El caballo Marwari, historia y tradición de la India

Desde hace relativamente poco tiempo en occidente estamos empezando a conocer uno de los tesoros mejor guardados de la India. Sus razas de caballos autóctonos y entre ellas, la más destacable y quizá conocida sea la del Marwari.
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El caballo Marwari, historia y tradición de la India
El caballo Marwari, historia y tradición de la India

La historia y costumbres que van unidas a esta raza están innegablemente ligadas a su pasado en común con el hombre, la religión hinduista y los clanes de los señores guerreros del norte de la India, los Rajputs. Según las tradiciones hindúes, el caballo tiene un significado religioso muy importante; son el símbolo de lealtad, respeto y poder. En la mitología india, el origen del caballo proviene del “Samundra Manthan”, es decir es uno de los nueve tesoros sagrados que los dioses hicieron emerger del océano. El mito continúa cuando el dios Brahma, creador del Universo y Surya, el dios del sol, compitieron por la posesión y la propiedad de los caballos, para que tiraran del disco solar.

Pareja de lanceros montados en Marwaris del fuerte de Dundlod, con sus uniformes, colores y enseña del Clan.

Pareja de lanceros montados en Marwaris del fuerte de Dundlod, con sus uniformes, colores y enseña del Clan.

Raghuvendra Singh Dundlod, el patriarca de los caballos Marwaris, fundó la Indigenous Horse Society of India IHSI y promovió el studbook de la raza junto a Francesca Kelly, con quien le vemos en la imagen.

Por lo tanto, considerando su origen según los antiguos escritos sánscritos, el caballo fue identificado como un regalo de dios. Este hecho otorgó al caballo un estatus "divino" en la religión hindú y simboliza la luz y el poder (el sol), e históricamente sólo fue propiedad de la realeza.
La opinión de los expertos afirma que el caballo se materializó en la cultura india en los albores de la era védica, alrededor de 2000 A.C. Pronto los gobernantes indios se vincularon a los caballos, mejorando el poder y el prestigio de sus clanes guerreros. Considerados criaturas divinas, bendecidas por los dioses y exaltadas por los reyes, los caballos Marwari encontraron su lugar como el más apreciado de los caballos de guerra. Ello hizo que el poseer un caballo Marwari fuera reflejo del estilo de vida de un gran señor.

Raghuvendra Singh Dundlod, el patriarca de los caballos Marwaris, fundó la Indigenous Horse Society of India IHSI y promovió el studbook de la raza junto a Francesca Kelly, con quien le vemos en la imagen.

Uno de los formidables sementales Marwari del Palacio Bal Samand en Jodhpur.

Caballo de combate
Dejando la épica religiosa atrás, donde los orígenes del caballo Marwari se pierden en las brumas y los mitos del tiempo, se ha constatado su cría de una manera estricta y con criterios de pureza desde el siglo doce y fue llevada a cabo por el clan Rajput de los Rathore, gobernantes de Marwar.
Marwari proviene del significado literario de “habitante de Marwar”. Y esta palabra, “Marwar”, es la palabra usada en la India para designar “La tierra de la muerte” es decir el desierto y los baldíos del norte del subcontinente, un entorno geográfico extremo.
Son muchas las pinturas en la India que representan a los gobernantes no sólo con sus galas, sino donde también se observa a los mismos a horcajadas de su caballo favorito. Estos equinos tenían nombres conocidos y aclamados entre sus súbditos. De esta forma, el caballo también se convirtió en un signo de respeto y en un héroe más de las leyendas y tradiciones de la épica medieval de la India, y en especial del Rajashtán.

Uno de los formidables sementales Marwari del Palacio Bal Samand en Jodhpur.

Marwari enjaezado para las danzas ecuestres de una boda India.

Durante siglos, los caballos Marwari inculcaban tal terror en el combate que se convirtieron en los favoritos de los gobernantes de los señores guerreros Rajput y del Punjab, incluso por encima de los elefantes de guerra. Los clanes de los señores del norte de la India, los “Rajput” luchaban constantemente por el poder y el territorio con sus vecinos y para afrontar esta constante guerra de fronteras, esta raza de caballo autóctono de la India, el Marwari, se convirtió en el vehículo y arma perfecta. El desarrollo de su caballería ligera, con arquería montada y de la caballería de lanceros, fue desde la antigüedad pieza clave en la historia militar India.

Marwari enjaezado para las danzas ecuestres de una boda India.

L. Vishal, capitán de la caballería de Dundlod, con la enseña de la casa nobiliaria.

Los señores de los Marwaris Antes de la conquista musulmana del subcontinente indio, gran parte del norte y oeste de la India estaba gobernada por las dinastías hindúes de los Rajput, los señores de los Marwaris. Aunque éstos estaban enfrentados en luchas internas, se unieron en alianzas excepcionales para combatir a los invasores extranjeros, procedentes en su mayoría de Oriente Medio y Asia menor. Y al frente de su caballería resistieron contra los califas árabes y otros imperios durante varios siglos, hasta la llegada de los Mogoles. Es conocida y renombrada la lucha épica del último gobernante Rajput que resistió al emperador Mogol Akbar en la batalla de Haldighati en 1576, sobre su caballo Marwari de nombre “Chetak”, que cargó contra el elefante del emperador Mogol, derribándolo de su montura. Esto fue posible porque en los combates contra los elefantes, los caballos Marwari llevaban una armadura que disfrazaba a los mismos de bebé elefante, que incluía una trompa postiza y les convertía en un objetivo que instintivamente no era atacado por los elefantes adultos.

L. Vishal, capitán de la caballería de Dundlod, con la enseña de la casa nobiliaria.

Levada en ceremonia ecuestre ejecutada por un Marwari pie a tierra.

Tener un caballo Marwari era una herramienta esencial en el campo de batalla, ya que era rápido y resistente, y permitía veloces ataques y contraataques sobre las filas enemigas, convirtiéndose durante cientos de años en los complementos perfectos del guerrero en campo abierto. El secreto del caballero indio era la gran compenetración que se establecía entre jinete y caballo. Estos binomios bien cohesionados fueron la clave del éxito de los caballeros Rajput, y esta confianza mutua entre jinete y montura se tradujo durante siglos en victorias en los campos de batalla frente a invasores extranjeros, incluidos los también expertos y formidables caballeros árabes. De ahí la importancia que en la tradición de la caballería hindú tiene ese vínculo casi místico que se creaba entre jinete y caballo. Pero lo que sin duda hacía famoso al caballo Marwari era su ausencia de miedo en el combate, y fue por esa razón que los Rajput los eligieron como aliados privilegiados, e hicieron de ellos su símbolo y principal activo bélico. A esta característica de fiereza en el combate junto a su innata resistencia y fortaleza, unían su porte altivo y noble, lo que convertía a estos señores guerreros, en la viva estampa de la marcialidad y dignidad, tal como atestiguan las tallas y pinturas medievales de los fuertes-palacio de Udaipur, Jaipur y Jodhpur entre otros.

Levada en ceremonia ecuestre ejecutada por un Marwari pie a tierra.

Escultura policromía del siglo XVII representando a uno de los caballos de el señor de la fortaleza.

Guarnecidos para el combate y enjoyados por sus amos para las ceremonias, los caballos Marwari eran respetados y queridos, llegando a ser llorados a su muerte como un miembro más del clan por todos sus integrantes. Se pueden encontrar cenotafios y efigies de soldados con sus caballos en ciudades y pueblos de todo Rajasthan en memoria de las los caballeros caídos en los campos de batalla. Como anécdota contar que cuando la yegua favorita del Maharaja Laili Ranjit Singh murió en 1837, ordenó un saludo de 21 cañonazos para su funeral y lloró sin vergüenza en un cenotafio creado ex-profeso para el animal. Los caballos Marwari lucharon por última vez en combate con el general Allenby en la batalla de Haifa en 1917, durante la primera guerra mundial. Eran guiados por los lanceros de Jodhpur, actualmente conocidos en la India como el Regimiento de Caballería 61, el único regimiento de combate del mundo que aún está compuesto íntegramente por jinetes “a caballo". Todo este pasado épico y glorioso entronca con el actual cometido de muchos caballos Marwaris durante las ceremonias religiosas que se llevan a cabo en toda la India.

Escultura policromía del siglo XVII representando a uno de los caballos de el señor de la fortaleza.

Cascabeles adornando las extremidades de un Marwari para un ceremonial hindú.

Novio a caballo Por las razones históricas y religiosas anteriormente descritas y dada la importancia del caballo y todo lo que representaba para su jinete, antes de acometer un matrimonio, el futuro yerno de una casa de prestigio debía demostrar ante la familia de la novia ser valiente y poderoso en la batalla. De ahí nace la tradición y costumbre de llegar a las bodas hindúes montado en un caballo blanco, dado que esto se considera un imprescindible símbolo de valor y nobleza. Hoy este ritual es uno de los pilares esenciales de la ceremonia del matrimonio en la India, conocida como Ashwa Poojan. Este día, junto a la cabalgata ceremonial en la que el novio se encuentra con la novia montado a lomos de un caballo blanco, se realiza una ceremonia ecuestre frente a los invitados, con el caballo haciendo una exhibición de doma, sumisión y fuerza, montado y a la mano. Estas curiosamente tienen muchas similitudes, a pesar de la distancia cultural y geográfica, con los ejercicios de alta escuela a la mano y riendas largas de las escuelas andaluza y centroeuropea.

Cascabeles adornando las extremidades de un Marwari para un ceremonial hindú.

La fortaleza de Mehrangarh, sede de los Maharajas de Jhodpur, soberanos y criadores de los caballos Marwaris. Su construcción data de 1459 y es el segundo castillo más grande del mundo.

Durante el ritual se ejecutan levadas, cabriolas, bailes y reverencias por los caballos siguiendo el ritmo de los tambores. Los Marwaris son engalanados con joyas y arneses de plata y oro. Sus cabezadas se visten con borlas de llamativos colores entre los que predomina el sagrado naranja (color de las castas superiores), mientras que los cuartos delanteros y traseros de los equinos son adornados con vendas y cascabeles. Sobre su grupa es colocada parte de una armadura ceremonial. Este ritual ecuestre se lleva a cabo como un medio para mostrar gratitud y honor, no sólo a la familia de la novia, sino como un homenaje hacia la noble raza de caballos a la que tanto deben los señores hindúes. Además de santificar al caballo, los arreos y atalajes del mismo, se ungen los “Shastra“ (las armas que se utilizan el combate), que también son bendecidas en este día, en conmemoración del vínculo, la interdependencia y la asociación del caballo y del Rajput en la batalla durante siglos.

La fortaleza de Mehrangarh, sede de los Maharajas de Jhodpur, soberanos y criadores de los caballos Marwaris. Su construcción data de 1459 y es el segundo castillo más grande del mundo.

Ajeet Singh, uno de los mejores maestros de ceremonias ecuestres de Rajashtan, conduciendo sus caballos.

Ceremonia Ashwa Poojan Junto a esta ceremonia en las bodas, el caballo es el símbolo y protagonista del día más importante de la ceremonia religiosa del otoño en toda la India, el “Navratri”. En este día tan señalado en el calendario hindú se realiza la ceremonia del “Ashwa Poojan”, ejecutada íntegramente con caballos, como colofón y gran final a los nueve días de festividades en los cuales se conmemora la victoria del bien contra el mal. Hoy en día, la celebración de “Ashwa Poojan” es testimonio del tradicional reconocimiento, el respeto y de la empatía entre los indios y sus caballos, un rito cívico-religioso que ha sido preservado intacto desde la antigüedad, practicado y seguido en la actualidad.

Ajeet Singh, uno de los mejores maestros de ceremonias ecuestres de Rajashtan, conduciendo sus caballos.

En las ceremonias indias el caballo no se usa tan sólo como glorificación de las bodas, sino como complemento de homenaje en otras celebraciones tradiciones, tales como nacimientos, la ceremonia del Holi (la festividad de la luz) y varias ceremonias religiosas en los templos... e incluso raramente en funerales. La veneración y respeto al caballo también se pueden observar en muchos templos lo largo y ancho del subcontinente indio, donde los creyentes hinduistas glorifican las esculturas de las cabezas de los caballos y del caballo volador que representa los signos de poder y aire. Esperamos haber ilustrado en estas líneas la especial relación del caballo Marwari con la cultura, tradición y la épica de la India. Damos especiales gracias a Ajeet Singh, Bonnie Dundlod y Caroline Moorey, por su ayuda y aportaciones en la documentación de este artículo.

Ignacio Alvar-Thomas

(Texto y fotos)

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