Condiciones en la compra-venta de un embrión

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Condiciones en la compra-venta de un embrión
Condiciones en la compra-venta de un embrión

Nombre: Beatriz Gil (Pinto)

El año pasado compré un embrión y una vez que la yegua dio a luz han existido discrepancias a la entrega de la potra, tras proponerle que nuestro veterinario hablara con el suyo para saber su estado. En su día les solicité verla en movimiento y no me lo permitieron. Después de diferentes negativas de la yeguada en diversas circunstancias, se ha decidido realizar un contrato de compra-venta para devolverles el potro. Mi duda es si estamos hablando de una rescisión de contrato que no ha llegado a su término o si por el contrario se realiza un contrato de compra venta (que hacen ellos, no nos dejan realizarlo a nosotros, lo cual sería lo correcto). No hemos recibido ni el potro ni papeles, ¿cómo voy a vender algo que no está en mi poder?

 RESPUESTA DEL EXPERTO:

Fernando Acedo – Abogado Hípico

El caso que nos plantea no es desconocido en el Derecho positivo español y su eficacia y validez jurídica queda fuera de toda duda, disponiendo el artículo 1.271 de nuestro Código civil que “pueden ser objeto de contrato todas las cosas que no están fuera del comercio de los hombres, aun las futuras”. Dicha permisividad sobre la contratación de cosas que en el momento de la celebración del contrato no tienen aún una entidad física real puede ser aplicada al marco de la compraventa mediante dos figuras afines pero que, en la práctica, comportan muy diversos efectos jurídicos.

El primero denominado “compraventa de esperanza”, se define como aquel contrato en el que una de las partes (el comprador) asume el riesgo de que la cosa objeto del contrato no llegue a producirse, de tal manera que el precio se satisface y se está obligado a ello con independencia de que la cosa llegue o no a existir.

El segundo denominado “compraventa de cosa futura”, tiene la peculiaridad que el contrato de compraventa queda en suspenso y no delegará sus efectos en tanto en cuanto la cosa no llegue a tener existencia real, por lo que las prestaciones a las que se obligan la partes, satisfacción del precio por parte del comprador y entrega de la cosa objeto del contrato por el vendedor, quedan condicionadas y en suspenso en tanto en cuanto se produzca la existencia física de ésta última.

En el supuesto planteado mi opinión es que el negocio realizado entre las partes encajaría dentro de la modalidad de “compraventa de cosa futura”, quedando su validez condicionada (condición suspensiva) no sólo a la existencia física del potro, sino a que el mismo esté en perfectas condiciones físicas. Por tanto la eficacia del negocio jurídico está supeditada a que se practique un examen veterinario por un profesional de su confianza, sin cuyo visto bueno la compraventa no desplegaría sus efectos, por lo que ante la falta de acuerdo entre las partes, usted podrá acudir a los tribunales para exigir el derecho a examinar al potro por parte de su veterinario y en su caso se proceda a su entrega o bien solicitar la resolución del contrato con la restitución del precio más los intereses y demás gastos o perjuicios que se le hayan podido causar ante el incumplimiento de la yeguada.

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