Condiciones de un contrato de cubrición por monta natural

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Condiciones de un contrato de cubrición por monta natural
Condiciones de un contrato de cubrición por monta natural

Nombre:  Yaiza Cabrera

Me remito a usted como estudiante de derecho con una pequeña gran duda en mi trabajo de fin de grado. Mi duda es la que sigue: ante una situación de pacto para la cubrición por monta natural, en la que uno de los particulares acogiera el caballo de la otra parte, ¿qué cláusulas y de qué tipo contractual utilizaría?

 

RESPUESTA DEL EXPERTO:

 

Fernando Acedo – Abogado 

El contrato de cubrición no está descrito expresamente en nuestros Códigos y por ello podríamos definirlo como un contrato atípico, aunque jurídicamente lo debemos calificar como un contrato de arrendamiento de servicios, por el que un particular a cambio de un precio, cede su caballo para realizar la cubrición de una yegua propiedad del otro contratante.

El principal consejo que podemos indicarle es que las condiciones del servicio vengan reflejadas en un documento contractual suscrito entre ambas partes, el cual no tiene por qué ser excesivamente complicado, debiendo reflejarse principalmente, además de los datos de identificación de cada parte, una adecuada descripción del semental y de la yegua, determinar el periodo de la estancia del caballo en el centro y lo más importante, fijar el precio y modalidad de cubrición.

En la práctica existen tres modalidades diferentes de cubrición. La primera consistiría en fijar una cantidad económica por cada monta natural. La segunda es acordar un precio cerrado a “yegua llena”, esto es con independencia del número de montas hasta que la yegua quede preñada. Y la tercera, con objeto de aminorar el riesgo para el semental, consiste en extraer manualmente el semen al caballo e inseminar posteriormente a la yegua utilizando las nuevas técnicas reproductivas.

En el supuesto que la cubrición se realice por monta natural, es importante tener en cuenta el riesgo de que el semental pueda lesionarse o incluso fallecer por una caída, un golpe o una patada, y que a tenor de lo establecido en el artículo 1.101 del Código Civil, pudieran exigir al propietario de la yegua causante del daño, una indemnización por los daños y perjuicios causados. De ahí que recomendemos la suscripción de un seguro que cubra cualquier percance durante la cubrición y estancia del semental en las instalaciones hípicas.

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