Resolver problemas al galope

Galopar por fin de forma equilibrada y controlada. Con estos consejos y ejercicios que le explicamos para la monta diaria, enseguida conseguirá que los seis problemas típicos del galope sean cosa del pasado.
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Resolver problemas al galope
Resolver problemas al galope

Sin duda, el galope es el aire más bello. Los cascos se elevan con dinamismo del suelo, el caballo lleva rítmicamente al jinete, ambos avanzan suspendidos en el aire sin esfuerzo aparente. Una vez experimentado, nadie puede quitarse de la cabeza ese sueño de volar. El buen galope tiene potencial adictivo.

Pero el camino hasta llegar a él suele ser pedregoso. Porque debido a su secuencia de pasos, el galope es un aire complicado para los cuadrúpedos. El caballo necesita tener buena coordinación, músculos fuertes y equilibrio. La marcha armoniosa y reunida en tres tiempos supone un reto para todo el cuerpo del animal, el largo músculo del dorso se estira y se agita.

En la silla el ritmo ternario se siente como si una ola recorriese el cuerpo del caballo. La pelvis bascula, la grupa desciende y el cuarto trasero soporta más carga. Sólo así el pie puede oscilar ampliamente hacia delante, en dirección al centro de gravedad. Pero además, en el galope también interviene la cabeza, este aire veloz requiere un ánimo relajado tanto en el caballo como en el jinete.

Hay seis problemas típicos del galope que surgen cuando se traba la cabeza o el cuerpo: algunos caballos no saltan como es debido, arrancan mal o no arrancan en absoluto. Otros caen sobre las manos al galopar, se muestran agitados y salen corriendo o bien no pueden mantener el galope y cambian constantemente de pie. Por eso muchos jinetes se quedan pegados al duro suelo de la realidad en lugar de flotar suspendidos en el aire en un galope de ensueño.

Pero lo cierto es que existe una solución a medida para cada uno de esos problemas, siempre y cuando se den diversos factores. El caballo debe ser flexible y estar en forma para poder mantener el cuerpo en equilibrio; además, un buen galope sólo es posible si el jinete da ayudas claras y precisas. Eso requiere un asiento elástico que no obstaculice el movimiento del animal.

También hay que descartar que el caballo sufra limitaciones por motivos de salud. A menudo los problemas de los dientes, los cascos o el aparato locomotor son la causa que hace que los caballos no se muevan con verdadero brío. Un equipo inadecuado, como una silla que oprime, también origina dolores, malas posturas y por tanto problemas al galopar.

Una vez que se haya asegurado de cumplir estos requisitos, ya puede empezar. Los consejos y ejercicios de nuestros expertos en diversos tipos de monta le serán de gran ayuda.

PROBLEMA 1:EL CABALLO NO SALTA CORRECTAMENTE

Fomentar la fuerza y el impulso hacia delante.- Algunos caballos dejan colgar sus patas al galopar y resultan lentos. Una posible causa: empezaron a galopar muy lento demasiado pronto, cosa que aún no son capaces de equilibrar en absoluto. ”Eso ocurre, por ejemplo, con muchos caballos de monta western”, observa Anna Gürlich, entrenadora de monta western de Rednitzhembach / Baviera (www.anna-guerlich.de). Para que el caballo cobre brío cuando el caballo va al trote, ella hace muchas transiciones y cambios de velocidad antes de arrancar a galopar. Además, combina esas transiciones con frecuentes cambios de dirección recogiendo ligeramente las riendas e impulsando con la pierna. ”Así monto al caballo con el cuarto trasero activo a través del dorso”.

Los cambios de velocidad montados atinadamente también ayudan cuando el caballo galopa en cuatro tiempos. “Yo prefiero el trivote cuando voy al galope” señala el instructor de doma clásica, Richard Hinrichs (www.bfkbr.de ). ”Alterno entre tres trancos muy reunidos y tres trancos en avance libre”. Lo mejor de esta práctica es que el caballo memoriza el desarrollo de los movimientos sin perder demasiada energía.

Galope a campo abierto.- Fuera los caballos galopan más a gusto y más libremente. Sobre todo cuando hay cuestas suaves, la mayoría de los equinos arrancan el motor por propia iniciativa y saltan mejor. Por eso los paseos periódicos son perfectos para motivar fácilmente a los caballos de galope pesado.

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La transición a un aire más lento fortalece el cuarto trasero.
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PROBLEMA 2: EL CABALLO NO ARRANCA A GALOPAR

Comprobar las ayudas del jinete.- Si el caballo persiste en un trote forzado o hace cabriolas en lugar de pasar exactamente al galope, a menudo se debe a que el jinete da ayudas exageradas o poco limpias. ”Muchos jinetes aplican la pierna exterior de forma demasiado abrupta o intensa o simplemente no han explicado antes a su caballo el significado de las ayudas dadas con el asiento y con la pierna”, explica Tuuli Tietze, instructora de doma clásica de Baja Sajonia (www.smartreiten.de ). Si el jinete adopta un asiento en ligera torsión, la oscilación impulsora hacia delante de la pelvis en combinación con la pierna interna lleva al caballo al galope. Desplace la pierna externa sólo un poco hacia atrás, basta con un palmo.

Una vuelta como preparación.- Si antes de salir al galope monta una vuelta limpia, quedará sentado automáticamente de forma correcta para preparar al caballo para el primer salto. Unas piernas que oprimen y un asiento rígido bloquean el movimiento del animal. Por eso debe intentar sentarse en la silla en posición erguida, elástica y con la pelvis suelta para que siga el movimiento del caballo.

Condicionar mejor las ayudas para el galope.- Una señal verbal clara respalda las ayudas del jinete, por ejemplo, el sonido de un beso o una orden inequívoca como “¡Atención gaaaa-lope!”. Lo mejor es que las practique como preparación a la cuerda o en el round pen.

Mejorar la fuerza y la coordinación.- Si no llega suficiente energía desde el cuarto trasero porque el caballo no tiene bastante fuerza es imposible arrancar limpiamente al galope. Reduzca la marcha a un trote tranquilo, las medias paradas y las distintas velocidades hacen que el caballo se afiance más en el cuarto trasero. Tuuli Tietze recomienda practicar a continuación la “espiral en flexión externa”. Este ejercicio moviliza, fortalece y activa el cuarto trasero y prepara mejor al caballo para la transición: monte un círculo al trote, coloque a su caballo en flexión externa y reduzca el círculo; a continuación recoloque al caballo y amplíe el círculo desde la pierna interna. Cuando llegue de nuevo a la línea exterior del círculo dé la ayuda para el galope.

Mejorar la reacción.- Otro requisito importante para un arranque al galope vigoroso es que el caballo reaccione con precisión a las ayudas impulsoras. Richard Hinrichs aconseja: ”practique a menudo el arranque al trote desde la parada o desde el paso atrás; eso entrena la coordinación y la fuerza de tal forma que el caballo puede reaccionar con más rapidez”. Los jinetes avanzados pueden fomentar la flexibilidad del caballo con transiciones entre espalda adentro, cesión a la pierna y travers. Eso educa la motricidad fina: ”es muy frecuente que el animal tenga que desarrollar primero la sensibilidad para percibir su propio cuerpo antes de poder arrancar limpiamente al galope”, explica Hinrichs. Además, en los caballos demasiado presurosos el cruce de extremidades acorta el espacio ganado, sin que el jinete tenga que contrarrestar con las riendas.

Eliminar presión.- Si el caballo se resiste a arrancar a galopar puede que tenga estrés. Por ejemplo, porque la situación le exige demasiado a nivel físico o mental. En ese caso deje que haga pausas más a menudo para que pueda reponerse. Por ejemplo, demasiadas lecciones muy seguidas o en un orden desconcertante sobrecargan a los caballos jóvenes. ”Frecuentemente se recoge demasiado a los caballos al arrancar a galopar”, explica Tuuli Tietze. ”Los jinetes impulsan demasiado y sujetan firmemente a los animales por delante; el caballo se siente constreñido y no puede arrancar libremente desde los hombros saltando hacia adelante y hacia arriba”.

Richard Hinrichs aconseja también mantener la nariz del caballo claramente por delante de la vertical. De lo contrario, sobre todo cuando se trata de caballos de cuello corto y quijada inferior estrecha, el cuerpo está sometido a demasiada tensión. Una arrancada limpia al galope es más fácil de conseguir con el cuello libre.

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Ejercicio espiral en flexión externa.
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PROBLEMA 3: EL CABALLO ARRANCA A GALOPAR DE FORMA ERRóNEA

Mejorar la posición al salir al galope.- Lo ideal es que el caballo arranque a galopar desde una ligera espalda adelante: orientado ligeramente hacia dentro, el pie interno pisa hacia el centro del cuerpo bajo el centro de gravedad.

Consejo: monte con asiento en ligera torsión. Sus caderas rotan levemente mientras que los hombros lo hacen más marcadamente hacia dentro y las piernas enmarcan suavemente al caballo. La pelvis oscila en línea recta, respaldando la marcha hacia delante.

Monte ahora un círculo al trote y haga que el caballo avance en flexión externa cediendo a la pierna externa. Recoloque al caballo e inicie una vuelta hacia dentro. De esa forma lo montará correctamente con la rienda externa y podrá iniciar una espalda adelante correcta.

Ligereza para caballos jóvenes.- Tuuli Tietze aconseja: ”al principio póngaselo fácil a su joven compañero arrancando a galopar insinuando un travers”. Así el caballo desplaza el cuarto trasero hacia dentro y el pie interno puede saltar pasando junto al centro de gravedad pero sin soportar demasiada carga. La incurvación hacia dentro ayuda a galopar correctamente. ”A menudo los caballos sin entrenar malinterpretan la pierna interna como ayuda que impulsa lateralmente, basculan hacia fuera por detrás y saltan de forma incorrecta”, explica Richard Hinrichs. Sólo debe enderezar al caballo al arrancar a galopar cuando éste haya entendido el significado de la pierna interna.

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Ayuda al equilibrio: al ceder a la pierna el caballo aprende a controlar su cuerpo.
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PROBLEMA 4: EL CABALLO CAE SOBRE LAS MANOS AL GALOPAR

Mejorar la autosustentación.- La causa de que el caballo se hunda en el cuarto delantero suele ser la ominosa “quinta pata”. Esta expresión se refiere a una conexión demasiado rígida con la rienda en la que el caballo se apoya como si fuese una pata adicional. El antídoto es bien sencillo: reduzca todo lo posible las ayudas dadas con las riendas y procure recogerlas y soltarlas con prontitud. Así evitará que el caballo se apoye en su mano y conseguirá que mantenga los hombros en alto por sus propias fuerzas.

Tuuli Tietze recomienda además practicar muchos cambios de velocidad de un “trote arrastrado” a un “trote enérgico” y viceversa: imagínese mentalmente el trote diluyéndose al paso. Poco antes de que el caballo cambie al paso exíjale volver a avanzar enérgicamente al trote. Eso fortalece el cuarto trasero y mejora la autosustentación.

Alzar los hombros.- ”Cada vez que empiezo a notar pesantez en el tercio delantero al galopar, giro inmediatamente hacia dentro describiendo un ángulo de 90 grados, incluso un par de veces seguidas, hasta que noto que el caballo aligera el tercio delantero”, explica la entrenadora de monta western Anna Gürlich. Además, antes y después del giro también se pueden integrar transiciones al paso o a la parada.

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Galope izquierdo
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PROBLEMA 5: EL CABALLO SALE CORRIENDO

Conseguir que el caballo reaccione bien ante las ayudas impulsoras.- ”El caballo debe comprender que la pierna no sólo tiene una función impulsora, sino también de reunión”, explica Anna Gürlich. Para ello trate de recoger ligeramente al caballo en la rienda. Si va más rápido en lugar de redondearse, desvíese inmediatamente describiendo una vuelta e impulse más con la pierna hasta que el caballo se tranquilice.

Entonces reduzca la presión de la pierna y empiece de nuevo desde el principio. ”A veces resulta conveniente practicar este ejercicio antes al trote si el caballo se siente demasiado estresado por la pierna al galope y sale corriendo porque trata de compensar la falta de equilibrio con una velocidad elevada”.

Tuuli Tietze aconseja: ”Monte muchas transiciones del galope al paso o a la parada y efectúe en cada caso la arrancada al galope hacia el correspondiente lado cerrado del círculo (semicírculo que da al lado corto del picadero)” . Eso frena de forma natural al caballo. También sirve de ayuda “cambiar a través del círculo” (véase el gráfico): baje la marcha al trote, cambie la mano y arranque a galopar de nuevo, acelere algunos trancos conscientemente, recoja las riendas, reduzca la marcha, vuelva a cambiar a través de círculo y así sucesivamente.

Si su caballo galopa demasiado rápido, haga que ceda a la pierna externa al galope. Porque al cruzar las patas se reduce la frecuencia de salto y el espacio ganado y de esta forma se puede regular el empuje hacia delante del caballo.

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Galope derecho – Trote - Galope izquierdo.
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PROBLEMA 6: EL CABALLO CAMBIA FRECUENTEMENTE DE PIE

Mejorar el equilibrio.- Si un caballo no puede mantener durante largos trayectos el galope a la mano correcta o el galope en trocado exigidos por el jinete, casi siempre es porque no es capaz de equilibrar su cuerpo con exactitud. Puede enseñarle a hacerlo fijando al principio secuencias de galope muy breves y dando importancia a una ejecución limpia de los trancos. Cuando su caballo lo consiga, recompénsele de inmediato con una breve pausa.

La práctica previa de la cesión a la pierna también ayuda al caballo a controlar mejor sus extremidades: amplíe el cuadrilongo de la tercera a la primera pista con cesión a la pierna. Una vez allí evolucione hasta el galope a la mano correcta partiendo de una ligera espalda adelante. Tras un par de trancos baje al trote, reduzca el cuadrilongo hasta la tercera pista y desarrolle algunos trancos de galope en trocado partiendo de una contra-espalda adentro. Haga una transición al trote y vuelva a empezar el ejercicio desde el principio.

Ayuda para los más jóvenes.- Si un caballo joven tiene problemas con el cuarto trasero para mantener el galope a la mano correcta puede ayudarle de la siguiente manera: coloque la grupa ligeramente hacia dentro, así el pie interior puede pasar saltando junto al centro de gravedad sin gran esfuerzo. A medida que transcurra el tiempo y consiga aprender a equilibrarse, el caballo joven mantendrá el galope sin cambiar de pie.

Fuente: Ecuestre Texto: Judith Eckert  Fotos: Lisa Rädlein Traducción: Elena Sánchez

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