La Acidosis subclínica en el caballo

Los jinetes y propietarios que conocen el sistema gastrointestinal del caballo saben que es una creación delicada a la vez que maravillosa. Cuando goza de una buena salud, es capaz de convertir de manera eficiente los pastos y piensos en energía; sin embargo, cuando algo falla, la vida del caballo podría estar en juego.
-
La Acidosis subclínica en el caballo
La Acidosis subclínica en el caballo

Los diagramas y las descripciones del sistema gastrointestinal equino diferencian claramente el sistema digestivo anterior, es decir, la combinación de dientes, lengua, esófago, estómago e intestino delgado, y el sistema digestivo posterior, es decir, intestino grueso, ciego, colon y recto. El sistema digestivo anterior del caballo cuenta con el 35-40% de la capacidad del sistema gastrointestinal en general. Las capacidades del sistema digestivo anterior y posterior del caballo difieren claramente de las capacidades del resto de animales de una ganadería. Los rumiantes, como por ejemplo el ganado vacuno, tienen un sistema digestivo anterior significadamente más voluminoso, y cuenta con el 85-90% del total de la capacidad gastrointestinal.

No pasaría nada, ni sería interesante esta información si el caballo viviese en estado salvaje, picoteando forrajes y paseando durante unas 18 horas al día. Pero el caballo moderno es un atleta que suele vivir en un box, trabaja durante una hora al día y no suele tener acceso a pastos variados.

El sistema digestivo anterior tiene un tamaño reducido y, debido a ello, en el estómago suele haber un rápido tránsito gástrico, enviando al intestino delgado alimentos con un grado de digestión insuficiente: tarda en procesarse en el sistema digestivo anterior muy poco tiempo, en comparación con las horas que tarda en el posterior. Un rasgo principal del sistema digestivo posterior es la población importante de microorganismos que lo habitan: bacterias anaeróbicas, hongos y protozoos coexisten conjuntamente en el sistema digestivo posterior cuando éste funciona de forma correcta.

Además de la función microbiana primaria, está la de digerir fibra. La descomposición de la fibra en el sistema digestivo posterior provoca la producción de ácidos grasos volátiles (AGV), los cuales se extienden por las paredes del ciego y el colon, son transportados por la sangre y terminan en el hígado, donde son utilizados por el caballo para abastecer de energía los esfuerzos atléticos o reproductivos.

 

 

Uno de los primeros signos de la acidosis subclínica es la inapetencia o disminución del apetito del caballo, empeorado porque nosotros controlamos sus dietas.

Causas

Hay algunas situaciones que provocan que el pH (potencial de Hidrógeno) del intestino grueso descienda bruscamente. Las dos causas más comunes son el exceso de consumo de piensos ricos en almidón o pastos ricos en fructanos. O sea, si nos pasamos en la cantidad de pienso que debe recibir el caballo en una sola toma, o si le soltamos en pastos que están en crecimiento o demasiado altos, podemos causar un cambio que perjudica a su sistema digestivo y aumentamos de manera importante el riesgo de cólico.

Cuando cualquiera de estos supuestos ocurre en la alimentación, es imposible que el estómago y el intestino delgado digieran y absorban suficientemente el ataque masivo de almidón (un tipo de azúcar que se encuentra en los cereales) o de fructano (un tipo de azúcar que se encuentra en la hierba), consecuencia de lo cual pasan por el intestino grueso sin poder ser digerido adecuadamente. Cuando la digestión del almidón de fácil fermentación avanza hacia el intestino grueso, las producciones de ácido láctico y ácidos grasos volátiles (AGV) aumentan considerablemente, provocando una disminución significativa en el pH del sistema digestivo del caballo. Cuando el intestino grueso tiene que aguantar esta situación durante un periodo de tiempo o varias veces al día, termina abrumándose con el ácido. Además, se puede producir un daño serio en la mucosa intestinal debido a que el ácido láctico es más fuerte que los volátiles grasos (AGV). En los casos más severos, el lactato puede suponer entre el 50 y el 90% del total de ácidos en el intestino grueso.

El cambio en el pH establece un entorno desfavorable para algunos microorganismos que habitan en el intestino grueso y que ayudan en la digestión. En particular, las bacterias que digieren fibra como la Ruminococcus albus y la Fibrobacter succinogenes, son sensibles a las disminuciones de pH. Para un funcionamiento óptimo de esta bacteria, el pH debe oscilar entre 6.5 y 7.0: cuando cae por debajo de 6.0, que es lo que ocurre a menudo con la Acidosis subclínica, la bacteria saludable comienza a desaparecer.

Al contrario que ocurre con las bacterias ruminales, las bacterias productoras y utilizadoras de lactato prosperan en un entorno con un pH bajo; o sea, prosperan las nocivas para el sistema digestivo. Por ejemplo, algunos microorganismos como el Streptococcus bovis en realidad cambian su metabolismo y producen ácido láctico más fácilmente que ácidos grasos volátiles (AGV) cuando están expuestos a condiciones ácidas, agravando el problema. Los cambios en el pH del intestino grueso debido a alteraciones en la población microbiana y en el ácido, son los que provocan la enfermedad conocida como Acidosis subclínica.

 

Signos

Uno de los primeros signos de la Acidosis subclínica es la inapetencia o disminución del apetito del caballo. Ellos mismos intentan arreglar esta situación recurriendo a sus hábitos naturales, que consiste en picotear forraje suave. Pero nosotros controlamos sus dietas y, en muchas ocasiones, lo empujamos a una crisis intestinal.

Además, debido a que el intestino grueso está abrumado con el ácido láctico, cuando el caballo experimenta Acidosis subclínica la pared intestinal comienza a inflamarse e irritarse, provocando una molestia para el animal. La irritación puede ser bastante severa, lo que puede promover un comportamiento similar al del cólico.

Otra de las consecuencias clínicas, y quizás la más perjudicial para los caballos de deporte y competición, es la reducción de la eficacia nutricional. No se absorben los nutrientes que estamos proporcionando y estamos, en realidad tirando los suplementos y piensos, porque no los puede digerir.

Cuando la pared intestinal está expuesta durante un largo plazo a un medio de pH bajo, se puede ver afectada negativamente la capacidad para absorber los alimentos, limitando así la llegada de energía y nutrientes necesaria para el rendimiento atlético.

Además de estas preocupaciones de salud, se ha sugerido por algunos investigadores la posible relación existente entre la Acidosis subclínica y estereotipos como la masticación de madera, es decir, cuando el caballo traga aire y hacer el baile del oso en el establo.

Debido a la naturaleza frágil del intestino grueso, un caballo afectado por la Acidosis subclínica es menos capaz de manejar crisis metabólicas que los sanos. Por lo tanto, aquellos que padecen o han padecido Acidosis subclínica son más susceptibles de padecer cólicos, diarrea o Laminitis.

Uno de los primeros signos de la acidosis subclínica es la inapetencia o disminución del apetito del caballo, empeorado porque nosotros controlamos sus dietas.

Otra de las consecuencias clínicas de la acidosis subclínica es la reducción de la eficacia nutricional, que es quizás la más perjudicial para los caballos de deporte y competición.

Manejo

La Acidosis subclínica no es un peligro nuevo para la salud de los animales domésticos. Los veterinarios la encuentran constantemente, debido a los manejos usuales en las cuadras.

Desde hace tiempo, los investigadores intentaron solucionar el problema de la Acidosis en el ganado vacuno. Puesto que las vacas deben de consumir  grandes cantidades de pienso para apoyar la producción de leche, su rumen o herbario (que en términos de población de microflora, es análogo al intestino ciego y colon del caballo), se abruma con los ácidos grasos volátiles (AGV) y ácido láctico que siguen a cada comida, provocando la Acidosis ruminal. Las vacas afectadas tienen menos hambre y, la mayoría de las veces, comen menos, lo que conduce a una disminución en la producción de leche y, por lo tanto, una reducción en el beneficio. Por consiguiente, es evidente la necesidad de regular el pH en el herbario. Los investigadores lograron regularlo de forma satisfactoria, añadiendo bicarbonato de sodio a la comida, es decir, un elemento que sirve para corregir el pH a pesar de la alta ingesta de cereales.

Se tomó como referencia una investigación realizada con ganado vacuno, para deducir en un principio la solución en el manejo de los caballos con Acidosis subclínica: ésta parecía tan sencilla como suministrar un amortiguador de pH para el intestino grueso que redujera al mínimo las fluctuaciones del pH cuando las cantidades ingeridas de hidratos de carbono fácilmente fermentables fueran significativas. O sea, parecía lógico introducir un “buffer” cuando los animales necesitasen una ingesta importante de cereales, como sucede con los caballos de carreras de alta competición o las yeguas lactantes.

Los investigadores, efectivamente, indagaron esta posibilidad, pero se tuvieron que enfrentar con un problema frustrante casi de inmediato. La fermentación en el caballo se produce en el conjunto ciego-colon, que se localiza al final del sistema gastrointestinal en vez de al principio, como ocurre en el ganado vacuno. Para que un elemento que vaya a corregir el pH alcance el intestino grueso del caballo, debe resistir el paso por el estómago y el intestino delgado. Lamentablemente, las enzimas secretadas en estos órganos son muy dañinas y no permiten que los correctores de pH lleguen a donde tienen que actuar. Se continuó con la investigación, aplicando la tecnología utilizada en medicina humana y se llegó a la conclusión de mezclar correctores de pH con otros elementos que sí pueden aguantar las enzimas digestivas del intestino anterior y que llegan intactos al intestino grueso. Estos productos son ya utilizados habitualmente por los veterinarios.  

Otra de las consecuencias clínicas de la acidosis subclínica es la reducción de la eficacia nutricional, que es quizás la más perjudicial para los caballos de deporte y competición.

Como medida de prevención, es recomendable que los caballos tengan acceso constante a forraje suave, para ayudar y fortalecer las bacterias digestivas.

Prevenir

Pero ¿cómo podemos prevenir esta situación sin utilizar correctores de pH?... Una vez más, la solución requiere una mejor organización por nuestra parte y más trabajo. La capacidad limitada del estómago del caballo requiere tomas de no más de 2 a 2,5 Kg. Si el ejemplar está en trabajo duro y necesita una ración de 6 Kg. de pienso al día, esto quiere decir que tenemos que proporcionar 3 tomas al día para que no lleguemos a desbordar el estómago. Si el caballo es muy grande o tiene que ganar peso y necesita 7 Kg. al día, hay que añadir una cuarta toma.

En conjunto con esta medida, tenemos que abrir la mano con el forraje. Los caballos deben tener acceso constante a forraje suave (no alfalfa) para ayudar y fortalecer las bacterias digestivas. Hay que añadir que la masticación del forraje suave potencia la capacidad digestiva, porque aumenta la producción de saliva, la cual también ayuda a mantener el pH correcto en el sistema digestivo anterior. Esto no quiere decir que debamos soltar a nuestros caballos en pastos de manera repentina, especialmente en primavera o en otoño, cuando está la hierba en crecimiento. Y además siempre deberíamos preocuparnos cuando veamos a nuestros animales en hierba hasta las rodillas. 

Hay momentos en que debilitamos las bacterias del sistema digestivo y momentos en que se debilitan por circunstancias ajenas, en momentos de estrés, como cuando transportamos al caballo, cuando está compitiendo, cuando hace calor, cuando cambiamos de alimentación, cuando tiene miedo (tormentas con relámpagos)-

Todas estas solo son algunas de las razones o circunstancias que pueden reducir las bacterias que ayudan al intestino y pueden, a su vez, fomentar la bacteria que le perjudica. Esta es la razón, por la que últimamente se ha hecho popular el uso de productos con pro-bióticos (bacteria del sistema digestivo) y pre-bióticos (elementos que fomentan la producción de estas bacterias). Si se sabe que estamos en un momento en que la flora bacteriana natural está en riesgo, y si está en nuestras manos disminuir o ralentizar de alguna manera esta pérdida, ¿por qué no hacerlo?

Como siempre, estas tendencias van emulando las que claramente se producen en la nutrición humana. Pedimos más de nuestros caballos, y para ser competitivos, tenemos que saber lo que están utilizando nuestros competidores a nivel mundial. Lo mejor es introducir un manejo de cuadra que ya por sí fomente y proteja la bacteria natural del sistema intestinal. Y como siempre, cuando tenga inquietudes o dudas, se hará imprescindible tener una conversación detenida con su veterinario.

 

Fuente: Ecuestre

Textos: Coby Bolger (www.HORSE1.es)

 

 

 

Como medida de prevención, es recomendable que los caballos tengan acceso constante a forraje suave, para ayudar y fortalecer las bacterias digestivas.

Te recomendamos

Conoce los contenidos del número 434, que ya puedes adquirir en kiosco o en su edició...

Cómo deben estar conformados los cascos del caballo y sus patologías más frecuentes...

Hoy os traigo una lista de algunos alimentos (frutas y verduras) que nuestros caballo...

Los que amamos a los caballos soñamos con recorrer el mundo... o parte de él, para en...

En ocasiones, salir de la cuadra puede suponer un riesgo. Por ello, hablo de algunas ...

Afortunadamente, cada vez hay más caballos mayores compitiendo en una multitud de dis...