criados a pesebre con alimento reforzado. Aquí es todo natural y los caballos alcanzan un desarrollo increíble”.

Efectivamente, muchas son las cabezas de Hispano-Bretón que se reparten por las praderas de Babia, todas con una talla espectacular y el volumen característico de la raza, que en esta zona leonesa alcanza su máximo esplendor. Pero entre tanto Hispano-Bretón resalta el colorido de la manada de productos PRE de Yeguada Madrigal, que pasta en prados de rica hierba, surcados por sinfín de riachuelos. Cuando realizamos este reportaje, las yeguas pastaban plácidamente con sus potros de semanas junto a una pequeña carretera comarcal y aunque muy escaso era el tráfico, fueron varios los coches que se detuvieron para presenciar un espectáculo lleno de color y gracia, con luminosos foals que mamaban, correteaban y cada poco tiempo retozaban entre la frondosa hierba. Todo un espectáculo para los aficionados al caballo.

Pedro Madrigal tuvo en la temporada 2016 un total de 17 nacimientos y amplió en 2017 a 25. Un crecimiento que justifica porque “he comprado yeguas que me garantizan tener hijos isabelos, yo no tenía ninguna que tuviese el gen PRL”, aunque piensa que “el mercado no se ha recuperado tras la crisis, aunque los más optimistas digan que sí; de hecho, la mayoría de la gente sigue sin cubrir desde hace 4 o 5 años. España en general y el sector del caballo en particular me parece que siguen igual. La gente tiene miedo, hay incertidumbre por lo que vaya a pasar en el país y esto influye en la producción y en la venta. Sin embargo, el mercado extranjero es diferente”.

Potros escondidos

Volviendo a las capas, planteamos a Pedro Madrigal, como profesional veterinario y experto ganadero, una pregunta que muchos aficionados se hacen tras pocos años en los que un buen número de capas son aceptadas por la raza PRE. Antes había muchas capas excluidas, no se admitía ni siquiera el alazán y ahora sin embargo, salvo los píos, se admite cualquier capa. ¿Cómo aparecen tantos productos con diversas capas tras haber sido aceptadas éstas? Pedro Madrigal explica que “supongo que había algún reducto de caballos que salían con colores no estándar y como no se aceptaban, no se marcaban como PRE, porque se sabía que iban a ser rechazados. Una vez admitida la capa, si ese animal se declara, se le hace la filiación compatible, se le hace un análisis serológico y si se comprueba que es de esos padres, hay que registrarlo. Como anécdota puedo contar que de dos caballos negros, que hace unos años eran la capa más cotizada, te puede salir un potro alazán, según que el genotipo de su capa lleve el gen “extensión”; si coincide que se juntan los dos “extensión” en minúsculas de la capa, sale alazán. Claro, un ganadero que cruzaba dos negros y le salía un alazán, era como un desprestigio y entonces escondía el potro. A mí me contaba un ganadero que una vez tuvo un caso así con una potra y se la regaló a quien atendía sus yeguas; a los 3 o 4 años se admitió la capa alazán y tuvo que pagarle a quien se la había regalado mucho más que lo que nunca había pagado por una negra. La genética tiene estas cosas”.

Hasta llegar a su actual producción de capas diluidas, Pedro Madrigal comenta que empezó cubriendo con sementales bayos, de los que obtenía productos bayos y productos palominos. Y explica que “luego, cubriendo esos animales bayos con otros bayos, te podía salir además algún perla, lo que comúnmente se conoce como albino, cremas cenizos y cremello. Aparentemente los tres son parecidos, pero son los tres distintos. Estas capas saltan por un gen llamado “CR”. El isabelo es otra línea distinta, es el gen “PRL”, que hay que buscar que el padre y la madre lo tengan, para ver si lo ligan de los dos. Ahora mismo estoy cubriendo con un semental isabelo y con un semental perlino; el semental perlino tiene el “CR” y el “PRL”. En eso estoy ahora”.

El resultado de este juego de genes son unos potros y caballos PRE llamativos, singulares, preciosos a la vista de cualquier aficionado y también de los más neófitos. La próxima primavera, los prados de San Emiliano y alrededores volverán a poblarse con ellos, juguetones, vivarachos, especiales, adornando un paisaje espectacular al pie de las Ubiñas. Entre tanto Hispano-Bretón, en un valle que parece hecho por y para los caballos, los PRE de Yeguada Madrigal seguirán brillando. Merece la pena verlos.

Cuestión de genes

La genética de capas en el caballo tiene unas leyes propias y debemos olvidarnos completamente de las mezclas de colores que podemos realizar con pinturas para intentar entenderlas. Son temas diferentes. Pedro Madrigal, como profesional veterinario nos recuerda que “la heredabilidad de las capas, la transmisión del color de las capas es complicado, hay que conocer de genética, se basa todo en las leyes de Mendel y hay que entender. Una vez que lo estudias y lo entiendes, sale todo, porque son matemáticas, pero hay que conseguir ese nivel de conocimiento para ponerlo en práctica.

Por ejemplo, para que te salga un tordo tiene necesariamente que ser tordo el padre, la madre o los dos. Si ni la madre ni el padre son tordos, nunca tendrás un tordo. Pero lo del tordo es muy difícil descastarlo, porque una vez que te metes con esto de las capas, si uno de los padres tiene algo de tordo, que lo da la “G” (gen “grey”), mientras tenga una “G”, siempre puede volver al tordo.

La única capa que siempre te da que el hijo va a ser igual que los dos padres, siendo los dos padres lo mismo, es la alazana. Un alazán con una alazana, siempre te da alazán; pero cuando te metes en diluciones ya es otra historia, porque hay interferencias, según qué genes tengan, pueden salir los falsos cremellos, falsos perlas, que también llamamos pseudo-cremellos, pseudo-perlas,… En fin, que esto ya es muy complejo”.

En cualquier caso y además de su experiencia, Pedro Madrigal recurre a los laboratorios para conocer los perfiles genéticos de la capa de sus animales. “Es fundamental hacerlo, sin eso no eres nadie. Cuando un animal es albino, si a la vez es tordo, a la vista nadie lo sabe; a la capa torda le pasa lo que a las personas, que con el paso del tiempo vamos blanqueando el pelo. Un animal que nace albino, si a la vez es tordo, con el tiempo va tordeando, pero no se nota, porque un albino no se puede poner más blanco. Entonces nadie sabe que detrás hay un tordo. Por eso, para evitar las interferencias con el tordo, hay que analizar. Si no lo haces, estás perdido.

En plan privado, para saber lo que tienes, existen varios laboratorios, fundamentalmente el de la Complutense. Pero también puedes hacerlo a través de ANCCE en el laboratorio NBT, que es el único que te certifica no sólo el color, sino que es de ese caballo para el que tú pides la certificación. Porque la muestra la toman del banco de sangre de ANCCE. Así se evita la picaresca”.

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