Aventura en Tucumán, en el noroeste argentino

Toda una vida se quedaría corta para disfrutar de las inmensas posibilidades que un país como Argentina ofrece para ser recorrido a caballo. Por unos días nos adentramos de la mano de un joven aventurero y emprendedor, Nicolás Paz Posse y su empresa Cabra Horco, en la región de Tucumán. Objetivo: el Cerro de las Cabras.
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Aventura en Tucumán, en el noroeste argentino
Aventura en Tucumán, en el noroeste argentino

Tucumán es una provincia situada en el noroeste argentino, cuya capital es San Miguel de Tucumán. Dispone de tres áreas geográficas bien diferenciadas: al este, las llanuras chaqueñas, llamadas pampas de Tucumán; al oeste, tres cadenas montañosas, las Cumbres Calchaquíes (norte), la Cadena del Aconquija (sur) y las Sierras del El Cajón o Quilmes (noroeste); al noroeste, las Sierras Subandinas, representadas por las Sierras de Burruyacú.

Las mayores alturas de la provincia se encuentran en el Cerro del Bolsón, de 5.550 metros de altitud y en el Cerro de las Dos Lagunas (o de los Cóndores), de 5.450 metros, ambos en los Nevados del Aconquija, cubiertos de nieves eternas, donde se encuentra el Glaciar Chimberí.

Estos cordones montañosos se encargan de detener los vientos húmedos del Atlántico, haciendo que se eleven. La consecuencia es una condensación de humedad en esta zona que provoca sobre las laderas orientales abundantes lluvias y nevadas, lo que da lugar a una zona de vegetación muy abundante, con proliferación de especies florales y frutales, que justifica que la provincia sea conocida como “El jardín de la República”.

Cabra Horco Expediciones nos ofrece la posibilidad de conocer los lugares más recónditos de Tucumán, de recorrer las cumbres y los valles del noroeste a pie o a caballo. En esa zona se ubican las Cumbres Calchaquíes, compuestas por serranías de distintas alturas siendo las más altas las ubicadas frente a la Quebrada de Amaicha, destacando el Alto de las Nieves (4.550m), Bayo (4.530m), el Cº Negrito (4.600m), cumbres de Huaca Huasi, Alto de la Mina (4.690m), El Morado (4.700m) y el Cº Adriana, que es el más alto, con 4.730 metros.

La empresa es la consecuencia de una pasión, la que Nicolás Paz Posse tuvo de conocer, desde muy joven, cada rincón de Las Queñuas, propiedad privada con una superficie de 8.000 hectáreas situada en San José de Chasquivil. Nicolás llegó a conocer tan bien los cerros, que mucha gente recurría a él para que les guiara hasta determinados destinos. Así surgió la idea de crear Cabra Horco Expediciones, consolidada además como empresa bien organizada y estructurada, con la licenciatura que Nicolás obtuvo en Administración de Empresas.

Desde 2002, Cabra Horco Expediciones se encarga de mostrar al mundo los cerros tucumanos. Un emprendimiento joven pero con la experiencia necesaria para brindar el mejor servicio y las aventuras más seguras. En el proyecto colabora desde sus comienzos Leandro Cruz, un joven nacido en uno de los destinos en el cerro, Anfama, quien guía con toda la seguridad que le permite su conocimiento de la zona. Al equipo se sumaron posteriormente, Marco Avellaneda y Fabián Paz.

Las Queñuas

La inmensa propiedad de Las Queñuas, en la que se desarrollan buena parte de cabalgatas que propone Cabra Horco Expediciones, limita al oeste con las Cumbres Calchaquíes, en las que nacen las vertientes que alimentan los cauces de los ríos más importantes de la provincia y en las que destacan las cumbres del Negrito (4.600m) y del Alto de la Mina (4.700m), zona donde existe una altiplanicie elevada, denominada Huaca-huasi, con lagunas de origen glaciar. Hacia el este limita con La Hoyada, hacia el sur con el río La Ramadita y al norte con el río Liquimayo. En determinadas zonas de Las Queñuas se encuentra una representación del extremo austral de la Selva de Las Yungas y se aprecian ambientes alto andino y puna. En invierno el paisaje es ocre y soleado, los bosques son caducifolios y los pajonales pierden su verde característico del verano.

Las Queñuas es una reserva natural, que tiene como objetivo preservar los bosques autóctonos y su fauna, protegiendo el ecosistema natural de los valles de altura y conservando una muestra de la naturaleza de las sierras del Aconquija. Entre sus objetivos también están el cuidando de los recursos hídricos, el respeto a su cultura e historia, así como la generación de modelos de aprovechamiento sostenible, haciendo un buen uso de los espacios naturales locales.

El acceso a Las Queñuas se realiza desde Raco en vehículos todo-terreno en un 50 % de su recorrido y el resto por sendas demarcadas para caballos o trekking. En el período de lluvias de verano todo el trayecto debe realizarse por las sendas. Si se quiere acceder desde Tafí del Valle se puede hacer a caballo o trekking.

También se puede acceder por avión o helicóptero, ya que la propiedad cuenta con pista de aterrizaje y helipuerto con una duración de 20 minutos de viaje desde el aeropuerto de San Miguel de Tucumán.

 

Medio y pobladores

La cordillera y pre-cordillera argentinas están aún habitadas por pobladores locales que nacieron y se criaron en los cerros, en una realidad muy distinta de la que se vive en las ciudades. Recorrer los senderos que hoy como ayer, son y fueron las vías de comunicación de mucha gente que formó y forma parte de la historia de un país es realmente fascinante. Permite despojarse definitivamente de las ataduras mentales que muchos tenemos para dejar volar el espíritu en busca de las cosas sencillas, auténticas. Mucho es lo que se puede aprender de quienes tienen como guía a la propia Naturaleza. Ellos nacieron y se criaron en ella y lograron adaptar los tiempos modernos a su realidad.
La posibilidad de entrar en contacto con una cultura diferente y de disfrutar a pleno de, medio natural atravesando ríos, montañas y quebradas por angostas sendas de mulas. Atravesando los cerros tucumanos, siguiendo antiguas sendas mantenidos actualmente por los pobladores. Colmarse los ojos de paisajes infinitos, de inmensidad y de naturaleza. Entrar un poco más en la historia de la gente que nació y se crió en los cerros, comprender mejor su realidad. Cada parada es un mundo diferente y así al tranco, disfrutando de un buen caballo, ingresando lentamente en el paisaje hasta formar parte de él.

Así es como Nicolás Paz describe el contacto con el medio y con sus pobladores que ofrecen las cabalgatas (como en Argentina llaman lo que en España conocemos como marchas ecuestres o turismo ecuestre) que organiza Cabra Horco Expediciones.

 

Principales destinos

Cinco son los destinos principales que incluye Cabra Horco en su catálogo para las cabalgatas. El primero es el de Ancajuli, en el que destacan su caudaloso río, donde se pueden pescar truchas y la variada fauna que merodea el lecho. Es sin duda uno de los lugares más pintorescos de los cerros tucumanos, adornado de rosales y hortensias, que lo convierten en espacio de ensueño. Al final del trayecto nos esperan en su casa José y su familia, brindándonos comodidades que, unos años atrás, hubiesen sido difíciles de imaginar en el cerro.

El destino de Las Arquitas ofrece un paisaje de tierras coloradas, con increíbles miradores y donde es habitual cabalgar bajo el armónico vuelo de los cóndores. Incrustada en una profunda quebrada, la cabalgata concluye en la casa de un personaje ilustre, don Alberto Gutiérrez, excelente anfitrión con mujer Teresa y su numerosa familia.

El de Anfama es un destino para visitar en la estación seca, ya que para llegar deberemos cruzar en varias ocasiones el río La Hoyada, el más caudaloso de esta zona cerreña. Se trata de un extenso poblado con verdes lomas decoradas con rebaños de ovejas pastando. Como en el resto de las travesías, al final del camino nos ofrece cómodo alojamiento y una reconfortante comida una familia del lugar, en este caso, Enrique con su mujer Ester.

La ruta de Chaquivil nos lleva al lugar más emblemático del cerro, con muchos ingredientes que lo convierten en un atractivo desafío para cualquier aventurero. En primer lugar su acceso: se llega después de cabalgar 9 horas sorteando empinadas cuestas, caudalosos ríos y barrosas sendas. En segundo lugar, su ubicación, en el corazón de todos los circuitos, lo que permite partir desde allí hacia cualquier otro destino cerreño. Y en tercer y último lugar, el casco (como se llama en Argentina a la residencia principal) de la estancia construida en el emplazamiento, que cuenta con una "sala" (nombre asignado a los cascos de las estancias cerreñas) antiquísima y muy pintoresca, testigo de un sinfín de aventuras, guitarreadas y leyendas. Al lado de la "sala" pasa el río Chaquivil, donde es casi una obligación pescar truchas en alguna de las siestas cerreñas. El capataz, Secundino Rasguido, nos espera junto con su familia en el casco de la estancia.

La quinta propuesta de Cabra Horco, la que sin duda es la “estrella” de su programa, es la que atraviesa los lugares más recónditos y agrestes de la propiedas de Las Queñuas, con llegada a La Posada, estancia construida a 2.200 metros de altitud, a la que llegaremos después de 8 horas a caballo dentro de la propiedad. La Posada se construyó sobre los cimientos del antiguo casco de la estancia, empleándose para su construcción materiales de la zona como adobe, piedra, paja, cañas, varias de aliso, cuero, lajas, etcétera. Cuenta con tres habitaciones con baño y con un anexo con otras dos habitaciones y baño.

En su construcción intervinieron pobladores del lugar, que utilizaron sus técnicas constructivas, habiendo sido acarreados los materiales y el mobiliario a lomo de mulas. El edificio consta de un sistema de provisión de agua permanente y de electricidad generada por sistemas de energía alternativa.

Otras actividades

Todas estas cabalgatas permiten disfrutar plenamente de la naturaleza, auténtica protagonista del viaje junto al caballo, atravesando ríos y montañas por angostas sendas de mulas. El viajero podrá de esta manera conocer cada rincón de los cerros tucumanos, disfrutar de sus ríos y conocer la singular forma de vida de la de montaña, quienes serán partícipes de la aventura, brindando un cómodo alojamiento y cocinando para los viajeros los más tradicionales platos regionales, elaborados con productos de producción propia.

La mayoría de los viajes parten de la villa veraniega de Raco, ubicada a 50 kilómetros de San Miguel de Tucumán y se dirigen hacia el noroeste a cerros y montañas situados a más de 2.000 metros de altitud, aislados del mundanal ruido. Es la oportunidad de llegar a rincones del mundo que se encuentran habitados por personas con costumbres de una carga cultural invaluable, permitiéndonos vivir de esta manera, una experiencia inolvidable y enriquecedora.

Cabra Horco incluye en sus programas los traslados hasta y desde el lugar de partida, monturas, bebidas y comidas, el alojamiento en los puntos de destino en los cerros, las mulas de carga, los guías,… Y por supuesto, los caballos, cuyo origen predominante es el cruce de criollos. Tienen una alzada entre 1,50 y 1,60 metros y están entrenados y preparados para transitar por los cerros sin correr mayores riesgos, por lo que se mueven con paso seguro en los desniveles y entre las piedras.

Las marchas se pueden enriquecer además con avistaje de aves, visitas a artesanos de la zona, pesca, fotografía, guisos, asados, empanadas, corderos al horno de barro, infusiones de hierbas de la zona, panes caseros, fiambres  y quesos autóctonos, vinos,… Todo un mar de sensaciones a nuestro alcance de la mano de Cabra Horco Expediciones.

 

CABRA HORCO Expediciones

www.cabrahorco.com.ar

https://www.facebook.com/cabrahorco

info@cabrahorco.com.ar

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