El cuidado de la boca del caballo

Pese a que nosotros nos lavamos los dientes a diario y acudimos al dentista a revisión, se nos olvida a menudo que el cuidado de la boca es una parte importante del mante-nimiento básico del caballo. Y sin embargo, son una parte esencial en su organismo.
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El cuidado de la boca del caballo
VETERINARIA

Los dientes, al realizar la masticación del alimento que toma el caballo, intervienen en la digestión y posterior asimilación de los nutrientes que contienen el pienso y el forraje que administramos a nuestro caballo. Además reflejan su edad y no hay que olvidar que el bocado con el que manejamos al caballo esta introducido en la cavidad bucal, por lo que un mal mantenimiento de la misma puede conducir tanto a problemas de salud como a problemas de manejo durante la monta.

En algunos casos se debe radiografiar la zona dental sospechosa para confirmar o descartar alteraciones.

La edad dental

En el caballo, los dientes nos pueden indicar su edad; para poder verlos y estudiarlos, separe en primer lugar los labios del caballo y observe los incisivos. Para la revisión de los molares deberá conseguir que el caballo abra la boca; para ello, meta dos dedos desde el lateral de la boca y ábralos ligeramente; el caballo abrirá la boca y podrá ver los primeros premolares.

En algunos casos se debe radiografiar la zona dental sospechosa para confirmar o descartar alteraciones.

Evolución de la dentadura del caballo, en la que podemos ver los dientes temporales o de leche (en blanco) y los dientes permanentes (en negro).

 

Está muy extendido en el mundo del caballo la acción de sacar su lengua y tirar de ella para abrirle la boca, pero esta es una práctica peligrosa, pues si tiramos demasiado podemos lesionar gravemente la lengua o las estructuras anatómicas que la sustentan, por lo que no es recomendable tirar de la lengua.

Al nacer, el potro sólo tiene dos dientes incisivos en cada arcada y según crecen van emergiendo el resto de los dientes temporales, un total de 24, que son mucho más pequeños que los dientes permanentes. Al mes de edad el potro presenta 4 incisivos y 6 molares, 3 en cada lado de la mandíbula y lo mismo en el maxilar, lo que hace un total de 20 dientes temporales. De los 6 a los 9 meses emergen dos incisivos más en cada arcada, alcanzado los 24 dientes. Antes de cumplir el primer año nace el diente de lobo y al año crece un molar permanente en cada lado de las arcadas, por lo que cada lado tiene 4 molares.

Al año y medio emerge otro molar permanente en cada lado de las arcadas, lo que hace un total de 5 en cada lado; a los dos años y medio 2 dientes incisivos permanentes sustituyen a 2 temporales, mientras que 2 molares son sustituidos en cada la de las dos arcadas. A los tres años y medio el molar temporal que queda en cada lado es sustituido por uno permanente y dos incisivos en cada arcada también son sustituidos. A los cuatro años emergen los caninos, que son grandes en los machos, pero muy pequeños o ausentes en las yeguas.

Y por último a los cuatro años y medio los dos incisivos temporales que quedaban en cada arcada son sustituidos por dientes permanentes. Esto hace un total en el caballo de 40 dientes permanentes si no hay caninos o 44 en el caso de haberlos.

Los caballos tienen una particularidad en su dentadura, y es que tienen dientes de erupción continua, lo que significa que van creciendo constantemente durante la vida del animal a la vez que se van desgastando durante la masticación de alimento. Por esto mismo, de los 6 a los 25 años el desgaste de la superficie de contacto de los dientes incisivos nos indica la edad aproximada del caballo.

Evolución de la dentadura del caballo, en la que podemos ver los dientes temporales o de leche (en blanco) y los dientes permanentes (en negro).

 

Evolución de la boca del caballo en función de la edad.

 

Surco de Galvayne

Es una línea que aparece en el diente y que se puede ver simplemente levantando el labio del caballo en los incisivos superiores extremos. Indica la edad del caballo entre los diez y los treinta años. Aparece a los diez años como un pequeño surco a continuación de la encía. A los quince años ya llega a la mitad del diente y a los veinte alcanza el extremo del incisivo. Entonces comienza a llenarse y a los treinta, el surco ha desaparecido. Este es un método que nos puede ayudar a determinar la edad, aunque puede variar entre distintos caballos.

Es importante fijarse bien en los dientes de un caballo a la hora de su compra, pues con algo de práctica podemos determinar su edad aproximada y saber si coincide con la edad que indica el vendedor, para evitar así posibles fraudes.

Evolución de la boca del caballo en función de la edad.

 

Por la acción de triturar el alimento, los bordes de las muelas se vuelven cortantes y se forman “ganchos”. 

El mantenimiento de los dientes

Si observa que un animal tiene dificultades para comer, puede comprobar el estado de los premolares del animal con un dedo, introduciéndolo por el borde de la comisura del labio. Esta maniobra debe hacerse con mucho cuidado, puesto que podemos cortarnos con los bordes de las muelas o recibir un mordisco. Aunque lo más recomendable es avisar al veterinario para que revise al caballo, actualmente existen veterinarios especialistas en odontología equina.

Al tener los caballos los dientes de erupción continua, según trituran el alimento los bordes de las muelas se vuelven cortantes y se forman ganchos y puntas de esmalte que provocan heridas o úlceras en la lengua y el interior de los carrillos. Por esto mismo es necesario realizar una revisión anual o semestral (según la disciplina para la que se use al caballo) de los dientes por el veterinario, que valorará el estado de la boca y corregirá los sobre-crecimientos y desequilibrios anormales que hayan podido formarse.

Por la acción de triturar el alimento, los bordes de las muelas se vuelven cortantes y se forman “ganchos”. 

Nítida imagen de una úlcera producida por la evolución cortante de los dientes.

Los caballos que presentan alteraciones en la boca (ganchos, puntas de esmalte, etcétera) en muchas ocasiones protestan durante el trabajo o no trabajan bien, puesto que el caballo siente dolor. Estas alteraciones provocan una mordida incorrecta, lo que a su vez produce tensión en la mandíbula y las articulaciones del cuello durante el trabajo con la embocadura. Si se presenta un caballo con dificultad en el trabajo, con masticación lenta o muy rápida (en la que vemos que no mastica), caída del alimento durante la masticación u otras dificultades para trabajar, comer o mover la cabeza a izquierda, derecha, arriba y abajo, sospeche de problemas dentales y avise rápidamente al especialista para su revisión.

En esta revisión que realiza el veterinario comprobará si existen alteraciones en la cavidad bucal: heridas, puntas, dientes de leche retenidos, dientes con caries, infecciones, etcétera. En algunos casos se deberá realizar una radiografía de la zona dental sospechosa para confirmar o descartar alteraciones. Es posible que en determinadas ocasiones sea necesaria la extracción del diente.

Nítida imagen de una úlcera producida por la evolución cortante de los dientes.

La extracción dental es un proceso lento, pues requiere tiempo romper el ligamento periodontal para poder extraer la pieza.

En caso realizar una extracción dental, el espacio vacío que deja el diente en la boca será rellenado en varias semanas por tejido conectivo. Es importante remarcar que en determinados casos es posible evitar la extracción del diente, mediante técnicas de endodoncia, según valore el especialista su estado y el de su raíz.

La extracción dental es un proceso tedioso y cruento, pues requiere tiempo romper el ligamento periodontal para poder extraer la pieza, pero realizado correctamente por profesionales y administrando medicación y revisiones, no tiene que presentar muchas complicaciones.

La no extracción o tratamiento del diente infectado puede conllevar la fistulización del absceso que se genera en la raíz y salida de este material purulento al exterior mediante la perforación del hueso, ya sea maxilar o mandibular, según se ubique el diente afectado, pudiendo provocar también una descarga nasal muco-purulenta o la formación de un flemón con deformación del hueso en caso de no fistulizar.

Los dientes fracturados también deben ser extraídos, pues se puede introducir comida en su interior y provocar una infección. Además del dolor que provoca el diente fracturado, al masticar se mueven y ocasionan molestias al caballo.

La extracción dental es un proceso lento, pues requiere tiempo romper el ligamento periodontal para poder extraer la pieza.

Si no se trata o extrae un diente infectado, se puede fistulizar el absceso que se genera en la raíz.

La sintomatología más evidente en los estadios más avanzados son, además de las evidentes molestias en la masticación o en la monta que provocan estas patologías, que nuestro caballo tiene una halitosis muy marcada con un olor putrefacto muy característico, mucosidad densa, maloliente y saliva muy espesa.

Es importante remarcar que un caballo que ha sufrido una extracción dental deberá llevar un control más exhaustivo de su boca, pudiendo requerir revisiones semestrales para compensar la falta de desgaste de la pieza dental contraria.

 

Diente de lobo

Otro problema que se puede presentar en nuestro  caballo, en este caso de menor gravedad, es el diente de lobo. Se trata de un pequeño diente que aparece a unos centímetros o justo delante del premolar superior entre los cinco y los doce meses de edad. Frecuentemente se presentan en la arcada superior, solo un 10% de los casos los presentan en la arcada inferior.

Es un diente rudimentario que estaba bien desarrollado en los antepasados de los equinos. En los caballos prehistóricos, los dientes de lobo eran similares en tamaño y función a los demás premolares, pero la evolución y la falta de uso al cambiar la dieta hace que los dientes de lobo tiendan a desaparecer. Actualmente no representan ningún peligro para los equinos y no ofrecen ninguna utilidad.  

Si no se trata o extrae un diente infectado, se puede fistulizar el absceso que se genera en la raíz.

El “diente de lobo” no ofrece ninguna utilidady se aconseja su retirada quirúrgica.

Las raíces de los dientes de lobo, como en cualquier otro diente, están cubiertas por ligamento o membrana periodontal que posee terminaciones nerviosas; por eso, cuando el diente es presionado por el filete en los giros, al frenar el caballo o simplemente en el contacto con la rienda del jinete, el caballo reacciona al dolor y lo manifiesta de muchas maneras diferentes. Las más características son: indocilidad, rehúse a los movimientos de flexión del cuello y desplazamiento de la cabeza hacia arriba tratando de evitar el contacto o sacudiendo la cabeza.

Por esto mismo y por lo mencionado anteriormente, cuando se presenta un diente de lobo en un caballo se retira quirúrgicamente por el veterinario evitando la aparición de las posibles molestias provocadas por su presencia.

 

Asientos del bocado

Otro de los procedimientos que lleva a cabo el odontólogo equino durante su revisión es realizar los “beat sits” (asientos del bocado), que consisten en redondear y alisar las superficies rostrales de los segundos premolares inferiores y superiores. Con esto conseguimos ayudar a mantener una mayor comodidad en el caballo en los momentos en los que traccionamos del bocado.

Es una práctica compleja que debe realizar un especialista con mucho cuidado, puesto que dependiendo de la edad del caballo y la disciplina en la que trabaje deberá tener un grado u otro. La realización de los “beat sits” de forma incorrecta puede provocar una exposición del canal pulpar, con los respectivos problemas que puede ocasionar esto. Por ello siempre debe ser realizado por un especialista en odontología equina.

Los problemas que se han descrito son los más comunes que podemos encontrar, aunque existen muchas más patologías relacionadas con la boca, por lo que no olvidéis pedir al veterinario odontólogo que revise la boca a vuestro caballo como mínimo una vez al año, para mantener su buena salud buco-dental.

Quiero agradecer a Sergio Soler especialista en odontología equina que me haya aconsejado y cedido fotografías de su trabajo para ilustrar este artículo.

 

Leticia Corredor (Veterinaria)

Fuente: Ecuestre

 

 

El “diente de lobo” no ofrece ninguna utilidady se aconseja su retirada quirúrgica.

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