Aproximación al Pura Sangre Lusitano

El caballo Lusitano está directamente emparentado con el Pura Raza Español, con el que comparte orígenes hace casi cinco mil años. Poco a poco se fue produciendo la diferenciación, por motivos políticos y otros hechos como el toreo, hasta la fijación definitiva de una raza que, aunque no está aún muy extendida, es previsible que su crecimiento sea imparable.
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Aproximación al Pura Sangre Lusitano
RAZAS

Los orígenes del caballo lusitano se remontan a hace cinco mil años. Emparentado con el Pura Raza Español, el Lusitano es la forma más pura de una raza hoy seleccionada y que se ha ido desarrollando durante varios siglos. Ya entonces era apreciado por su coraje, fuerza y poder, siendo muy valorado especialmente en tiempos de guerra.

En un primer momento, se puede hablar propiamente de un “caballo ibérico”, del que hay testimonios en el segundo milenio antes de Cristo, mucho antes que en cualquier otro lugar de la Antigüedad –no hay evidencia, por ejemplo, en la iconografía babilónica o egipcia de caballos montados: sólo tirando de carros-. Así, desde antes del Neolítico existe en la Península este caballo domesticado, Ibérico, que es la lógica raíz tanto del Pura Raza Española como del Pura Sangre Lusitano.

Numerosos historiadores clásicos (desde Homero hasta Tito Livio, pasando por Polibio o Estrabón) se refieren a la importancia del caballo Ibérico, y a sus jinetes, en el desarrollo de distintas batallas. El caballo ibérico es admirado en toda Europa por su fuerza en el combate, y su cría permanece inalterada con el paso del tiempo; a pesar de las distintas invasiones que trajeron la entrada de distintas razas de caballos, todo esto, incluida la dominación bárbara, fue asimilado sin problemas en el desarrollo del caballo ibérico.

 

Árabes

Más controvertida resulta la entrada de los caballos árabes a lo largo del período de dominación musulmana. Parece claro que los caballos bereberes estaban muy próximos a los ibéricos en su origen, por lo que esta sangre extranjera fue también fácilmente absorbida por el caballo ibérico homogéneo, que iba configurando de este modo su carácter.

Más bien, los caballos ibéricos admiraron al invasor, una población como los oriundos enamorada de los caballos, y además de seguir potenciando la cría de los mismos en la Península, exportaron excelentes ejemplares a África y Oriente Medio.

Con la Reconquista, el prestigio del caballo ibérico siguió extendiéndose por Europa, pero el dato más importante fue su llegada a Latinoamérica de la mano de los conquistadores: desde Centroamérica, dos movimientos divergentes -hacia el sur por Colombia y Perú y hacia el norte, reforzada luego con Cortés hasta México y Estados Unidos-, extendieron el caballo ibérico hasta el punto de que todas las razas americanas (Semínolas, Mustangs, Criollos o Appaloosas, por ejemplo) descienden directa o indirectamente del caballo ibérico.

Caminos separados

Unificadas las tierras españolas y portuguesas en una misma corona, durante ese período se redujeron el número de animales presentes en Portugal, y se prohibió también la exportación o el tránsito de los mismos por parte de las autoridades españolas, preocupadas de la resistencia lusa. Pero la independencia de Portugal respecto a España trajo también la “independencia” del caballo Lusitano, o más bien su diferenciación definitiva como un tipo con caracteres propios.

Los caballos que perduraron de la etapa de dominación fueron, por así decir, los “salvadores” de la raza, a partir de los cuales se reconstruyó (a la vez que se creó) el caballo Lusitano. El rey Joao V, en 1756, estableció por Real Decreto que la cría del Lusitano se mantendría por la “Coudelaria”, un primer stud diseñado y que funcionaría bajo la supervisión de un noble designado por el rey para controlar la cría.

De aquí surgirán por tanto los caballos de esta Coudelaria, llamada de Alter Real (la más antigua de Portugal), que eran considerados los mejores de Europa para la Doma Clásica y los aires de Alta Escuela, y que desarrollaban sus exhibiciones en el Picadero Real, en el Palacio de Belén. Esta tradición continúa hoy con la Escuela Portuguesa de Arte Ecuestre, donde sólo se utilizan caballos de esta Coudelaria Nacional (en cualquiera de sus dos ramas: la genuina y Alter Real, ambas estatales).

Con las guerras napoleónicas vuelve la preocupación estatal por hacerse cargo de la selección de caballos con propósitos militares. Así, en Portugal (como también ocurrió en España en ese tiempo) se toma el control de la cría, produciéndose, por ejemplo, la inyección de varias sangres en la raza. Pero, obviamente, este interés fue decayendo con el paso de las décadas, a medida que el caballo dejaba de ser una pieza capital en el desarrollo de las batallas. Este declive se acentuó en los dos siglos siguientes con otros hechos como el desarrollo del servicio postal, la creación y expansión del ferrocarril y luego el automóvil... hasta la introducción de varias sangres en los programas militares ya el siglo pasado, una moda que se extendió y a la que sólo escaparon algunos criadores, conscientes de seguir desarrollando la cría en su forma más pura de sangre.

A ellos hubo que recurrir más adelante para el establecimiento de los linajes modernos.

 

La importancia del toreo

Hemos dejado de lado la existencia de un arte típicamente ibérico, y cuyo desarrollo contribuyó decisivamente a la diferenciación definitiva entre el caballo Lusitano y el Ibérico o Andaluz: el toreo. La preponderancia que a principios del siglo XVIII adquieren en España las corridas a pie no se da en Portugal. Así, en España se reajusta el proceso de cría hacia un caballo más deportivo, con aires y movimientos más exuberantes, mientras que en Portugal se sigue buscando un caballo luchador, que combine fuerza muscular con movimientos menos progresivos, capaz de rápidas arrancadas y de paradas súbitas.

Es de este modo, en paralelo con el arte de Marialva, como se va realizando en Portugal una cría orientada a un tipo de caballo, además mucho antes de que haya nada parecido en España.

El Lusitano, hoy

En 1967 se creó el Stud Book Lusitano, bajo el auspicio de la Asociación Portuguesa de Criadores de Caballos Pura Sangre Lusitanos (APSL). Hasta entonces los registros eran particulares, hechos por cada criador de acuerdo a sus propios métodos.

Posteriormente la primera edición del Stud Book, en 1989, cuyos detalles damos en un cuadro adjunto.

El caballo Lusitano vive momentos felices. Con los estándares de la cría fijados, el carácter del caballo, versátil, ágil y valiente, le está convirtiendo en un caballo muy atractivo a nivel deportivo. Su gran baza es la Doma, donde Juan Antonio Jiménez ha convertido a “Guizo” en el Lusitano más popular, pero ya anteriormente demostraron su valía para otras disciplinas, como en los Saltos, donde el británico John Whitaker formó con “Novilheiro” un binomio ganador durante la década de los ochenta.

Presente en Europa desde hace cinco milenios, a principios de este siglo existía sólo un pequeño grupo de dos mil yeguas productivas, lo que lo seguían convirtiendo en un caballo raro de ver. En Portugal existían la mitad de estas yeguas, mientras que otras 600 estaban en Brasil, donde se encuentra la mayor ganadería, Interagro, con más de quinientos ejemplares, y a la que Coudelaria Nacional excepcionalmente vendió su famoso semental “Tuim”; otros doscientas están en Francia, mientras que el resto se reparten en España, Inglaterra, Bélgica, Alemania, Italia, México, Canadá y los Estados Unidos. Un número que, sin duda, irá creciendo irremisiblemente en estos próximos años.

 

Stud Book

La primera edición del Stud Book de Pura Sangre Lusitanos, en 1989, eligió seis caballos Lusitanos puros como “Cabezas de Linaje”. Una yegua, “Hucharia” (CN) y y cinco sementales: “Agareno” (MV), “Primoroso” (DH), “Regedor” (AR), “Destinado” (DH) y “Marialva 11” (APM).

A su vez, se reconocían cuatro líneas de sangre o linajes: Alter Real (AR), Coudelaria Nacional (CN), ambas del Estado Portugués, además de Veiga (MV) y Andrade (RA).

 

Coudelaria Nacional / Alter Real

Ambos pertenecen al estado portugués. La Alter Real fue fundada en 1748 por Joao V, y son caracterísitcos sus caballos zaínos usados por la Escuela Portuguesa de Equitación.

Mientras, los caballos de la Coudelaria Nacional están en el tipo de los Españoles del siglo XVIII. La mayoría de sus líneas tienen origen espñaol, descendientes la mayoría de “Hucharia”, “Primoroso” y “Destinado”.

Ambas líneas son los ejemplares más grandes y más fuertes, con grupas altas y buenos para la Doma y el Enganche.

 

Andrade

Los caballos son altos y poderosos, con grupa redondeada y muy funcionales, buenos para el Toreo, la Doma y el esfuerzo. El propio Ruy d’Andrade los describió como “caballos fuertes, valientes con los toros, cambiantes de tranquilos a ardientes si se les espolea y de ardientes a obedientes si se les deja; rápidos cuando corren y en el giro; con buen tranco, sensibles a las espcuelas, sumisos y con buena boca, con inagotable fuerza en todo”.

La cría se realizó desde el mantenimiento de una base morfológica, y se formó a partir del semental “Príncipe VII”, nieto y bisnieto de “Primoroso”.

 

Veiga

El caballo de la línea de sangre Veiga es el más entroncado con el antiguo caballo guerrero lusitano. Su selección se hizo más de acuerdo a criterios funcionales.

Su creador fue Manuel Veiga, de quien se decía que dejaba elegir al rejoneador Joao Branco Nuncio tres de sus potros para torearlo en plaza: el más convincente sería utilizado luego de semental.

Son más pequeños que los otros y más funcionales, especialmente indicados para el arte del rejoneo. Una de sus características es la “Cabeza Veiga”, típicamente convexa., así como piernas delgadas con corvejón prominente, lo que le proporciona una magnífica impulsión.

Manuel Veiga los definió como “nervioso, galante, tan obedientes que parecen adivinar las intenciones del jinete; cabeza alta y delgada, crines largas, movimientos altos y una gran agilidad desafiando a las amenazas y a los peligros con un coraje indómito...”

Características del Caballo Lusitano

1. Tipo

Peso medio, alrededor de 500 kg. Línea media, bajoconvexo (de formas redondeadas), de silueta cuadrangular.

2. Altura (alzada medida a los 6 años)

Yeguas: 155 metros

Caballos: 1,60 metros

3. Pelo

Las capas más extendidas son torda y castaña en todos sus matices.

4. Temperamento

Noble, generoso y ardiente, pero siempre dócil y con gran capacidad de sufrimiento.

5. Movimientos

Ágiles y proyectándose hacia delante en los aires elevados; suaves y muy cómodos para el jinete.

6. Aptitud

Tendencia natural para la concentración, con gran predisposición para ejercicios de Alta Escuela, con gran coraje y animosidad en los ejercicios Gineta (combate, caza, toreo, ganadería...)

7. Cabeza

Bien proporcionada, de longitud media, delgada y seca, con una mandíbula inferior poco prominente  y pómulos relativamente grandes, con un perfil ligeramente subconvexo, frente ligeramente prominente (sobresaliendo entre los arcos supraciliares), con ojos elípticos, grandes y vivos, expresivos  y seguros.

Las orejas son de tamaño medio, delicadas, estrechas y expresivas.

8. Cuello

Tamaño medio, redondeado, con una crin fina, estrecho en su unión con la cabeza, ancho en la base y bien posicionado en los hombros, surgiendo de los mismos sin una depresión acentuada.

9. Cruz

Bien definida y larga, con una suave transición entre el dorso y el cuello, siempre levemente más elevada que la grupa. En los machos enteros está cubierta en la masa, pero siempre bien visible entre las espaldas.

10. Pecho

Medio, profundo y musculado

11. Caja torácica

Bien desarrollada, grande y profunda, con costillas arqueadas oblicuamente desde la columna vertebral, resultando una ijada corta y llena.

12. Espaldas

Grandes, oblicuas y bien musculadas.

13. Dorso

Bien dirigido, tendiendo a lo horizontal, sirviendo de suave nexo de unión entre la cruz y los lomos.

14. Lomos

Cortos, grandes y musculosos, ligeramente convexos, bien conectado al dorso y a la grupa con los que forma una perfecta y continua línea armónica.

15. Grupa

Fuerte y redondeada, bien proporcionada, ligeramente oblicua, idéntica en largo y anchura, convexa, con perfil armónico y con unas caderas poco pronunciadas que confieren a la grupa una sección transversal elíptica. La cola sigue la curva de la grupa y tiene crines sedosas, largas y abundantes.

16. Extremidades

Brazos bien musculados y ligeramente inclinados; antebrazo recto y musculado, rodilla grandes y seca; caña larga con tendones bien definidos; menudillo seco y relativamente grande con articulaciones pequeñas; cuartilla relativamente larga y oblicua; cascos bien formados y proporcionados, sin ser excesivamente abiertos y con corona ligera; nalga pequeña y convexa; muslos musculosos y pequeños, de forma tal que la rótula se sitúa en la línea vertical con la punta del anca; pierna larga que posiciona el corvejón alineado con la parte vertical de la nalga; corvejón grande, fuerte y seco.

Los miembros posteriores presentan ángulos relativamente próximos.

 

Fuente: Revista Ecuestre

Fotos: Bob Langrish

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