Ecuestre
Número 418
Diciembre 2017
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Saltos

Coincidencias de campeonatos de España: un desastre

La Asamblea General de la RFHE celebrada ayer en Madrid volvió a ser instrumentalizada por aquellos que la utilizan como si fuera un mercado persa de votos, con los campeonatos de España como objetivo. Pero esta vez, en Saltos, han ido demasiado lejos y el resultado ha sido una chapuza difícil de corregir.
Coincidencias de campeonatos de España: un desastre
16 noviembre 2017 |

El tráfico de votos e influencias, que por cierto, va contra las normas de buen gobierno de los cargos federativos, es una tónica habitual en este tipo de circunstancias. Generalmente se suele gestionar a través de algún presidente de federación territorial, que utiliza a su grupo de asambleístas afines y que busca captar el voto de terceros para intentar sacar adelante, por los motivos que sean, determinadas candidaturas. La asamblea de 2016 fue en este sentido muy ilustrativa, con una lluvia de campeonatos para un comité organizador que por entonces ni siquiera había organizado competiciones.

Este año, el proceso ha subido enteros en intensidad y audacia. Y también en rango. Porque altos cargos de la RFHE se pusieron manos a la obra para hacer viable una propuesta que chocaba con condicionantes establecidos por la propia federación nacional. Me refiero a la planificación deportiva de la disciplina de Saltos para 2018, que marca como objetivo para los jinetes menores el Campeonato de Europa y que en el plan de actuaciones remitido a los asambleístas incluía los campeonatos de España Infantil y Juvenil.

Esta circunstancia, disputándose el europeo en julio, obligaba a que el campeonato nacional tuviera lugar en el primer semestre, como en los últimos años. Pero había una candidatura para la organización de los campeonatos de España que quería concentrarlos todos o la gran mayoría, en el Puente del Pilar, en octubre y esa candidatura era la que, al parecer, al presidente le interesaba que tuviera chance. Y digo al presidente, porque desde hace muchas semanas, la Junta Directiva ni siquiera se reúne y ni siquiera lo hizo para conocer y valorar las candidaturas presentadas. ¿Cómo salvar el escollo? La decisión fue la siguiente: aunque ya hemos enviado la documentación a los asambleístas, modifiquemos el plan y donde dice Campeonato de España, pongamos “Campeonato de España o concursos nacionales”. Así, la opción de organizar el campeonato nacional en octubre ya no tendría impedimentos reglamentarios. El director de Saltos lo interpretó como una orden y asumió el cambio.

El problema es que en la Comisión Delegada previa a la Asamblea se le preguntó al presidente por dicho cambio, que fue interpretado como un engaño a los asambleístas. Era cambiar las reglas del juego con el partido iniciado y se creó el cisma. Un cisma que se trasladó a la asamblea, donde el manejo provocó rechazo, plasmado en unos resultados que no eran los esperados. El Club de Campo-Villa de Madrid defendió repetir el campeonato Absoluto en sus instalaciones y convenció a 45 de los 80 asambleístas, consiguiendo la adjudicación. Y después consiguió el Amateur y ANCADES sacó adelante, del mismo modo, su continuidad en Madrid. El proyecto global de Montenmedio se había resquebrajado, rompiendo las previsiones de los inspiradores federativos del plan de apoyo, que estaban tan confiados en ganar de calle, que no fueron capaces de prever la hecatombe que se avecinaba. Y es que la asamblea otorgó a Montenmedio el campeonato de Menores, en las fechas solicitadas, que al igual que las del Club de Campo-Villa de Madrid, son las del Puente del Pilar. Y después el de Veteranos. La chapuza se había consumado: en las mismas fechas tenemos, en Madrid, los campeonatos Amateur, Jóvenes Jinetes y Absoluto y a 750 kilómetros, en Vejer de la Frontera, los de Menores y Veteranos. Kafkiano.

¿Y ahora qué? A nadie con dos dedos de frente se le ocurre pensar que esta situación de coincidencia es viable, ni buena para el deporte.  Al contrario, es desastrosa. Pero es el resultado de una gestión nefasta, realmente incongruente y que transmite la sensación de que se está jugando alegremente, de forma poco responsable, con los intereses del deporte y sobre todo, de sus practicantes, los federados. Una empresa organizadora de competiciones tiene todo el derecho del mundo a procurar lo mejor para sus intereses, pero una federación deportiva debe velar, sobre todo, por los intereses del deporte y de sus federados. Y parece evidente que en este caso, alguien ha errado gravemente. La historia tiene sus protagonistas y cada uno de ellos debe asumir su cuota de responsabilidad.  Pero sobre todo, deben resolver, si aún se puede, el embrollo. Una vez más, la pomposa frase “la asamblea es soberana”, no basta ni resuelve nada.

Listado oficial de campeonatos descargando el PDF

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