Cuando los cascos se vuelven rígidos

Osificación de los cartílagos del casco: ¿hasta qué punto es dolorosa para el caballo la pérdida de elasticidad de los cascos? ¿Qué se requiere para realizar un diagnóstico? ¿Ayudan las herraduras ortopédicas?
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Cuando los cascos se vuelven rígidos

El castrado húngaro casi ha conseguido despistar al veterinario: este caballo de ocio, de unos 20 años de edad, cojeaba de la mano derecha. La prueba de flexión de la articulación del casco dio resultado positivo, el caballo cojeaba aún más. El Dr. Joachim Onderka anestesió el casco y el caballo empezó a caminar bien. Los dolores parecían proceder de la zona del navicular y eso hacía sospechar que el animal padecía el síndrome navicular. “Pero le hice una radiografía y no encontré nada anormal que pudiera explicar la cojera”, recuerda el especialista en ortopedia. Únicamente el cartílago externo del casco estaba ligeramente osificado.

“Normalmente se ignoran estas modificaciones tan insignificantes del cartílago del casco”, explica Onderka. Hubo que hacer una tomografía por resonancia magnética (en forma abreviada TRM) para descubrir la causa de la cojera: una inflamación del ligamento condrocoronal.

Los cartílagos de los cascos suelen osificarse con mucha frecuencia cuando se trata de caballos pesados.

INFORMACIÓN ANATÓMICA IMPORTANTE

Los cartílagos del casco (Cartilagines ungulares) se componen de dos placas de fibrocartílago que están colocadas como si fueran escudos en la parte posterior de cada casco, sobre las ramas del tejuelo. Están unidos mediante tendones a la cuartilla, la corona, el tejuelo y el navicular. Los cartílagos hacen que la cápsula córnea sea más flexible en la zona de los talones. Eso es importante para el correcto funcionamiento del mecanismo del casco: los talones se deben distender cuando el casco apoya en el suelo y contraer cuando se levanta del suelo; este efecto de bombeo consigue que el casco y la pata tengan una buena irrigación sanguínea.

 

¿CÓMO SE MANIFIESTA LA ENFERMEDAD?

La buena noticia: generalmente los cartílagos osificados no plantean ningún problema y no le duelen al caballo. Incluso cuando el interior del casco está bastante afectado. La osificación de los cartílagos hace que el casco pierda su elasticidad y el mecanismo del casco sufre limitaciones. Si la osificación está muy avanzada se pueden palpar protuberancias duras en forma de coliflor en el borde de la corona, a la altura de los talones. Si el casco presenta una rigidez muy acusada se puede notar incluso en las herraduras: se desgastan menos en la zona de los talones debido al escaso rozamiento.

También es bastante optimista la clasificación que ofrecen los manuales de radiografías, la guía de interpretación más importante para los veterinarios a la hora de hacer exploraciones de caballos en venta: en el peor de los casos los expertos en rayos X asignan la categoría radiográfica III a las osificaciones de los cartílagos del casco.

Los cartílagos de los cascos suelen osificarse con mucha frecuencia cuando se trata de caballos pesados.

Algunos caballos que tienen los cartílagos de los cascos osificados cojean al describir giros.

Se estima que la probabilidad de que el animal afectado pueda llegar a cojear en algún momento está entre un 5% y un 20%. Las osificaciones pequeñas se clasifican incluso como “estado normal” (clase II), es decir, solo divergen mínimamente de la situación ideal y ocasionan problemas en menos de un 3% de los casos.

Desgraciadamente, los cartílagos del casco osificados también tienen un pero: no es tan fácil desenmascararlos cuando ocasionan problemas. Porque los síntomas no son exclusivos de la enfermedad, sino que también pueden acompañar, por ejemplo, al síndrome navicular:

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  • El caballo cojea con mayor o menor intensidad y casi siempre de una o de las dos manos.
  • El caballo da pasos cortos y tiene un andar torpe, camina rígido (como los ejemplares con cascos sensibles sin herrar). Eso se nota especialmente sobre suelos duros y al describir giros.
  • Si el cartílago osificado se rompe (ocurre raras veces), el caballo cojea de forma ostensible.
  • Algunos caballos que tienen los cartílagos de los cascos osificados cojean al describir giros.

    En las radiografías se ven claramente las osificaciones, en este caso son bilaterales.

    ¿CÓMO HACE SU DIAGNÓSTICO EL VETERINARIO?

    Parece tan fácil… porque los cartílagos del casco osificados se distinguen bien en las radiografías. Pero en realidad, el diagnóstico es bastante complicado, como demuestra el caso de nuestro caballo castrado húngaro.

    Porque que un caballo tenga cartílagos osificados no significa que ése sea el motivo de su cojera. “Con la anestesia tampoco se puede hacer un diagnóstico seguro” recalca Onderka. Porque la inyección de anestésico no sólo actúa sobre el cartílago del casco, sino que también neutraliza los dolores de la bolsa sinovial del complejo podotroclear o también del corión de las barras.

    “En estos casos se debe recurrir a la escintigrafía o a la TRM a fin de obtener un diagnóstico preciso”, explica Onderka. “De este modo se pueden detectar las zonas que presentan puntos problemáticos o qué estructuras de las partes blandas - por ejemplo, ligamentos de los cartílagos del casco - han sufrido modificaciones”. Antes no era posible realizar esos diagnósticos. No es de extrañar, porque sin la moderna tecnología nadie podía detectar semejantes alteraciones.

    En las radiografías se ven claramente las osificaciones, en este caso son bilaterales.

    Radiografía de un casco sano.

    ¿CUÁLES SON LAS CAUSAS DE LA ENFERMEDAD?

    La causa más común de la osificación de los cartílagos del casco es la sobrecarga o la carga incorrecta sobre los cascos, casi siempre sobre los de las patas delanteras. La culpa la tienen sobre todo las posiciones incorrectas y caminar constantemente sobre suelos duros, por ejemplo, asfalto. No en vano esta enfermedad se consideraba un problema típico de los caballos que tiran de carruajes, sobre todo si se utilizan herraduras con callos que pueden contribuir adicionalmente a la inestabilidad de los cascos.

    Las posiciones incorrectas pueden ser congénitas o estar ocasionadas por un tratamiento incorrecto de los cascos. Sobre todo hay dos errores de posición que entrañan un riesgo especial:

    1) Patas muy separadas-cascos apuntando hacia dentro (las extremidades tienden a abrirse hacia afuera hasta el menudillo, mientras que el casco se vuelve hacia dentro).

    2) Patas muy juntas-cascos apuntando hacia fuera (la extremidades tienden a juntarse hacia dentro hasta el menudillo, el casco se vuelve hacia fuera).

    Las sobrecargas que generan estas posiciones pueden ocasionar inflamaciones crónicas que se extienden desde las ramas del tejuelo o los tendones hasta los cartílagos del casco. El cuerpo trata de estabilizar ese punto débil depositando sales calcáreas en el cartílago del casco.

    Una distensión constante de los tendones unidos al cartílago (los veterinarios lo llaman desmopatía de inserción) también puede desencadenar o empeorar la osificación. Son responsables de esta alteración sobre  todo las sobrecargas y los cascos excesivamente empinados. Los talones remetidos y demasiado estrechos (casco contraído) menoscaban adicionalmente el mecanismo del casco.

    Si el caballo sufre un golpe en la ranilla u otras lesiones en esa región del casco eso también puede provocar inflamaciones y desencadenar un proceso de osificación.

    ¿Pero cuál era la causa del malestar del paciente de Onderka, el caballo húngaro castrado? “Probablemente el ligamento condrocoronal se ha distendido al frenar con demasiada fuerza mientras galopaba por el prado y se ha inflamado”.

     

    EL TRATAMIENTO DE VETERINARIOS Y TERAPEUTAS

    La osificación de los cartílagos del casco no se puede eliminar ni curar. Pero con un tratamiento adecuado del casco se puede ralentizar el proceso dentro de lo posible, evitando que surjan problemas o reduciendo su alcance. El objetivo prioritario es proteger el mecanismo del casco.

    Existe bastante controversia sobre si los caballos necesitan herrajes ortopédicos o no. Algunos expertos en tratamiento de cascos se oponen a estos herrajes por principio, porque dicen que alteran negativamente el mecanismo del casco. Por el contrario, los veterinarios los recomiendan cada vez más pero prefieren el empleo de diversas variantes de herraduras. Los insertos de cuero o silicona proporcionan amortiguación adicional. “Pero no existe un único herraje correcto”, recalca el Dr. Joachim Onderka.

    El veterinario ajusta al caballo húngaro una herradura de rama ensanchada por un solo lado. Estabiliza la cara exterior del casco y de este modo aligera la carga que recae sobre el tendón inflamado; en la cara interior sana, el achatamiento de la herradura hacia dentro (el perímetro de la herradura en su borde externo es menor en la cara inferior que la cara superior) facilita la articulación del casco. Y parece que le sienta bien al caballo: “está mucho mejor sólo con el cambio de herradura, ya no necesita analgésicos”. Ahora ya puede sanar el tendón.

     

    ¿CÓMO SE PUEDE PREVENIR?

    Evitando en lo posible las posiciones incorrectas, en concreto, mediante un tratamiento adecuado de los cascos desde los primeros años del potro. Si no se ha hecho así desde el principio sigue siendo necesaria la intervención de un experto que ponga (y mantenga) en forma los cascos. Se debe evitar todo lo posible sobrecargar mucho al caballo sobre suelos duros. Si se trata de animales que tiran de carruajes es recomendable emplear herrajes amortiguadores.

     

    PACIENTES DE RIESGO

    Sobre todo las razas de sangre fría tienden a padecer osificaciones de los cartílagos del casco. Entre los caballos de sangre caliente los tipos más pesados son los que tienen más riesgo de sufrir este problema. Esta alteración parece depender en primer término del peso que recae sobre el casco; pero también se da por sentado que interviene un componente genético. El grupo de riesgo clásico son los caballos que tiran de carruajes y que caminan diariamente, durante horas, sobre pavimentos duros.

    Radiografía de un casco sano.

    NUESTRO EXPERTO

    El Dr. Joachim Onderka es veterinario equino especializado en ortopedia y copropietario de la clínica veterinaria Partners en Wehr/Baden-Wurtemberg. www.tierklinikpartners.de

     

     

     

    Fuente: Ecuestre

    Texto: Linda Krüger

    Fotos: Rädlein, Gerhards

    Traducción: Elena Sánchez

     

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