El tratamiento holístico de la laminitis

La laminitis, también conocida como infosura, es hoy en día la segunda causa de muerte después del cólico entre los caballos domésticos. Sin embargo, con frecuencia se puede prevenir y una vez que ataca, aún a menudo, el caballo se puede recuperar con el tratamiento adecuado.
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El tratamiento holístico de la laminitis
CABALLOS DESCALZOS

El problema principal en España es que el protocolo del tratamiento de esta patología del mundo del caballo moderno se basa en conceptos arcaicos; a pesar de los constantes avances científicos, con nuevos descubrimientos casi a diario en este campo, que no avalan los métodos seculares. Este artículo pretende desmitificar las terapias convencionales veterinarias de tratamiento, ofreciendo una nueva perspectiva basada en las investigaciones más actuales, respaldadas por abundantes casos exitosos de este tipo de rehabilitación de cascos. O en realidad, quizá sería mejor hablar de la rehabilitación del caballo “entero”, ya que en esta sección de la revista dedicada al caballo descalzo nos basamos siempre en el cuidado holístico y todos los artículos publicados en este espacio hasta el momento mencionan esta filosofía.

¿Qué es?

La palabra laminitis simplemente significa inflamación de la lámina. Explicado de forma muy sencilla, se trata de la separación de la pared del casco del tejuelo (la falange distal o tercera falange), ya que la unión con aspecto de “velcro” de las láminas dermato-epidérmicas (que son de dos tipos, sensibles e insensibles) está afectada, causando dolor y cojera.

A menudo, la unión entre estos dos tipos de láminas se comienza a separar y a romper, permitiendo una rotación o hundimiento del tejuelo y la tapa de uno respecto a otro, y en casos graves, el tejuelo llega a penetrar la suela. Los vasos sanguíneos se rompen y aplastan, cortando la circulación.

Causas

Según la TLS (The Laminitis Site: www.thelaminitissite.org), organización no lucrativa creada por Andrea Jones y respaldada por las veterinarias expertas en este campo, Debra Taylor y Eleanor Kellon, las causas de la laminitis están actualmente clasificadas en tres amplias categorías:

1)      Síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SRIS)

Esta laminitis es secundaria a la dolencia inflamatoria/séptica primaria, tal como colitis, septicemia (infección generalizada), peritonitis, retención de placenta en las yeguas después del parto, sobrecarga de carbohidratos/grano. El caballo está enfermo de manera sistemática, normalmente tendrá fiebre y un anormal recuento de glóbulos blancos; padecerá, a menudo, diarrea y/o se mostrará deprimido. Es imprescindible que se trate la dolencia primaria. Se ha demostrado que aplicar hielo en los cascos es muy efectivo para detener la progresión de laminitis en caballos con SRIS.

2)      Sobrecarga de peso en una extremidad

Se produce debido a una lesión en otra extremidad o a cualquier otra alteración en los aplomos o andares normales.

“Bárbaro”, el ganador del Kentucky Derby en 2006,  fracturó su extremidad posterior derecha, desarrollando así laminitis dos meses más tarde. Se recuperó, pero otra operación causó laminitis en las extremidades anteriores y fue sacrificado.

3)      Endocrina (hormonal/metabólica) – hiperinsulinemia (insulina alta) – Resistencia a la insulina

Actualmente se considera que el 90% de casos de laminitis está provocado por una causa endocrina  (Karokoski at al. 2011), o por el Síndrome Metabólico Equino (SME) o por el Síndrome de Cushing, y que la laminitis asociada con la ingesta de pasto es una afección en la cual los caballos, teniendo los ponis una predisposición particular, sufren una respuesta anormal de la insulina frente a los azúcares de la hierba.

El uso de corticosteroides ha sido asociado también como la causa, y como factor de empeoramiento, del estado laminítico, particularmente en caballos propensos a laminitis (que suelen ser casos de endocrinopatía no detectada). Una inyección de dexametasona (20 mg/500kg) fue la causa de la elevación del nivel de insulina de 166 a 844 IU, en ponis que previamente ya sufrían de laminitis y de 22 a 206 IU, en ponis normales alimentándose a base de pasto en julio (Borer et al. 2010).

Ya que el origen de la mayoría de los casos de laminitis se encuentra en la tercera categoría, nos vamos a centrar más en la laminitis metabólica.

Distensión de la línea blanca, una clara señal de laminitis.

Índices de predisposición del caballo a laminitis

-          Obesidad.- Nos indica que la dieta no es adecuada, probablemente alta en carbohidratos no estructurales, almidón y melaza.

-          Depósitos de grasa.- Cuello graso, abultamientos de grasa en los hombros, en la base de la cola, en la cruz y en el lomo. Por encima de los ojos indican resistencia a insulina (SME)

-          Anillos horizontales en la tapa.- Estos indican episodios de laminitis subclínica.

-          Acampanamientos.- Causados por la distención de la línea blanca

-          Suela plana o convexa (abultada).-  La laminitis subclínica ha debilitado la unión dermato-epidérmica y de este modo la pared no está correctamente sujeta a la falange distal.

-          Aumento del pulso digital.

-          Haber sufrido anteriormente de episodios laminíticos.

 

Primeros síntomas de laminitis

-          El caballo parece perezoso y se resiente algo al andar.

-          La forma de andar algo rígida.

-          El caballo va bien cuando anda en línea recta, pero está incómodo al girar en círculos.

-          Aumento del pulso digital.

-          Calor en los cascos.

-          Incomodidad en terrenos pedregosos.

Es importante en este estado implementar cambios en la gestión y sacar al caballo del pasto y ofrecerle heno de hierba remojada, salvando así la situación. En caso contrario, si el caballo permanece en el pasto, la situación podrá deteriorar rápidamente, proporcionándole al caballo un dolor severo y meses de cuidado para rehabilitarlo a él y a sus cascos. Se corre el riesgo de la pérdida del caballo.

 

Síntomas de laminitis aguda

-          Reticencia a moverse, y si anda lo hace con pasos medidos, cortos y rápidos.

-          Resistencia a levantar las extremidades.

-          Descansa alternativamente el peso del cuerpo de una a otra extremidad.

-          Pulso digital fuerte (aumentado).

-          El pulso cardíaco y respiratorio ligeramente en aumento.

-          Postura antiálgica (para aliviar el dolor estiran las manos y los pies hacia delante, como si se dejasen caer hacia atrás).

 

Síntomas de laminitis muy aguda

-          Negación total a andar o levantar las extremidades y se acuesta con frecuencia.

-          Ritmo cardíaco posiblemente por encima de 80 ppm.

-          Ritmo respiratorio puede sobrepasar 60 respiraciones/min.

-          Sudoración.

-          Rigidez muscular.

-          No come.

 

Tratamiento de emergencia (según la TLS)

  • Llamar al veterinario (y al podólogo/herrador).
  • Sacar al caballo del pasto (moverlo tan poco como sea posible, proporcionando un cómodo apoyo para los pies).
  • Estabularlo en superficie profunda de apoyo como arena, serrín o canto rodado.
  • Proporcionar apoyo adecuado a los pies si el suelo no cumple bien con esta tarea, utilizando espuma de poliestireno o similares, o idealmente, las botas con plantillas.
  • Uso de medicamentos para combatir la inflamación y el dolor.
  • Aplicar frío en las extremidades afectadas (salvo en caso de laminitis producida por el frío).
  • Según las últimas investigaciones realizadas por Melody de Laat y Chris Pollitt, parece que no tiene porqué producirse una inflamación importante en casos de laminitis endocrina. En este caso los antiinflamatorios se deben usar solo por sus propiedades analgésicas.

 

La gestión del paciente laminítico

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  • Alimentación a base de heno de hierba baja en carbohidratos no estructurales  (<10%), proteínas, minerales, vitaminas, semillas de lino, procurando no dejar que el caballo pase hambre.
  • Diagnóstico de la causa. Analítica de sangre de insulina y glucosa para detectar el SME y de ACTH (hormona estimuladora  de la corteza suprarrenal) para el Síndrome de Cushing.
  • Tratamiento de la causa. Pergolide para Cushing y dieta y Metformin para SME
  • Radiografías laterales para determinar el daño y movimiento de la tercera falange
  • Recortes periódicos y empleo de botas con plantillas gruesas y cómodos
  • Distensión de la línea blanca, una clara señal de laminitis.

    Abultamiento de grasa encima de los ojos, síntoma de la resistencia a insulina.

    Nota sobre el recorte

    La estrategia del recorte es la de devolver el tejuelo rotado (a menudo es la tapa la que ha rotado) a su posición y ángulo normal en relación a los otros huesos de la extremidad y el suelo. En la mayoría de casos habrá que rebajar los talones para reducir el ángulo palmar y prevenir que la punta de tejuelo no presione dolorosamente la suela. De este modo, la suela tiene la posibilidad de crecer y desarrollar más grosor.

    La estrategia de rehabilitación de cascos también incluye el uso de las botas con plantillas gruesas y mullidas. El herraje ortopédico es contraproducente. De este hecho se percató la veterinaria americana Debra Taylor, que comenzó a fijarse en los casos con recuperación positiva en caballos laminíticos de la comunidad barefoot, y se asoció con el experto en la rehabilitación de cascos, y ex- herrador, Pete Ramey.

    Su protocolo es el que sigue TLS, con la aplicación de este protocolo a un grupo de 14 caballos con obesidad con unos resultados del 100 % de recuperación. El estudio se llevó a cabo por el equipo de Debra Taylor y Pete Ramey, publicado en The Journal of Equine Veterinary Science, en abril de 2014.

    ¡Atención! El recorte no tiene que ser agresivo. Los cambios angulares se tienen que ir corrigiendo con pequeños incrementos, para evitar el riesgo de estrés o daño en ligamentos, tendones, músculos y articulaciones.

    TLS y su directora, Pat Laing, me permiten mencionar en este artículo el caso del caballo “Casareño” para demostrar que las técnicas convencionales son ineficaces y perjudiciales.

    “Casareño”, caballo español cruzado de 16 años, de Mijas, Andalucía, desarrolló laminitis en las cuatro extremidades después de una inyección de corticosteroides (6 mg. Celestone - betametasona), ya que probablemente sufría del síndrome metabólico equino sin ser diagnosticado y debido a esto tuvo irregularidades de insulina. Entonces, “Casareño” tenía sobrepeso. La reacción que tuvo a la administración del corticosteroide, posiblemente fue que su insulina, ya de por si elevada, ascendiera por encima del límite.  

    Abultamiento de grasa encima de los ojos, síntoma de la resistencia a insulina.

    "Casareño", ya recuperado.

    La recuperación fue posible a través del respaldo de TLS (The Laminitis Site: www.thelaminitissite.org), cuyo protocolo recomendado consistió en el despalme que realinea los pies, manteniendo los talones bajos; la protección de las suelas con botas y plantillas gruesas; la dieta adecuada y el máximo movimiento posible. Haciendo caso omiso al protocolo tradicional de talones altos y herraje ortopédico, ya que levantando los talones sólo aumentaba al ángulo palmar, causando mayor presión en la punta del tejuelo.

    Este mismo procedimiento fue empleado, inicialmente, para tratar a “Casareño” por la veterinaria de la propietaria y el herrador. Sin embargo, pasaron más de dos meses y el caballo no evolucionaba positivamente y a la frustración de Pat, la propietaria, que comenzó a temer la eutanasia, se sumó que el equipo veterinario–herrador se resistía a las directrices de TLS y su opinión sobre este tipo de tratamientos fue considerado como “desastroso”.

    Sin embargo, el empeño de la propietaria, una carta recomendando el protocolo de la veterinaria americana Debra Taylor, especialista en laminitis, y el trabajo del equipo de su veterinario y un nuevo herrador, ambos más abiertos a ideas progresistas, dio los resultados positivos que se puede ver en los videos: www.thelaminitissite.org/articles/casarenos-recovery

    “Casareño” cayó víctima de la laminitis en mayo de 2014, en diciembre de ese mismo año volvió a trabajar pie a tierra y en abril de 2015 volvió a ser montado. Podría ser sencillo, pero por desgracia, demasiados casos de laminitis no se recuperan por emplear técnicas anticuadas.

    Me gustaría también hacer hincapié con la dieta adecuada, el movimiento y el bienestar psíquico del caballo a lo largo del proceso de la rehabilitación, ya que todos estos factores tienen un papel importante.

    En los casos de laminitis de origen metabólico, la dieta, como ya se había mencionado, se basa en heno de hierba de bajo contenido en azucares y si se desconoce su nivel de carbohidratos se recomienda remojar el forraje en agua una hora antes de la administración. Los remojos reducen, en promedio, los carbohidratos no estructurales en un 30% si se sumerge el forraje en volúmenes grandes de agua fría. El heno en remojo habrá que suplementarlo con una amplia escala de vitaminas y minerales.

    Sin embargo, el problema que me encuentro yo personalmente en el clima cantábrico donde la hierba verde está disponible a lo largo de todo el año, es que los propietarios no proporcionan a su caballo o poni un espacio sin pasto. No sirve un terreno donde visiblemente la hierba escasea, pues precisamente al sobre-pastar los mismos brotes de hierba, se crean brotes de hierba con alta concentración de azucares. Necesitamos un terreno libre de hierba verde por completo.

    Sin embargo, después de la rehabilitación, estos caballos podrán disfrutar pastando bajo  una estrategia correcta. Los días nublados proporcionan pastos de hierba con menos contenido de azucares y lo mismo se aplica a la hierba en sombra. Por las mañanas también es más seguro dejar de pastar a los caballos (hasta 4 horas después de la salida del sol) que por las tardes, debido a la fotosíntesis.

    Otro mito es que la hierba exuberante es más peligrosa que la hierba que escasea, pero es justo al contrario. Encontraréis mucha  información sobre la gestión de pastos en la página web de Kathryn Watts: www.safergrass.org

    Si la alimentación correcta no acompaña el proceso de rehabilitación, fallaremos en recuperar a nuestro caballo.

     

    Movimiento del caballo

    El movimiento es otra pieza clave de este puzzle. Cuanto más se mueve el caballo mejores resultados tendremos. No obstante, hay que esperar hasta que los pies estén correctamente protegidos y arreglados y la causa de laminitis haya sido  identificada y eliminada. Los propietarios que más se esfuerzan en ejercitar a sus caballos después de esta primera fase son los que más éxito tienen en su rehabilitación. Sin embargo, los cascos tienen que estar adecuadamente protegidos con botas y plantillas mullidas.

    El ejercicio es un método de control de dolor. Tradicionalmente, los veterinarios han sido enseñados para ordenar el descanso en el box. Sin embargo, después de 8 semanas de inmovilidad en la cuadra, los caballos pierden masa muscular y hasta masa ósea. Los expertos en rehabilitación humana casi nunca recomiendan descanso absoluto en cama, como parte de su protocolo de rehabilitación. Obviamente, en una fase inicial, en casos de laminitis aguda serán indicados periodos cortos de descanso en el box.

    "Casareño", ya recuperado.

    Botas de rehabilitación con plantillas cómodas y gruesas.

    Avanzar con los tiempos

    El puzzle no estaría completo sin la mención al bienestar mental del paciente. Aislando a los caballos en boxes, o espacios sin otros equinos, es contraindicado y estresa aún más al caballo, impidiendo la rehabilitación completa. Los caballos necesitan tocar e interactuar con otros caballos, no simplemente verles de lejos.

    El artículo ofrece una perspectiva holística en el tratamiento de laminitis, respaldada por veterinarios y podólogos expertos en su campo y existen innumerables casos de rehabilitaciones exitosas bajo este único y moderno protocolo, que se pueden encontrar fácilmente en la TLS.

    Sería una pena si no progresamos en la Península Ibérica y no probamos nuevos métodos de terapia. Opino que los buenos profesionales tienen que reciclarse y avanzar con los tiempos, aunque esto signifique un poco de esfuerzo en documentarse para emplear correctamente estas nuevas técnicas, ya que es más fácil seguir haciendo, simplemente, como siempre se había hecho. Sin embargo, los clientes caballos merecen este esfuerzo sin duda alguna.

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    Me gustaría agradecer a Pat Laing, propietaria de “Casareño” y directora de TLS, por el material cedido y su colaboración para la realización de este artículo.

    Referencias

    TLS-The Laminitis Site: www.thelaminitissite.org

    Care and Rehabilitation of the Equine Foot. Ramey, Pete. Hoof Rehabilitation Publishing. Lakemont, Ga. 2011

     

     

    Fuente: Ecuestre

    Autora: Daniela Sinecka

    dadinas@yahoo.com

     

     

    Botas de rehabilitación con plantillas cómodas y gruesas.

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