La doma natural

Una tendencia que brota con fuerza: la doma natural o "natural horsemanship" intenta plantear la relación hombre-caballo desde ideas como la amistad y la asimilación de las bases del comportamiento del animal en libertad. Una tradición que viene de antiguo y que, hoy en día, se intenta conceptualizar para poder aplicarla en nuestro trabajo con los caballos. Los cursos en los que adiestradores de reconocido prestigio, como Monty Roberts, Pat Parelli, Richard Maxwell, Fernando Noailles o Lucy Rees, enseñan sus técnicas de doma natural demuestran que éstas no tienen nada de mágico. Las personas que las utilizan y las enseñan no son "susurradores de caballos" dotados de poderes especiales que les faciliten la relación con estos. Los principios de este tipo de doma son la racionalidad, la psicología y la observación del comportamiento del caballo en libertad, para aplicarlos a la monta.
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La doma natural
La doma natural

Una tendencia que brota con fuerza: la doma natural o "natural horsemanship" intenta plantear la relación hombre-caballo desde ideas como la amistad y la asimilación de las bases del comportamiento del animal en libertad. Una tradición que viene de antiguo y que, hoy en día, se intenta conceptualizar para poder aplicarla en nuestro trabajo con los caballos.
Los cursos en los que adiestradores de reconocido prestigio, como Monty Roberts, Pat Parelli, Richard Maxwell, Fernando Noailles o Lucy Rees, enseñan sus técnicas de doma natural demuestran que éstas no tienen nada de mágico. Las personas que las utilizan y las enseñan no son "susurradores de caballos" dotados de poderes especiales que les faciliten la relación con estos. Los principios de este tipo de doma son la racionalidad, la psicología y la observación del comportamiento del caballo en libertad, para aplicarlos a la monta.
En España, hace menos de una década que se ha comenzado ha escuchar hablar de esta nueva filosofía, y eso provoca que muchas personas entendidas en doma lo vean con recelo. Consideran la doma natural como una especie de nueva "chifladura" con la que los místicos del caballo pretenden desterrar técnicas y utensilios que han funcionado desde siempre para domar a estos animales.

Compatibles

Sin embargo, los nuevos gurús de la doma natural no consideran que esta suponga una ruptura radical con los viejos métodos. Es más, en su opinión, la doma natural es una evolución de los mismos, que utiliza el estudio del comportamiento de los caballos en libertad y la observación de su comunicación en la naturaleza para aprovecharlo en beneficio del ser humano. Es perfectamente compatible trabajar durante media hora en el picadero redondo con el animal completamente libre, y durante la media hora siguiente ejecutar movimientos de doma de alta escuela perfectos.

La razón de esta compatibilidad radica en que, tanto en la doma tradicional, como en la natural, el objetivo es conseguir un caballo equilibrado, dócil, atento y sensible. La única diferencia estriba en que se intenta adaptar el hombre al caballo, y no viceversa. Lo que está claro es que la doma tradicional y la natural, bien aplicadas, consiguen resultados eficaces y caballos entregados. Un objetivo muy diferente del de algunos "domadores" de la escuela tradicional, que se escudan en los supuestos métodos de ésta para maltratar gratuitamente.

¿En qué consiste?

Existen casi tantos métodos como profesionales de este estilo, aunque tienen características perfectamente identificables. No existe definición, sino una serie de puntos coincidentes.

1.-Establecer una línea de comunicación:

El punto de partida de la doma natural es la consideración del caballo como ser inteligente e intuitivo. Sin embargo, existe una importante barrera de comprensión, que radica en la diferencia de lenguajes. Los caballos se comunican a través del lenguaje gestual, y el espacio personal tiene una importancia vital. Los domadores naturales analizan e intentan reproducir las pautas del comportamiento equino en manada. Un caballo criado con otros congéneres será capaz de reconocer ideas como no agresión, seguridad y, más adelante, amistad con el domador, observando las señales externas que éste le da mediante su postura, la distancia que mantiene respecto a él y la fluidez de sus movimientos.
En este sentido, Klaus Ferdinang Helpfling, uno de los primeros introductores de estas teorías en España, afirma en su libro "Tratar con caballos" que "la verdadera comunicación con un ser que no conoce nuestro lenguaje requiere, si ha de ser un encuentro para ambos, profundidad, mucho corazón abierto, entendimiento y comprensión. Sólo entonces se llega a una complicidad sin lucha, sin obligación".

2.-El caballo no quiere luchar:

Los caballos son animales gregarios, que obedecen un orden jerárquico bien establecido. Cuanto más alto es su rango dentro de la manada, menos necesidad tienen de recurrir a la violencia. Para que la doma sea eficaz, el jinete debe tender a ocupar el puesto del líder de la manada, adquiriendo las cualidades que le identifican como tal: saber estar, calma, inteligencia y atención a los problemas de sus compañeros "caballos". Cuando un caballo ha aprendido a confiar en su domador, la obediencia se convierte en algo tan natural como seguir al líder de su manada en plena naturaleza, por lo que la violencia, los gritos o los golpes pierden toda su utilidad. De acuerdo con los valores de un caballo, sólo pelea el débil, el que no tiene un lugar bien establecido en la manada.

Los caballos domados con base en la confianza en el ser humano, no solamente no necesitan "romperse", sino que aceptan la doma sin lucha y desarrollan muchos menos problemas que los caballos sometidos mediante la violencia. Lucy Rees, una de las adiestradoras más populares en nuestro país, considera que esta forma de doma es completamente lógica, puesto que tiene en cuenta lo que piensa y siente el caballo. "Los caballos saben lo que les gusta y lo que no les gusta, y se acercan a lo primero tal y como se alejan de lo segundo. Eso no es ser estúpido. Desde su punto de vista, se comportan lógica y sensatamente". Por eso, el domador natural recurre con más frecuencia a la recompensa que al castigo. Una caricia o una golosina que el caballo pueda relacionar con un comportamiento adecuado es mucho más efectiva que esperar a que se equivoque para castigarle. El caballo en manada se siente satisfecho cuando existe "paz social", la busca y cuando la consigue, le ayuda a distinguir entre lo que el jinete considera correcto y lo que no lo es.

3.-La confianza, la base de la relación:

El domador natural utiliza la confianza del caballo como base de todo su trabajo posterior. El acercamiento se realiza paso a paso, teniendo en cuenta las necesidades del caballo. Para eso se toma en consideración la diferencia básica entre la psicología de animal de presa del caballo y la psicología depredadora del hombre. La principal arma de los caballos es la huida, y recelan de todo aquello que pueda constituir una amenaza para su bienestar. Por esta razón, el primer contacto con la doma de un caballo se realiza (aunque existen diferentes variaciones), dentro de un picadero redondo, donde el animal puede responder a su instinto de huir al mismo tiempo que puede familiarizarse con ese "depredador" que tanto le asusta. Poco a poco, la curiosidad vence al miedo, y el adiestrador puede acercarse tranquilamente, acariciarle, levantarle pies y manos, echarle mantas y cuerdas sobre el lomo, montarle a pelo o ensillarle. Todo el proceso se realiza lentamente, dando tiempo al caballo a acostumbrarse y a confiar en ese nuevo elemento que va a formar parte de su vida. Ese será un vínculo de confianza entre humano y caballo que facilitará enormemente la doma "tradicional".

Lo más interesante de este método es que funciona también con caballos que han sufrido malas experiencias para solucionar sus problemas de comportamiento. Ante cualquier circunstancia, la reacción de un caballo que confía en su jinete es la de buscar refugio en él y obedecer sus indicaciones, ya que se ha convertido en su líder. Se consigue así un caballo valiente, atento y sensible a todas las indicaciones.

4.-Elegancia de movimientos:

Cuando un caballo tiene miedo o está en tensión, toda su figura lo refleja. Tiene la boca tensa, la espalda rígida, la cola baja, y todos sus movimientos dan una sensación de descoordinación. En esas condiciones, pretender reunirlo o conseguir unos aires elegantes y confortables resulta una tarea poco menos que imposible. Sucede todo lo contrario con un caballo relajado. Cuando se contempla un caballo en libertad, sorprende la fluidez de sus movimientos y la belleza de su estampa. Es posible reproducir esas características en un caballo adiestrado sin violencia.

La doma natural persigue que el caballo, aunque sea montado con bocado y silla, conserve la boca relajada, la espalda redonda y los movimientos elegantes y fáciles del caballo en libertad. Y lo más impresionante es cuando se consigue esa misma elegancia montando con el caballo completamente libre.

Aprendizaje

Gran parte del trabajo de la doma natural se desarrolla pie a tierra, enseñando los principios antes de comenzar con la monta propiamente dicha. La sutileza de movimientos y la ausencia de dolor enseñan al animal a responder a ayudas muy sutiles, por lo que posteriormente, ya montado, el bocado, la fusta y las espuelas se convierten en refuerzo de las órdenes del jinete, nunca en herramientas para forzar al caballo.

Como todo en la hípica, la doma natural necesita de un aprendizaje con un experto, ya que entraña de un cierto riesgo y requiere precaución. Mal aplicada produce resultados muy negativos. Que estos métodos partan de un concepto no violento del trato de los caballos no significa una ausencia de disciplina. Todo lo contrario. Un caballo sometido a este proceso aprende una serie de pautas de comportamiento que son aceptables y que, cuando no observa, conllevan el rechazo por parte de su domador. Para un animal domado por estos métodos, el peor castigo es que su ser humano le ignore o le expulse temporalmente de la manada. Igual que en libertad.

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