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Mi caballo y yo: Vanesa García y Serenity

Vanesa García nos cuenta su historia homenaje a alguien muy especial en su vida...
Elles à Cheval -
Mi caballo y yo: Vanesa García y Serenity

¡Queridos lectores de Elles! 

Una de las encantadoras lectoras y seguidoras del blog, Vanesa García, se puso en contacto conmigo a través de Instagram y ha hecho algo que ya llevaba tiempo pensando. Participar en la sección Mi caballo y yo, a la que todos estáis invitados, os lo recuerdo ;) y compartir con nosotros su historia y el homenaje que ha querido hacer a una yegua muy especial para ella, Serenity...

Muchísimas gracias Vanesa por abrirnos tu corazón y contarnos un trocito tan imporante en tu vida. 

Un abrazo muy grande guapetona,

Noelia -Elles à Cheval

 

Serenity y Vanesa.

"Hola a todos, mi nombre es Vanesa y estoy encantada de poder compartir con todos vosotros mi experiencia ecuestre. Espero que os guste. Sin más rodeos, esta es mi historia…

Siempre me han gustado los caballos, recuerdo que cuando era pequeña solía decir a mi familia que quería un poni de color azul (ya que es mi color preferido y cuando somos pequeños todo es válido en nuestra imaginación.) Tenía varios juguetes de “My Little Pony” (siendo sincera a día de hoy me siguen gustando a pesar de ser adulta…) Cada vez que me regalaban uno dejaba volar mi imaginación y me sentía como un elegante caballo galopando por los bosques con las crines al viento. Me encantaba ver la serie de dibujos animados sobre caballos llamada “Viento, el caballo plateado”. Cuando iba a cualquier lugar y me enteraba de que hacían paseos en poni (zoológico, vacaciones, mercados medievales…) la cuestión siempre era montar en poni y nada más.

Este fue el regalo que más me gustó.

 

 Serie de dibujos "Viento", el caballo plateado llamado Thowra.

A medida que fui creciendo siempre tuve esa espinita de aprender a montar a caballo porque no tuve la oportunidad de hacerlo siendo niña. Donde vivía no había fácil acceso a una hípica cercana y pasó el tiempo, pero el sentimiento, aunque por un tiempo estuvo bastante escondido, seguía creciendo conmigo de igual manera. No fue hasta los diecinueve/veinte años cuando empecé en serio a disfrutar de este magnífico animal, que aporta tantos beneficios al ser humano con su calidez, su noble espíritu y su inmensa belleza.

Ahora es el turno de hablar sobre Serenity, la yegua que cambió mi vida y me enseñó lo que es sentirse amada, el valor de la amistad y lo maravilloso que puede llegar a ser un caballo.

Por aquel entonces, me sentía muy deprimida, estaba pasando una mala temporada en sentido físico y emocional, pues unos meses atrás me diagnosticaron una enfermedad crónica dolorosa. Sorprendentemente, a pesar de mi tristeza le dije a mi padre que tenía ganas de ver un caballo (no era necesario ni tocarlo, sólo el hecho de verlo ya era suficiente para mí…) Unos cuantos años atrás nos habíamos mudado a un lugar más tranquilo y casualmente mi padre sabía que había una granja cercana con caballos así que me llevó en coche hasta allí.

Su perfecta mancha blanquita.

Cuando vi que había dos caballos me quedé fascinada, sobre todo con uno en especial, era el más grande y el más hermoso a la vista. Su pelaje era de color alazán, un rojizo tostado precioso, tenía calcetines blancos en sus cuatro patas y una larga mancha blanca desde su frente hasta el hocico perfectamente definida y casi podría decirse, simétrica. Nunca en mi vida había visto semejante belleza ante mis ojos.

No supe que en realidad se trataba de dos yeguas hasta que pasó algún tiempo después de varias visitas seguidas.

No podía dejar de admirar a la yegua y eso me llevó a querer tocarla. Quería sentir su pelaje y conocerla más de cerca. Desde ese momento nos hicimos muy buenas amigas. Cuando estaba con ella no podía pensar en nada malo, sólo sentía cosas buenas, cosas bonitas y nada más que podía centrarme en ella, me olvidaba completamente del mundo exterior. Me encantaba abrazarla y notar su cálida respiración cuando acercaba sus ollares a mi cara, me calmaba, me daba paz y me llenaba de una profunda serenidad en medio de mis problemas, así que decidí llamarla “Serenity”. Todo eso mejoró notablemente mi bienestar físico y emocional. Fue, es y siempre será mi medicina.

Estuvimos muchísimos meses juntas, cada día iba a visitarla, muchas veces le daba premios (manzanas y zanahorias) y cuando no podía ir por alguna razón, me ponía nerviosa porque necesitaba estar con ella. Creamos un vínculo muy especial. Pasábamos horas y horas juntas. Cuando me veía llegar venía rápidamente a verme y asomaba su cabeza para que la acariciara. Incluso llegaba a enfadarse con la otra yegua y la echaba porque sólo quería estar conmigo y que la atención fuera exclusivamente para nosotras dos, sin nadie más.

Es cierto que nunca monté en ella, cuando la conocí ni siquiera sabía montar y no tenía ni idea sobre caballos, pero creedme, si hubiera sabido algo del tema me hubiera encantado que fuera mi propio caballo y montar en ella.

El primer contacto con Serenity que acabó en una bonita amistad.

Todo iba bien, hasta que un día fui a verla y ya no estaba allí, la vendieron, la cambiaron de sitio… ya no la he vuelto a ver más, pero en mi corazón y en mi mente sigue muy viva y eso es algo que nadie podrá arrebatarme jamás.

En definitiva, conocer a Serenity ha sido una experiencia increíble, forma parte de mi vida y son recuerdos que nunca olvidaré. Siempre la llevaré en mi corazón.

Actualmente, ya hace cuatro años que asisto a clases de equitación una vez por semana, las disfruto mucho y quisiera que fueran más veces. Suelo montar a Eclipse que es un caballo tordo excelente y también lo quiero mucho, pero a veces no puedo evitar imaginar el hecho de que Serenity estuviera aquí... si pudiéramos ser capaces de volar juntas sólo un minuto...

Gracias a Serenity he descubierto el maravilloso mundo de los caballos y me fascina poder afirmar que soy amazona, al final he logrado cumplir mi sueño, sin olvidar la ayuda de mis padres que siempre me han apoyado desde el principio.

Siempre estaré muy agradecida de haber conocido a mi Serenity, por darme la oportunidad de descubrir lo que necesitaba en mi vida: CABALLOS ♥. "

Vanesa Garcia

 Estrechando vínculo.

 

 

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