Accidente de niño con poni en una hípica

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Accidente de niño con poni en una hípica
CONSULTORIO JURÍDICO

Nombre: Mario Sánchez 

Mi hijo de 8 años, en un cumpleaños celebrado en una hípica en marzo se cayó del poni que montaba ya que el animal se movió de forma inesperada y no pudo controlarlo, pues no tiene ninguna experiencia. Era un grupo de unos trece niños con tres monitores, en ese momento ninguno atendía directamente a mi hijo.

El personal de la hípica lo llevó a mi hijo al hospital, donde fue operado de una fractura del codo derecho. Como consecuencia de la caída estuvo con el brazo inmovilizado tres semanas y ahora está en rehabilitación y recuperando poco a poco la sensibilidad de dos dedos. Ha perdido clases, además de otras actividades extraescolares y todavía no puede realizar actividades físicas por consejo del médico.

El seguro ha procedido a enviar un comunicado al tomador de la póliza, indicando que "en los hechos relatados en tal declaración en ningún caso hay responsabilidad por parte del asegurado siendo un accidente propio del ejercicio de una actividad asumida por quien la práctica". Me sorprende que el asegurado ni el seguro asuman ninguna responsabilidad por un accidente de un niño de 8 años que estaba expresamente a su cargo.

Me encuentro en la duda de dejarlo como está, insistir con el seguro o realizar otro tipo de acciones.

RESPUESTA DEL EXPERTO:

Fernando Acedo – Abogado Hípico

En mi opinión, cuando el accidente se produce durante la enseñanza de la equitación con alumnos tan pequeños, existe una responsabilidad civil del centro hípico y/o del profesor de equitación, dado que a la vista del resultado, se concluye que no se tomaron las medidas de seguridad adecuadas para evitar la caída de un alumno que no sabe solventar la situación provocada por la reacción inesperada del poni.

La aseguradora ha basado su negativa en la teoría de la “asunción del riesgo”, que señala que en circunstancias normales, las consecuencias de una caída a caballo deben ser asumidas por el propio jinete que conoce el riesgo potencial que esta práctica deportiva genera. Sin embargo, creo que en este caso, no resulta oponible esta teoría, ya que en edades tan pequeñas, no puede afirmarse que estamos ante ningún riesgo aceptado por el alumno.

En situaciones similares, la jurisprudencia ha señalado que en las relaciones profesor-alumno, el riesgo debe ser previsto y evitado en lo posible por el monitor, quien no puede refugiarse en la aceptación del riesgo del alumno o su inexperiencia, puesto que su ignorancia y escasa destreza en la equitación es inherente a su corta edad, lo que le exige extremar al máximo las medidas de seguridad.

Por todo ello entendemos que existiría base legal para exigir al centro hípico una indemnización por el daño sufrido, gastos médicos y de hospitalización, los días de impedimento que le produjo la caída y las secuelas que en su caso le hayan producido las lesiones, puesto que quien se lucra de una actividad que genera riesgos, y por tanto, susceptible de causar daños, debe responder de dichos daños, máxime cuando sus clientes son niños de muy corta edad y absolutamente inexpertos.

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