Los Mustangs, el mejor ejemplo de cascos sanos

Vamos a centrarnos en este artículo en cascos y caballos sanos. Los pies sanos sólo los puede lucir un caballo que goce de un buen estado de salud.
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Los Mustangs, el mejor ejemplo de cascos sanos
CABALLOS DESCALZOS

En el cuidado natural del caballo tomamos como ejemplo a seguir a los Mustangs, los caballos salvajes de la Gran Cuenca Americana (Great Basin), una zona con clima muy seco y continental localizada entre los estados de California, Oregón, Nevada, Utah, Idaho y Wyoming. Nos basamos en el hecho de que la naturaleza ha dotado al caballo de un casco que le sirve perfectamente, sin necesidad de herraduras, como resultado de la evolución del “Equus ferus caballus” a lo largo de 55 millones de años y a través de la selección natural. Nos basamos también en que su pie descalzo, si se le proporciona cuidado razonablemente natural, es funcionalmente superior al mismo pie herrado.

¿Por qué nos basamos en caballos salvajes o más exactamente ferales, si a los que tenemos que cuidar son caballos domésticos? Recordemos que los Mustangs son descendientes de caballos domesticados que se escaparon, o que fueron liberados o abandonados (según Wikipedia, animal feral o cimarrón, es aquel que ha pasado del estado doméstico al salvaje)

¿Qué tiene que ver un caballo doméstico con un Mustang? Esta pregunta la plantean tanto los propietarios como los profesionales del sector con frecuencia y en realidad es natural hacerla, ya que los caballos domesticados no viven naturalmente como sus primos de la Gran Cuenca. 

 

 

 

 

 

 

Lo que marca la diferencia entre el caballo doméstico y el feral es su estilo de vida y su entorno.

Mezcla de razas

La lógica de este paradigma es que el caballo salvaje tiene el mismo ADN que el caballo domesticado, los dos son de la misma especie y han evolucionado del mismo “Equus ferus ferus”, o sea  que biológicamente hablando son el mismo animal, que técnicamente hablando se denomina “Equus ferus caballus”. Sin embargo, lo que marca la diferencia entre estos dos es su estilo de vida y su entorno.

Es muy interesante ver cómo se adaptaron con éxito a un estilo de vida salvaje después de miles de años de domesticación, y lo sanos y fuertes que se muestran. Esta salubridad se refleja en su alta fertilidad y su baja mortalidad. Es precisamente este bienestar físico y mental lo que nos muestra que hay mucho que podemos aprender de ellos, como por ejemplo, sobre su forma de casco y la manera en que se los forjan, sobre su socialización, su locomoción, su dieta….Por desgracia, pocos estudios se han realizado con base científica sobre estos temas.

El Mustang es producto de una mezcla de todo tipo de razas que se cruzaron entre sí a lo largo de los últimos 500 años (desde la llegada de los conquistadores en 1500). Por esta razón, la historia de caballo salvaje no puede ser separada de la historia del caballo domesticado.

Lo que marca la diferencia entre el caballo doméstico y el feral es su estilo de vida y su entorno.

El pie forjado por el movimiento constante. Desde el nacimiento, los Mustangs recorren un promedio de 15 a 30 kilómetros al día sobre superficies arenosas y duras.

 

Existen numerosas poblaciones de caballos ferales distribuidas por distintos climas y hábitats, y sin embargo, ¿por qué utilizamos como modelo de la podología natural el pie del Mustang y no pies de otros caballos ferales del mundo? La razón es que la mayoría de estas poblaciones de caballos ferales muestran un estado de salud algo deteriorado, lo cual se refleja en la salubridad del casco. Australia, por ejemplo, alberga una gran población de caballos ferales, la más grande del mundo, la de los Brumbies. Sin embargo, las condiciones de vida son extremas y por esta razón antinaturales para la supervivencia de los caballos. El agua y la alimentación son escasas en algunas poblaciones de los Brumbies, principalmente de los que habitan en el desierto  y esto les obliga a desplazarse unas distancias extremamente largas para sobrevivir sobre terrenos excesivamente abrasivos.

Según los estudios del Dr. Brian Hampson, los Brumbies del desierto suelen atravesar distancias de hasta 55 kilómetros lejos del agua con unas frecuencias de beber tan escasas como una cada 4 días. Los estudios de los pies muertos de estos cimarrones australianos desérticos han revelado altas incidencias de laminitis contusional (mecánica), que se cree pueden ser provocadas precisamente por la exigencia de un modo de vida exageradamente duro.

El pie forjado por el movimiento constante. Desde el nacimiento, los Mustangs recorren un promedio de 15 a 30 kilómetros al día sobre superficies arenosas y duras.

 

p>El clima semi-desértico de la Gran Cuenca americana proporciona unos cascos sumamente sanos y biodinámicamente balanceados.

 

Condiciones antinaturales

El modo de vida de la mayoría de las poblaciones de caballos ferales del mundo es antinatural para ellos y no sirven como modelo a seguir en la podología. Son casos similares a los de los Brumbies, pero por el motivo contrario que a ellos, al tener un estilo de vida demasiado fácil. Un estilo definido por la abundancia de hierba y agua, vinculado a climas demasiado húmedos, lo que supone poca motivación para el movimiento y superficies demasiado blandas para conseguir el “auto-arreglo” podológico ideal. 

Los ejemplos de estas poblaciones ferales algo “sedentarias” son los caballos Kaimanawa de Nueva Zelanda, los ponis de la Camarga en Francia, los ponis Dartmoor del suroeste de Inglaterra , los ponis Duelmener de Alemania y los ponis Chincoteagues de las islas cerca de los estados de Virginia, Maryland y Georgia. Los cascos de estos ponis y caballos suelen padecer laminitis crónica y las tapas sufren sobre-crecimientos importantes. De modo que tampoco nos sirven como modelo del recorte natural.

Es precisamente el clima semi-desértico de la Gran Cuenca americana el que nos proporciona unos cascos por lo general sumamente sanos y biodinámicamente balanceados, facilitando la supervivencia a estos magníficos animales con sus pies en equilibrio con el entorno.

p>El clima semi-desértico de la Gran Cuenca americana proporciona unos cascos sumamente sanos y biodinámicamente balanceados.

 

El modelo salvaje facilita el patrón del crecimiento natural del casco, único e individual de cada caballo, sin causar daño ni obstruir su marcha natural.

Unos pies que se caracterizan por lo siguiente:

-          Tapa recta desde el nacimiento del casco hasta el suelo (ausencia de acampanamientos).

-          Talones cortos (generalmente con una longitud inferior a 0,5 cm).

-          Presencia de arco podal en las cuartas partes, proporcionando mejor resistencia.

-          Presencia de pilares activos en los talones y las pinzas.

-          Presencia de concavidad (aunque con variabilidad entre individuos, algunos son menos cóncavos que otros y esta concavidad se forma naturalmente; nunca se debe forzar recortándola artificialmente en la suela!).

-          Ranilla pasiva (muy reseca en verano y algo amplia de volumen en invierno).

-          Grosor de la muralla igual en todas las partes de la tapa.

-          La muralla interna es la parte más distal de toda la tapa y también la parte de casco más dura que soporta la carga activa.

-          La muralla externa redondeada en forma de bisel o “Mustang roll”, soporta la carga pasiva.

-          Grosor de la suela entre 1 y 3 centímetros.

-          Ausencia de anillos horizontales en la tapa.

Estas características fueron definidas por Jaime Jackson, ex-herrador convertido en recortador, tras sus estudios morfométricos de caballos Mustang en los años 80. Este pionero del cuidado natural del caballo y sus pies descalzos, fundador y director de la organización sin ánimo de lucro, AANHCP (Association for the Advancement for the Natural Horse Care Practices), ha publicado un buen número de interesantes libros sobre sus estudios.

El problema es que no a todos los caballos se les puede ni se les debe arreglar los cascos para que reúnan las características morfométricas podales mencionadas previamente. Hay que respetar la comodidad del caballo y no forzar el pie al modelo perfecto del Mustang; de hecho, algunos caballos no van a poder reunir en su vida estas características por los daños irreversibles anteriormente causados por la gestión, alimentación, monta artificial y patologías producidas por años de herraje continuo o negligencia de recortes periódicos. Así pues, habrá caballos que necesitarán la protección de las botas “quita y pon” para trabajar siempre, mientras que otros sólo de tanto en tanto y algunos podrán prescindir por completo del uso del calzado equino después de la transición.

El modelo salvaje facilita el patrón del crecimiento natural del casco, único e individual de cada caballo, sin causar daño ni obstruir su marcha natural.

La salubridad de los Mustangs se refleja en su alta fertilidad y su baja mortalidad.

El modelo salvaje facilita el patrón del crecimiento natural, único e individual de cada caballo, sin causar daño ni obstruir su marcha natural. De ninguna manera se trata de un despalme invasivo que pretenda, sin ningún escrúpulo, homogenizar todos los cascos con el modelo ideal.

La herradura, obviamente, no forma parte del cuidado natural del casco, ya que altera por completo el diseño natural del pie. Algunas de las desventajas del herraje, son:

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  • La inherente flexibilidad del casco se ve afectada, ya que al ser rígida, la herradura impide la natural contracción y expansión del casco, obstruyendo así su normal circulación sanguínea.
  • La herradura impide la sensibilidad del pie al tocar la superficie del suelo.
  • El herraje facilita la introducción de patógenos a través de los agujeros de los clavos.
  • La herradura es responsable de que el casco llegue a estar mal equilibrado, ya que crece bajo la barrera de metal sin ser revisado.
  • La capacidad del casco de absorber el impacto al tocar el suelo duro está disminuida y el golpe será absorbido por tejidos inapropiados para ello, como articulaciones, tendones, ligamentos y huesos.
  • El establecimiento de la posición correcta del punto de quiebre (break-over) se ve alterado.
  • La salubridad de los Mustangs se refleja en su alta fertilidad y su baja mortalidad.

    Ejemplo de tapa recta desde el nacimiento del casco hasta el suelo, con ausencia de acampanamientos y de anillas horizontales. 

    Cuidado holístico

    Sin embargo, la  causa de los pies patológicos no sólo se limita al uso del herraje continuo; por esta razón en el cuidado natural hablamos del protocolo del caballo entero o a veces se emplea el término “cuidado holístico”. Este protocolo dicta, como es de sentido común, que el caballo también precisa de una dieta, una estabulación y una monta natural, aparte de estar descalzo y mantenido con la técnica del Natural Trim. En realidad, el recorte sólo es una pequeña parte de este puzzle.

    En todos estos aspectos que forman parte del cuidado natural también nos guiamos por el modo de vida del Mustang. Qué comen, cómo se mueven, cómo se relacionan, cuáles son sus instintos. En la Gran Cuenca americana se hallan las respuestas que podrían sin duda ayudar a sus primos domésticos.

    Los que han visitado a los Mustangs en su hábitat semi-desértico hablan de vistas de caballos magníficos que flotan con increíble gracilidad y agilidad sobre las superficies agrestes sin ningún esfuerzo visible, algo que se tiene que experimentar por uno mismo, ya que no hay palabras para describirlo. Esta visita seguramente provocaría al caballista visitante un serio replanteamiento sobre cómo cuidamos a nuestros caballos domésticos.

    Por desgracia, la realidad de los estándares actuales del mundo ecuestre es todo lo contrario de cómo viven los Mustangs, aunque la mayoría de los científicos equinos estén de acuerdo que estas prácticas tradicionales de cuidado perjudican la salud física y mental de los caballos. Mucho se ha escrito en la última década sobre cólicos, úlceras, laminitis … pero todavía muy pocos veterinarios, que son los que tienen que velar por el bienestar equino, suelen tratar a sus clientes caballos bajo el enfoque holístico.

    La buena noticia es que cada vez más propietarios se interesan por propia iniciativa por esta nueva filosofía. A menudo lo hacen cansados de no conseguir resultados positivos a través de las prácticas tradicionales o porque simplemente el cuidado natural les parece lo más lógico y lo mejor para sus caballos.

    Otra buena noticia es que los caballos son animales resistentes y nunca es demasiado tarde para iniciar su proceso de rehabilitación, naturalizando sus vidas y su dieta, poniendo en práctica las lecciones de la madre naturaleza.

     

    Bibliografía

    -          The Natural Horse. Jackson, Jaime. Star Ridge Publishing. Harrison, Ar, 1997.

    -          The Natural Trim: Principles and Practice. Jackson, Jaime. J. Jackson Publishing. Lompoc, Ca, 2012

    -          Care and Rehabilitation of the Equine Foot. Ramey, Pete. 2011: Hoof Rehabilitation Publishing. Lakemont, Ga, 2011

    Ejemplo de tapa recta desde el nacimiento del casco hasta el suelo, con ausencia de acampanamientos y de anillas horizontales. 

    Phillip Adams

    Las magníficas fotos de los Mustangs y sus pies que ilustran este artículo fueron cedidas a Ecuestre por el fotógrafo norteamericano Phillip Adams, de Nevada Wilds Photography @ www.nevadawilds.com. En su obra, el artista ha sido capaz de captar momentos íntimos y poco frecuentes de estos fantásticos animales de Virginia Range, Nevada.

     

    Fuente: Ecuestre

    Autora: Daniela Sinecka(dadinas@yahoo.com)

    Fotos: Phillips Adams

    Nevada Wilds Photography @ www.nevadawilds.com

     

     

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