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Cristina y Afrodita

¡Hola a todos! En el post de hoy retomamos la categoría "Mi caballo y yo" con la historia de Cristina y su yegua Afrodita que, juntas, han superado grandes obstáculos y se han salvado la una a la otra.
Elles à Cheval -
Cristina y Afrodita
¡Hola a todos!
 
En el post de hoy retomamos la categoría Mi caballo y yo con la historia de Cristina y su yegua Afrodita que, juntas, han superado grandes obstáculos y se han salvado la una a la otra.
 

"Mi historia es algo larga de contar.Todo empezó cuando yo tenía solo 12 años casi 13. Mi sueño desde pequeñita había sido tener mi propio caballo, pero mi familia no era muy adinerada y no me podía ni permitir hacer clases de ningún tipo, así que a lo único que me ceñí fue esperar a crecer para poder trabajar y conseguirlo yo sola. Pero el destino da muchas vueltas, y lo que sucedió fue esto:

Yo en aquella época no lo estaba pasando muy bien... ya que sin darme cuenta era víctima del bullying y para mi ir al instituto era un suplicio, dejé de sociabilizarme por completo, siempre andaba sola. Así que en este bloqueo personal lo único que supe hacer era encerrarme en mi habitación y llorar, soñando con caballos o retratándolos, que era lo que me fascinaba y me daba paz.
Mis padres, ante su preocupación, decidieron ayudarme y, aquí, fue cuando llegó mi salvación. Mi padre por fin había conseguido un buen trabajo, y como veía que nada me consolaba decidió darme lo que era mi pasión: los caballos. 
 
Me llevó a dar mi primera clase con una yegua española torda, yo ya empezaba a ver esperanza.
Pero lo mejor fue cuando conocí a la yegua de mi siguiente clase: Afrodita. Ya la tenían preparada para montar el día que iba a empezar con ella debido a que ya había hecho cuatro clases. Pero cundo la miré.. su mirada era tan triste y apagada que se me partió el alma, y me dio la sensación de que ya la conocía de antes, sabía que esta era mi yegua, mi caballo soñado desde el primer momento. Quizá no era como esperaba, porque siempre había querido tener un caballo macho castaño, y me tocó todo lo contrario, blanca como la nieve y yegua  ¿Por qué? pues porque no importa el aspecto, la raza, la edad, sino tan solo el alma del animal, que compagine contigo, y para mi ella era mi salvadora. Seguí dando clases con ella durante 2 meses, solo quería montarla a ella.
 
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¡Y entonces sucedió! Mi padre, al darse cuenta del buen efecto que tuvo en mí, decidió comprarme un caballo... ¡y eso era increíble!, pero Afrodita no estaba en venta.. así que fuimos a mirar el caballo que tenía en venta su amigo, pero no era el adecuado. Entonces, el hombre de mi hípica, decidió venderme a Afrodita ya que la quería tanto... Ella fue mi regalo de reyes.
 
A partir de ahí empecé a superarme, aprendiendo a galopar, a cuidar de un animal, a levantarme después de caer. Estaba enamorada de ella y yo adoraba practicar la doma natural, aunque en aquella hípica se metían conmigo por no practicar Doma Clásica como todos los demás...
 
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Cuando, por fin, conseguí ir a  mi primera salida de la hípica, decidimos ir a la playa, pero Afro se quedó coja y , durante un tiempo, no la podía montar. Estuve cuatro meses esperando su recuperación, no me importaba esperar, pero algunas personas de la hípica empezaron a decir a mis padres que era una pena mantener a un caballo cojo y les convencieron de que allí la yegua sufría. Intentaron convencerme a mí también, aunque yo no hacía caso, ya yo la veía bien. Entonces dijeron que ya era vieja y que necesitaba jubilarse en un campo en libertad, y ante ese aspecto, yo no quería ser egoísta y quería que no sufriera más en una cuadra y creí que sería una buena opción lo de dejarla en libertad en la yeguada de la hípica, pero se la tendrían que llevar fuera de Cataluña. Accedí porque mi padre prometió que me llevaría a verla, y los de la hípica me dijeron que me traerían fotos. Así que se la llevaron, y me partieron el alma, ella era mi compañera irreemplazable... ¿qué iba a hacer yo ahora?
 
Tuve otro caballo, pero no sentía lo mismo, ademas estaba mal enseñado, y no tenía la motivación para encarrilarlo, yo solo quería a mi yegua.
Aquel caballo era bastante dominante, no le podía soltar estando dentro del potrero porque mordía o te intentaba aplastar. Entonces, después de estar seis meses con él, le dio por ponerse de manos y tirarse hacía atrás para aplastarme... y tuve que devolverlo. Después de esto alquilé a una yegua un mes pero después.. ya no iba a tener más caballos.
 
Entonces mi padre muy enfadado llamó a la hípica porque no nos devolvieron el dinero del otro caballo, y también porque nunca recibimos información de Afrodita... fue entonces es cuando, por fin, nos contaron la verdad... Ella jamás estuvo en libertad, en realidad estuvo en una cuadra encerrada en un lugar de compra y venta y, como no se consiguió vender, acabó en el matadero. Cuando me lo dijo mi padre yo me moría por dentro, así que exigimos que cancelasen todo ese proceso, pero casi era demasiado tarde... Finalmente pude conseguirla, ya que ellos se podían meter en un problema. Cuando la vi el momento era.. ¡era mágico! y yo lloraba, pero tampoco demasiado. No podía creer que estuviera allí después de los 7 largos meses. Llegó con los cascos deformes y grandes enredos en el pelo ¡pero no estaba coja! pero si estaba muy rígida de no poder moverse en la cuadra.
 
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Y cuando la solté fue lo mejor, ella estaba tan feliz de verme que no podía dejar de seguirme y brincar como una potrilla, y se revolcó en dos ocasiones y en una de ellas se quedó conmigo tirada en el suelo, y la felicidad que sentí era inexplicable con palabras, solo puedo pensar que ella me salvó a mí pero que en aquel momento me tocó salvarla yo a ella.
 
 
Decidimos irnos de aquella hípica lo antes posible. Después estuvimos transitoriamente de hípica en hípica. Pero ahora por fin estamos juntas de verdad, está muy feliz en una hípica al lado de mi casa, donde puedo verla cada día, y practicar lo que verdaderamente me gusta, la Doma Natural.
 
 
Solo puedo decir que lo que me gusta no es montar, sino el alma de este animal, no todo es ganar, yo ya me convertí en ganadora al recuperarla a ella, sin habernos hecho sufrir compitiendo por algo que no nos gusta. Nuestra meta es confortar la Doma Natural y confianza, y parece que eso si que le gusta a ella, y aunque ella nunca fue fácil de montar porque es una yegua de lo más chisposa, ahora si se deja perfectamente porque no le pongo ataduras y puede sentirse libre."
 
¡Muchísimas gracias por tu historia Cristina! Esperamos que Afrotdita y tú os sigáis cuidando la una a la otra. 
 
Si queréis contarnos vuestra historia en un post de Mi caballo y yo, no dudéis en enviarnos un correo (ellesachevalblog@gmail.com) o contactad con nosotras a través de nuestras redes sociales.
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