Rocky Mountain Horses

Son ejemplares raros, tienen un colorido sensacional y cuatro marchas: los Rocky Mountain Horses americanos son estupendos caballos de ocio. Visitamos en Alemania a la mayor criadora de Europa.
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Rocky Mountain Horses
RAZAS

Un semental de 4 años camina relajadamente al paso de andadura sobre la pista oval. Tan relajadamente que su amazona le quita espontáneamente el bocado y sigue cabalgando sin él. ¿Qué ocurre entonces? Nada. “Barbarossa” sigue portándose bien, mantiene el ritmo y la velocidad como si no hubiera habido ningún cambio.

Este hecho ya es sorprendente de por sí, pues este caballo negro tiene poca experiencia en cabalgar montado. Pero además, a eso hay que añadir sus últimas peripecias: el semental primero voló desde Estados Unidos a Alemania, con una parada de varias semanas de cuarentena en Texas. Después se le utilizó para cubrir y ahora el amo y señor de la pradera da vueltas relajadamente mientras una docena de yeguas pacen en los campos limítrofes. ¡Qué tipo tan cool!

 

“Barbarossa”, un semental de 4 años, demuestra sin bocado tener un carácter impecable.

 

“Los Rocky Mountain Horses tienen un carácter impecable”, explica Mireille van Meer, que ha comprado este semental negro para la cría. Veterinaria de profesión, Mireille trabaja desde 2011 con esta raza procedente de Estados Unidos y tiene ya 30 años de experiencia en la cría de caballos que dominan pasos especiales. En su ganadería Schloss Nienover, en Bodenfelde, Baja Sajonia, viven un total de 50 caballos, muy probablemente la mayor manada de Rocky Mountain Horses fuera de Estados Unidos.

Estos robustos caballos de entre 1,47 y 1,60 metros de altura a la cruz, son animales muy versátiles, con un colorido extraordinario. Pero la característica más especial de los rockies es que tienen un paso flexible especial con un claro ritmo cuaternario, denominado “singlefoot” o “gait” en inglés, que es comprable a la marcha de andadura de los caballos islandeses.

¿Nunca había oído hablar de esta raza hasta ahora? Los rockies son escasos: en toda Europa sólo hay entre 700 y 800 ejemplares. Pero estos caballos de marcha tan especial van ganando terreno. La raza está experimentando un verdadero boom en América. Así que ha llegado el momento de conocerlos más a fondo.

“Barbarossa”, un semental de 4 años, demuestra sin bocado tener un carácter impecable.

 

Tres sementales jóvenes jugando, cada uno de un fantástico color.

 

 

Robustos, versátiles y contentadizos

A pesar de lo que parece sugerir su nombre, estos caballos no son originarios de las Montañas Rocosas, sino de Kentucky. A finales del siglo XIX un predicador ambulante de las Rocky Mountains llevó a Kentucky un semental de gen plateado con un paso fantástico. Allí lo cruzaron con las yeguas locales y así surgió y se difundió la raza. Durante mucho tiempo, sólo las gentes de Kentucky conocían la existencia de estos caballos. Eran prácticamente un secreto bien guardado.

La mayoría de estos animales pertenecían a gentes pobres que trabajaban en las minas y que tenían algo de tierra de cultivo junto a sus casas. Los caballos no eran un lujo para ellos, sino una necesidad. Los Rocky Mountain Horses tenían que ser muy versátiles, sus propietarios los empleaban para conducir el ganado, los uncían al arado en el campo de cultivo, los montaban para ir a la ciudad y el domingo llevaban a toda la familia a la iglesia en el coche de caballos.

Estos animales demostraron su paso seguro en el montañoso paisaje de los Apalaches. Muchos de ellos tenían que soportar el duro invierno sin establo y con poco forraje. Sólo sobrevivieron los más duros y han seguido siendo robustos y contentadizos, es decir,  fáciles de contentar, hasta el día de hoy. También encaja con ellos el dicho “un caballo para toda ocasión”.

Y esto es algo que la autora de este reportaje pudo comprobar personalmente en las instalaciones de Mireille van Meer. Durante la sesión de fotos, la criadora y su domadora llegada de Estados Unidos mostraron todo lo que son capaces de hacer estos caballos de paso tan especial: marcharon al paso de andadura sobre la pista oval, atravesaron un río en el bosque, llevaron a los caballos a la cuerda a través de callejones duales y realizaron giros con el tercio anterior y el posterior. Ambas montaron unas veces con equipo western, otras con el equipamiento clásico y también a pelo, sin silla de montar.

“En Inglaterra hay un semental rocky que salta hasta la clase M”, comenta Mireille van Meer. Al principio “Risky”, su semental de color chocolate, posa rutinariamente y permanece quieto y tranquilo, incluso bajo un gran castaño donde normalmente cubre a las yeguas de forma natural. Y eso no es nada habitual cuando se trata de un caballo que domina pasos especiales.

Tres sementales jóvenes jugando, cada uno de un fantástico color.

 

 

La marcha en andadura proporciona un asiento muelle al jinete. En la foto, la yegua “Bitsy”.

 

“Los tipos de marcha que adoptan los rockies también dependen de su equilibrio individual”, explica su propietaria. Los potrillos marchan a la andadura de forma natural. Después, a medida que van desarrollándose, casi siempre añaden la marcha al trote. Mireille van Meer aprecia que los caballos también sepan trotar. “Me gusta que ofrezcan un amplio espectro de movimientos; los caballos que pueden trotar casi siempre también galopan mejor y son más atléticos”, explica. Pero ¿qué se siente cuando uno está montado sobre un Rocky Mountain Horse?

La marcha en andadura proporciona un asiento muelle al jinete. En la foto, la yegua “Bitsy”.

 

Moviéndose con facilidad sobre barras en el suelo.

 

Monta de prueba

Tuvimos la ocasión de hacer una primera monta de prueba con la yegua “Bitsy”. La domadora Cassandra Rose nos dio previamente algunos consejos: “Deja suelta la cadera, es importante para que el caballo encuentre el ritmo correcto”. “Bitsy” reacciona a ligeras presiones de las piernas. Después de habernos acostumbrado a ella al paso, pasamos a la marcha a la andadura. “Bitsy” cambia de manera casi espontánea a la marcha en cuatro tiempos. Es tan cómodo que no podemos hacer otra cosa que limitarnos a dejarnos llevar por el movimiento. La pelvis gira describiendo un ocho. ¡Es estupendo!

“Bitsy” camina con las riendas flojas y con contacto ligero. Colabora de buena gana. Si la marcha se vuelve algo más irregular, alzamos un poco la mano interna e impulsamos con la pierna interna, tal como me ha explicado antes la domadora. Al instante, “Bitsy” vuelve a caminar más suavemente. La yegua percibe cada cambio de nuestro cuerpo. Cuanto más sueltos estamos en la silla, más suelta camina ella. Para reducir la marcha sólo tenemos que espirar. Los restantes caballos que tuvimos ocasión de probar también reaccionaron de forma sutil y ofrecieron un asiento muelle.

El paso en cuatro tiempos es económico para el caballo, es decir, requiere emplear menos fuerza. “Bitsy” podría seguir caminando así sin esfuerzo durante media hora”, explica Mireille van Meer. La velocidad de la cuarta marcha varía de un caballo a otro: está entre los 10 y los 30 kilómetros por hora.

Cuando marchan al paso de andadura, los Rocky Mountain horses deben mantener las patas traseras lo más planas posible sobre el suelo. De tal forma que podría rodar una pelota de tenis bajo los cascos. Delante se permite mucha más acción, sus manos pueden volar.

Esta circunstancia, sin embargo, está controlada en las competiciones de la raza, en las que si el jinete golpea intencionadamente las patas del caballo (soring) para que el animal patalee de forma espectacular debido al dolor, queda apartado de las pruebas. La Rocky Mountain Horse Association (RMHA), la asociación de criadores, sanciona severamente esta práctica.

Moviéndose con facilidad sobre barras en el suelo.

 

Son caballos fiables a campo abierto.

 

Después de montar en la pista, recorremos los prados de la yeguada con la criadora. La variedad cromática de estos animales es impresionante. La manada de yeguas y potrillos parece una caja de bombones con chocolates de todas clases, desde el ligeramente amargo, pasando por el almendrado, hasta el blanco. Hay Rocky Mountain Horses de todos los colores, salvo ejemplares con zonas extensas de color blanco. Estos están tan poco bien vistos como los que presentan grandes manchas blancas. El cuerpo de estos caballos es macizo, se caracterizan por su ancho pecho, el nacimiento de la cola bajo y la buena curvatura de la línea superior.

Los Rocky Mountain Horses también demuestran su carácter amistoso en el prado. Son extremadamente abiertos. “A veces parece como si intentaran camelarte”, explica Mireille van Meer. Y es que los caballos de esta raza buscan siempre la proximidad del ser humano.

¿Le gustaría disfrutar de este estupendo compañero en sus momentos de ocio? Comprados al criador, los potros cuestan entre 4.000 y 7.000 euros y se pueden encontrar caballos de monta adiestrados a partir de 11.000 euros. Según Mireille van Meer un rocky rara vez se queda solo. “Muchos compradores terminan siendo reincidentes”, explica. No es de extrañar, con esta raza se puede bailar un rock.

Son caballos fiables a campo abierto.

 

CONTACTO

¿Quiere saber más sobre los Rocky Mountain Horses de la criadora Mireille van Meer?

Información: www.rockymountainhorse.net. Correo electrónico: info@schlossnienover.com

 

Fuente: Ecuestre

Texto: Alena Brandt 

Fotos: Juliane Fellner

Traducción: Elena Sánchez

 

 

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