Dermott Lennon, la sorpresa final

¿Quién ha dicho que en la elite de la competición internacional siempre ganan los mismos? Si esa es la regla, no cabe duda que el Campeonato del Mundo de Saltos de Jerez’2002 ha quedado inscrito en la historia del deporte hípico como la excepción que la confirma. Todos señalaban a Rodrigo Pessoa, a Ludger Beerbaum, Markus Fuchs, Otto Becker, Lars Nieberg, Lesley McNaught, … Cuando se conoció la lista de los cuatro finalistas, las apuestas volvían a decantarse por un clásico del circuito: Eric Navet. Y por equipos, Alemania parecía, como siempre, la opción más segura. Pero ni en unos casos ni en otros se cumplió el pronóstico. El campeonato transitó de sorpresa en sorpresa. Primero con los suizos casi sin equipo, luego con Philippaerts en la tribuna, posteriormente con los alemanes apeados en el podio y así sucesivamente, hasta tener a Pessoa fuera del corte de los 25 mejores e incluso a Ludger Beerbaum por los suelos. Un cúmulo de situaciones inesperadas y de sorpresas consecutivas que concluyeron en una final imprevista: Dermott Lennon, Eric Navet, Peter Wylde y Helena Lundbäck.
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Dermott Lennon, la sorpresa final
Dermott Lennon, la sorpresa final

¿Quién ha dicho que en la elite de la competición internacional siempre ganan los mismos? Si esa es la regla, no cabe duda que el Campeonato del Mundo de Saltos de Jerez’2002 ha quedado inscrito en la historia del deporte hípico como la excepción que la confirma.
Todos señalaban a Rodrigo Pessoa, a Ludger Beerbaum, Markus Fuchs, Otto Becker, Lars Nieberg, Lesley McNaught, … Cuando se conoció la lista de los cuatro finalistas, las apuestas volvían a decantarse por un clásico del circuito: Eric Navet. Y por equipos, Alemania parecía, como siempre, la opción más segura. Pero ni en unos casos ni en otros se cumplió el pronóstico. El campeonato transitó de sorpresa en sorpresa. Primero con los suizos casi sin equipo, luego con Philippaerts en la tribuna, posteriormente con los alemanes apeados en el podio y así sucesivamente, hasta tener a Pessoa fuera del corte de los 25 mejores e incluso a Ludger Beerbaum por los suelos. Un cúmulo de situaciones inesperadas y de sorpresas consecutivas que concluyeron en una final imprevista: Dermott Lennon, Eric Navet, Peter Wylde y Helena Lundbäck.

Los resultados de la primera prueba aun estuvieron en los cauces previsibles. Avelino Rodríguez Miravalles concibió un recorrido de caza con tres opciones, cada una de las cuales ofrecía las alternativas de caminos más o menos largos. La primera, del seis al siete, prácticamente no planteó dudas y todo el mundo fue por la corta, tampoco tuvo problemas la que instaló a la salida del triple, pero el doble de fondo-vertical, con dos salidas, una a mano derecha muy corta y otra a mano izquierda más larga, generó un buen número de derribos. El ganador fue Markus Fuchs con "Tinka’s Boy" y un nutrido grupo de 18 conjuntos se quedó en diferencias de puntos inferiores a los dos derribos. En esta prueba, Francia situó a tres representantes entre los ocho primeros, poniendo las bases al triunfo por equipos que consolidó en la siguiente jornada.

Regularidad francesa

Y es que en la segunda prueba, que determinaba con la primera las medallas por equipos, los jinetes de Jean Maurice Bonneau volvieron a dar muestras de una enorme regularidad, esencial para estar en el podio de conjuntos nacionales. En una línea similar estuvieron suecos y belgas, pero los franceses habían tomado cierta ventaja en la jornada inaugural, que supieron mantener. Navet fue el líder indiscutible, con un punto de penalización en la primera vuelta por exceso de tiempo y un cero pleno en la segunda. La otra piedra angular del equipo fue Levallois con el poderoso semental "Diamant de Semilly", con cuatro y cero, mientras que Balanda y Angot tropezaban en una vuelta cada uno, pero con la fortuna de no coincidir en la misma.

La prueba tuvo siete dobles ceros, además del resultado de un punto de Eric Navet. El trazado, con dos vueltas pasadas, tenía sus mayores inconvenientes técnicos en la llegada al triple en ángulo recto y sobre todo, en la calle final, donde una ría situada tras un doble de vertical-fondo y por delante de otro fondo, fue causa de muchas penalizaciones. Entre ellas, tres consecutivas del equipo alemán, integrado por Becker, Nieberg, Ehning y Beerbaum. Con esta circunstancia y con "el kaiser" sumando doce puntos en el conjunto de las dos vueltas, Alemania perdió el tren del podio, viéndose superado por Suecia y Bélgica. Los suecos hicieron una gran primera vuelta, con tres ceros y aunque sumaron doce en la segunda, pudieron mantener su ventaja y ser plata.

Por el contrario, Bélgica fue de menos a más y tras los cuatro puntos de la primera vuelta puso el lazo a su medalla de bronce con tres ceros consecutivos en la segunda, pese al mal resultado de Philippe Lejeune con "Nabab de Reve", Van Paesschen, Postelmans y Lansink lo hicieron posible.

Prueba decisiva

La tercera prueba puntuable fue la más selectiva de todas. Rodríguez Miravalles lo había anunciado. Superada la clasificación por equipos, había que decidir los cuatro finalistas de todo un Campeonato del Mundo. La primera manga fue la realmente decisiva, con una calle en "S" en la diagonal (3-4-5), con dos dobles y una triple barra en el medio y una segunda calle que trajo por calle de la amargura a la mayoría de participantes: ría, a 23 metros doble de fondos (8 metros) y a 1,20 metros, pequeña barrera azul. Tan decisiva fue que sólo dos participantes la superaron sin falta: Eric Navet y el italiano Gianni Govoni, protagonista de un extraordinario campeonato con la pequeña "Loro Piana Havinia", una yegua holandesa, hija de "Grosso Z", de muy pequeña alzada, pero gran calidad. "Havinia" estaba a principios de esta temporada corriendo pruebas de 1,30 y ahora, de la mano del italiano, está en lo más alto de la competición.

En la segunda manga, más grande, Govoni derribó el segundo del triple. Eso y la suerte de Helena Lundbäck, que dejó bailando una barra en el penúltimo salto, situó al italiano a las puertas de la final, a solo 61 centésimas del cuarto. También a centésimas se clasificó sexto Lansink y muy cerca también, Becker y Babington. Todos pudieron ser finalistas, pero sólo Navet, Wylde, Lundbäck y Lennon, lo consigueron.

La final estaba servida y el pronóstico bastante decantado a favor de Eric Navet. Pero una vez más en este campeonato, el pronóstico iba a fallar. Todos temían a "Utfors Mynta", la voluntariosa yegua de Helena Lundbäck y Navet fue el primero en montarla en la rotación. Le planteó menos problemas de los esperados, como luego al resto, pero el francés se quedó blando ante la gran triple-barra y la yegua tocó. Fueron los cuatro puntos de rigor que luego tuvieron el resto de finalistas con la yegua de la sueca. Pero no fue con ella con la que Navet perdió el oro. Lo perdió con la yegua de Lennon, con "Liscalgot", en un fondo situado a la salida del triple. Estos cuatro puntos fueron determinantes. Lennon no había fallado con su propia yegua, tuvo el derribo de rigor con "Mynta", pero no falló con los dos mejores caballos de la final: "Dollar du Murier" y "Fein Cera". El irlandés dependió de sí mismo en el último recorrido, con "Mynta". Sabía que con un derribo era el campeón y un derribo cometió. Ya era el número uno indiscutible. Navet amarró la plata con "Fein Cera" y Wylde tuvo un cómodo margen para conseguir el bronce en detrimento de Helena Lundbäck. Finalizaba así un campeonato atípico, con sorpresas y muchas figuras convertidas en mudos testigos desde la tribuna. Tal vez sea bueno para la hípica. En cualquier caso, Dermott Lennon es un justo Campeón del Mundo.

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