El temido cólico

Todos los propietarios de un caballo se echan a temblar cuando escuchan la palabra cólico y no es para menos. El cólico en el caballo en una patología grave, que requiere rápida atención veterinaria.
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El temido cólico
El temido cólico

Empecemos repasando los síntomas y su diagnóstico. Un cólico es cualquier patología que pueda provocar dolor abdominal en el caballo y los síntomas pueden variar en intensidad; por ello hay que estar atentos a cambios en el comportamiento de nuestro caballo. Los síntomas más comunes son ausencia de apetitito, apatía, nerviosismo, rascado del suelo, revolcarse constantemente, dificultad para orinar o estercolar, rechazan levantarse y permanecen tumbados, sudoración, se miran el flanco, respiración agitada…. En caso de que el caballo presente alguno de estos síntomas es importante avisar al veterinario e intentar levantar al animal y hacerlo caminar hasta la llegada de este.

El veterinario valorará los síntomas y los parámetros fisiológicos, como la frecuencia cardiaca, que es un gran indicador de la gravedad del cólico: cuanto más elevada sea, más grave es el cólico. Otros parámetros son la coloración de las mucosas, la frecuencia respiratoria, el estado de hidratación y la motilidad intestinal, siendo ésta los ruidos que producen los intestinos de los caballos al moverse, su ausencia o ritmo elevado puede dar información sobre el tipo de cólico.

Muy importante es la palpación rectal, que consiste en palpar los intestinos del caballo a través del recto. Aporta información sobre la causa del cólico, pero no siempre; debido al gran tamaño del sistema digestivo del caballo es imposible llegar a abarcarlo entero y en ocasiones el motivo del cólico quedará fuera de nuestro alcance.

El sondaje nasogástrico es a la vez una forma de diagnóstico y de tratamiento, consistente en introducir una sonda de silicona por la nariz y a través del esófago del caballo para llegar a su estómago. El olor que desprenda el estómago, así como el contenido, también ayudarán al diagnóstico del cólico.

Igualmente son de utilidad las ecografías, abdominocentesis y las analíticas sanguíneas. Todo ello aportará información para ayudar a diagnosticar la posible causa del cólico.

Tipos de cólicos

Los cólicos se clasifican en dos tipos: obstructivos y estrangulados. Los obstructivos son aquellos en los que la luz del sistema digestivo se ve obstruida por alguna causa, ya sea comida, gas, heces, arena, parásitos o enterolitos. Los enterolitos son una especie de rocas que se forman dentro del intestino grueso del caballo. Están constituidos por sales de amonio y fosfato de magnesio, que se depositan alrededor de un núcleo, que puede ser un cuerpo extraño (madera, metal, plástico, etcétera). Son más comunes en zonas de agua dura y hay caballos que tienen una predisposición propia a producirlos. Los cólicos más comunes y los que mejor resolución tienen son los gaseosos. Los cólicos provocados por comer arena son bastante graves debido a que la arena, al ser arrastrada por el intestino lo irrita. Estos cólicos son frecuentes en los caballos que pastan en zonas arenosas. Es importante en estos caballos hacer de forma periódica una limpieza de intestino con los diferentes productos que existen para eliminar la arena del animal.

Los cólicos estrangulados son aquellos en los que por alguna causa se produce el estrangulamiento de una parte del intestino, lo que provoca que no llegue sangre a ella y se necrose en un breve periodo de tiempo. Este tipo de cólicos son más graves, debido al rápido deterioro del intestino. Causas que pueden provocar este estrangulamiento son una torsión del propio intestino o un lipoma (colgajo de grasa ) que se enrolla alrededor del intestino junto con otras muchas causas.

El temido cólico

Los enterolitos son una típica causa de cólico obstructivo.

Factores predisponentes

Existe una predisposición intrínseca del caballo a padecer cólicos debido a la compleja conformación de su intestino, que tiene un estómago pequeño (15 litros) en relación con el tamaño del resto del intestino: el intestino delgado tienen una longitud entre 21 y 25 metros y el grueso, de 7 metros. Estas dimensiones, junto a que presenta estrecheces en su conformación, hacen que esté predispuesto a padecer problemas digestivos.

A esto hay que sumar la circunstancia de que en estado natural, los caballos comen de forma constante pequeñas cantidades de alimento, mientras que al ser estabulados se alimentan con una gran cantidad tres veces al día, lo que no provoca malas digestiones.

Hay ciertos factores que pueden predisponer a un caballo a padecer un cólico. Los parásitos pueden obstruir la luz intestinal provocando cólico, por ello es importante desparasitar de forma periódica. Los cambios bruscos de alimentación también predisponen, por ello siempre que haya que hacer un cambio en la alimentación del caballo habrá que hacerlo de forma gradual, introduciendo poco a poco el nuevo alimento y reduciendo la cantidad del antiguo. Para favorecer la digestión es mejor administrar primero el forraje, pues la masticación del mismo favorece la salivación y liberación de encimas que mejoran la posterior digestión del pienso.

La inactividad física y el sobreesfuerzo también pueden provocar un cólico, así como el agua muy fría después del ejercicio, el estrés o trabajar en situaciones de extremo calor. Una mala conformación de los dientes puede hacer que el caballo no mastique bien el alimento y éste sea mal digerido, provocando una obstrucción.

Por ello hay que evitar estos factores para así reducir, que no eliminar, la posibilidad de que el caballo padezca un cólico.

El temido cólico

La administración de fluidos intravenosos forma parte del tratamiento.

Tratamiento

El tratamiento del cólico va a depender de la causa, pero hay unas pautas comunes a todos. Estas incluyen administrar analgésicos para el dolor, fluidoterapia para hidratar,  sondaje nasogástrico para eliminar el contenido de gas o alimento del estómago y dejar agua o vaselina para favorecen el tránsito. En ocasiones puede ser necesario repetir el tratamiento médico en varias ocasiones para resolver el cólico.

Cuando el tratamiento médico no es suficiente para eliminar el dolor, nos encontraremos ante un cólico quirúrgico, es decir, que necesita pasar por quirófano para ser resuelto. Es muy importante tener en cuenta que si se trata de un cólico quirúrgico estamos en una situación contrarreloj, cuanto más se tarde en tomar la decisión de ir o no a quirófano, mayor es el daño que se está produciendo en el interior del intestino y menores son las posibilidades de que la cirugía tenga éxito y por tanto, de que consigamos salvar la vida de nuestro caballo.  

La cirugía de cólico

Una cirugía de cólico es un proceso complicado, ya que el caballo debe ser dormido completamente con los riesgos que ello conlleva. El caballo se encuentra en estación y al inducirle la anestesia caerá al suelo, durante esta proceso pueden producirse golpes y lesiones, por ello siempre se realiza en una habitación acolchada, con el suelo de goma y siguiendo un protocolo para reducir al máximo el riesgo de lesión.

Una vez dormido es trasladado a quirófano con una grúa y sostenido por sus patas, lo que supone otra fase que conlleva riesgo. Posteriormente es depositado en la mesa quirúrgica, una mesa especial de operaciones adaptada a la forma y peso del caballo, y se continúa con la preparación, que incluye el pelado, lavado y preparación del campo estéril.

Cuando ya se ha realizado todo lo anterior, comienza el complejo proceso de la cirugía. Para localizar la sección del sistema digestivo donde se ha producido el cólico hay que rebuscar entre los 32 metros de intestino, lo cual no es tarea fácil. Posteriormente según el tipo de cólico se realizará un tipo u otro de cirugía, ya sea eliminar un  enterolito u otra obstrucción, o resolver un estrangulamiento.

Una vez resuelto hay que volver a introducir los 32 metros de intestino cada parte en su posición correcta, pues de no hacerlo así, existiría riesgo de que se produjera de nuevo un cólico. Y por último, suturar la incisión realizada.

La última fase, en la que el caballo despierta de la anestesia, también conlleva riesgo. En cuanto se sienta algo despierto intentará levantarse aún bajo los efectos de la anestesia, lo que puede provocar caídas y lesiones. Por ello debe realizarse de nuevo en la habitación acolchada y bajo estricta vigilancia.

El temido cólico

Cuando el tratamiento médico no es suficiente para eliminar el dolor, nos encontraremos ante un cólico quirúrgico.

Complicaciones

En la actualidad, la tasa de éxito de las cirugías de cólico es alta, pero esto no significa que no se puedan producir complicaciones. Las más frecuentes son el ileoparalítico, que se produce cuando tras la cirugía, el sistema intestinal no reanuda su actividad normal y queda paralizado. Dehiscencia de la sutura, cuando el caballo se despierta de la anestesia y al levantarse, todo el peso del intestino presiona la sutura y ésta puede deshacerse. Por ello actualmente los caballos operados de cólico permanecen durante bastante tiempo después con una faja para reducir el riesgo de dehiscencia. Otras complicaciones son las infecciones, reacciones a la anestesia, etcétera.

Postoperatorio

Tras la cirugía el caballo deberá permanecer un tiempo en observación y con cuidados especiales, que conllevan medicación, dieta y curas de la incisión, así como llevar la faja y realizar pequeños paseos de la mano.

El temido cólico

Tras la intervención quirúrgica conviene aplicar al caballo operado una faja para evitar la dehiscencia de la sutura.

Conclusiones

El cólico en el caballo es siempre una urgencia y es importante identificar los síntomas para actuar lo más rápidamente posible, pues un diagnóstico y tratamiento rápido siempre mejora el pronóstico. Si tras realizar el tratamiento médico no se observa una mejoría, quizá nos encontremos ante un cólico quirúrgico y en este caso, después de hablar con nuestro veterinario, debemos tomar la decisión de operar o no.

Si se trata de un cólico quirúrgico, cuanto antes se realice la cirugía mayor será la probabilidad de éxito. En estos casos el tiempo es oro, esperar sólo conduce a un mayor deterioro de la salud del caballo y un posible empeoramiento del proceso. Todo ello puede conllevar que la cirugía se realice demasiado tarde para salvar la vida del caballo.

Una cirugía de cólico tiene un elevado coste que no está al alcance de todos los bolsillos, pero actualmente existen muchas compañías de seguros que en sus pólizas, entre otros servicios, cubren la cirugía de cólico. Yo siempre recomiendo asegurar al caballo, pues en caso de que se trate de un cólico quirúrgico tenemos la posibilidad de llevarlo a quirófano e intentar salvar su vida.

Agradezco al Hospital Veterinario de San Vicente que me haya cedido fotografías de sus cirugías de cólico para ilustrar este artículo.

 

Leticia Corredor (Veterinaria)

Fuente: Ecuestre

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