Yegua lesionada con alambre de espino en una finca de descanso

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Yegua lesionada con alambre de espino en una finca de descanso
Yeguada lesionada con alambre de espino en finca de descanso

Nombre: Ana (Vinaroz)

Tengo una yegua KWPN adoptada. Por motivos de salud decidí llevarla a un centro hípico en Cáceres que ofrecían prados para que la yegua pudiera correr libre y estar con otros caballos. La hípica, sin mi permiso, soltó mi yegua al prado de las vacas con alambre de espino y tras enredarse en ellos prácticamente casi se amputa la pierna. Después de 3 meses y varias intervenciones quirúrgicas de los veterinarios, la yegua sigue coja, estoy pagando veterinaria y herraduras ortopédicas. La corona del casco también está destrozada. En cuanto ha podido ser transportada me la he llevado de vuelta enseguida a mis cuadras. La pregunta es si les tengo que pagar el pupilaje y los gastos veterinarios por cuidar a una yegua que ellos destrozaron y que se va a quedar coja para toda su vida.

RESPUESTA DEL EXPERTO:

Yeguada lesionada con alambre de espino en finca de descanso

Yeguada lesionada con alambre de espino en finca de descanso

Fernando Acedo – Abogado Hípico

Respecto al pago del precio por el pupilaje, habrá que estar a lo pactado en el contrato. No obstante el contrato de pupilaje implica, además de la obligación de pagar una cuota mensual por parte del propietario del caballo, una contraprestación de la hípica que se obliga a proporcionar al animal el alojamiento, manutención, vigilancia y cuidados necesarios. Del supuesto de hecho analizado parece acreditarse que por parte del centro hípico no se han adoptado las medidas de vigilancia necesarias que hubieran permitido evitar el accidente, al no encontrarse el prado con un cercado apto para caballos. En este sentido, el artículo 1.101 del Código Civil determina que estarán sujetos a la indemnización de los daños y perjuicios causados los que, en cumplimiento de sus obligaciones, incurriesen en dolo o negligencia. No obstante, hay que tener en cuenta las circunstancias de cada caso –objetivas y subjetivas– para el reproche de la culpa, si bien es verdad que se presume culpa del agente (cuidador o depositario), salvo que acredite haber actuado con acomodo a circunstancias de tiempo y lugar, o que la causa del siniestro obedeció a fuerza mayor (art. 1.905 del Código Civil). En consecuencia entendemos que existe una grave responsabilidad del titular de la hípica, que ha omitido su deber de cuidado y le ha causado un grave perjuicio del que podría exigir la correspondiente indemnización, la cual se cuantificará en función de la pérdida de valor que haya sufrido la yegua como consecuencia de haber quedado inhabilitada para monta, así como todos los gastos veterinarios invertidos en la curación.

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