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Número 418
Diciembre 2017
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ENTRENAMIENTO

¿Tu caballo tiene el dorso hundido?

¿Tu caballo tiene el dorso caído en su centro corporal? Entonces hay que corregirlo rápidamente. Incluso los casos más graves pueden tener esperanza si tienes en cuenta nuestros consejos.
¿Tu caballo tiene el dorso hundido?
28 diciembre 2016 |

Un dorso equino sano se sostiene y es flexible. Si éste se hunde, desaparece la fuerza porque falla el arco de tensión desde los cuartos traseros hacia el cuello y la nuca. La impresión óptica y estética es que el dorso parece a un puente colgante que pende de sus cuerdas, los músculos flojos que ya no aguantan el tronco equino. Vamos a ver cómo se desarrolla el hundimiento del dorso y cómo puede desaparecer en el mejor de los casos.

Así se desarrolla la lordosis

Un dorso hundido está provocado por dos factores: la anatomía y el uso. “Un ligamento dorso-escapular rígido, por ejemplo, imposibilita que el caballo desarrolle unos músculos dorsales sostenibles”, explica Barbara Welter-Böller, osteópata equina de Overath, Alemania. El ligamento dorso-escapular es una fascia grande, es decir, un tejido conjuntivo que une los músculos y la piel. Se encuentra directamente por debajo de la piel y cubre el largo músculo dorsal que es el encargado de sostener a la silla y al jinete. Si la montura aprieta, no encaja o el caballo anda en una postura errónea esta fascia se contrae y el dorso se hunde. Las apófisis espinosas se juntan y en casos extremos se pueden llegar a tocar (Kissing Spines). El resultado es que al montarlo el caballo bloquea el dorso y la espalda y no pisa por debajo de su centro.

Las yeguas que crían muchos potros y al mismo tiempo entrenan poco también tienden al dorso hundido. El peso del embrión estira el tronco equino hacia abajo con su peso. Al descuidar los músculos abdominales el dorso se hunde. También los caballos mayores pierden más fácilmente la masa muscular al trabajar poco.

Un dorso hundido incluso puede estar condicionado por la herencia o la genética, por ejemplo en caballos que por sus calidades intrínsecas no tienen mucha tensión de fascia. Si a esto añadimos un cuello colocado demasiado vertical, el hundimiento del dorso casi está predeterminado. Algunas razas cómo los frisones, los lipizzanos y los caballos ibéricos son las más afectadas. “Estas razas son más móviles y por lo tanto menos estables”, explica Barbara Welter-Böller.

En cambio hay otras razas que por su genética están mejor situadas. Los caballos de media sangre, por ejemplo, normalmente tienen dorsos muy sostenibles y estables. “Presentan una tensión de fascias muy alta”, explica Barbara Welter-Böller. Las razas robustas como los Haflinger o los noruegos tampoco tienden demasiado a la lordosis.

Por supuesto, unas buenas condiciones genéticas no significan que no se pueda dar el hundimiento del dorso. El punto clave es un entrenamiento erróneo. Por ejemplo, si el caballo trabaja demasiado con la musculatura del cuello inferior, automáticamente se bloquea el dorso.

La silla

En los caballos con el dorso hundido el centro de la silla muchas veces queda demasiado atrás. Si además el cuello está colocado muy vertical, el guarnicionero no puede moldear una silla más baja en la parte anterior, ya que si no ésta apretará demasiado en la zona de la cruz. A menudo los expertos tienen que rellenar el acolchado de la parte posterior para posicionar correctamente el centro de gravedad de la montura. Para caballos con el dorso hundido, estos acolchados deberían ser preferiblemente más blandos que duros. De esta manera el caballo puede arquear el dorso más fácilmente bajo de la silla. En dorsos hundidos el centro de la silla muchas veces queda demasiado atrás.

 

¿Qué podemos hacer?

Los veterinarios y fisioterapeutas equinos son los que deberían tener la última palabra sobre la capacidad de carga del dorso equino. Los dorsos que llevan mucho tiempo hundidos son difícilmente tratables. Como las fascias a menudo ya están demasiado pegadas entre sí, el dorso se vuelve completamente rígido y por lo tanto el caballo ya no será apto para montar.

Un ligamento dorso-escapular relajado es un factor decisivo para tener un buen dorso, así como también unos músculos dorsales y abdominales flexibles pero fuertes. Por consiguiente a los caballos con este problema les irán bien todos los ejercicios que sirvan para reforzar el abdomen y el dorso. Todo lo que sirva para incurvar el dorso y estirar la línea superior será de ayuda. A continuación te proponemos los ejercicios que puedes realizar para devolver la elasticidad al dorso, ya sea desde tierra o en la silla de montar.

 

Ejercicios que recomendamos

Julia Thut nos enseña con su yegua Welsh-Árabe “Belezza” el ejercicio de la “cabra de montaña”. El caballo estira de esta manera el cuello y el dorso.

 

EJERCICIO 1: Estirar el dorso con el ejercicio “La cabra de la montaña”

En este ejercicio (ver foto inferior) las extremidades posteriores se acercan a las anteriores y el caballo estira la cabeza hacia adelante y abajo. De esta manera estira el dorso, el cuello y los músculos de la grupa. “Este ejercicio nos exigirá mucha paciencia”, nos dice la entrenadora Julia Thuth, de Michelstadt (Alemania). “Podemos tardar un año hasta que salga perfecto.” Así funciona: Vigila que tu caballo se coloque con las manos de manera ancha y cerrada. Toca ligeramente un pie con la fusta, y alaba al caballo cada vez que éste coloque su pata más por detrás del vientre. Repite el mismo procedimiento con el otro pie hasta que también esté colocado por debajo del vientre.

Con el ejercicio “bajar la cabeza” lograremos estirar el cuello y constituirá la base de una postura relajada. Nos será más fácil realizarlo con la cabezada de dar la cuerda. Colócate al lado de tu caballo, agáchate un poco y aprieta ligeramente hacia abajo. Al principio podemos ofrecer al caballo una golosina para ayudar a bajar la cabeza. Importante: La cabeza del caballo debe llegar por lo menos hasta el punto de encuentro hacia abajo.

 

Entrenamiento en intervalos al giro cuadrado (Equi-kinética) para reforzar los músculos dorsales.

 

EJERCICIO 2: Callejones de colores para unos músculos sólidos

La tal llamada “Equi-kinética” del entrenador de caballos bávaro Michael Geitner ya se ha establecido como un programa de entrenamiento potente para el dorso equino. Según esta técnica daremos cuerda al caballo a través de callejones duales colocados en la pista formando un cuadrado. Con media hora ya es suficiente para entrenar al caballo de manera eficaz. El motivo es que en los giros el caballo estira los músculos exteriores del tronco y los interiores trabajan de manera intensa. Una velocidad tranquila, repeticiones breves y cambios de mano continuos evitarán la sobrecarga. Como este entrenamiento también surge efecto realizándolo al paso, incluso podemos reconstituir la forma física de caballos mayores o enfermos. En una reciente prueba de entrenamiento este método mostró unos resultados excelentes: Un caballo con una ligera lordosis logró subir la línea del dorso en unos 2cm. después de dos meses de entrenamiento.

 

Cruzar las patas moviliza la cadera y estira al caballo desde la cabeza hasta la cola.

 

EJERCICIO 3: Cruzar para un dorso fuerte

En el ejercicio “cruzar las patas” el caballo anda hacia adelante lateralmente y está colocado en contra de la dirección del movimiento. También en este ejercicio se recomienda una cabezada de dar cuerda porque ayuda a posicionar mejor al caballo y luego también a flexionarlo. La clave al cruzar es que el caballo gire la cadera y estire el lado exterior respectivamente desde la cabeza hasta la cola. Además los caballos al cruzar lateralmente tienen que tensionar el abdomen. Esto tiene un efecto parecido como las sentadillas en los humanos, no sólo refuerzan los músculos abdominales sino también al mismo tiempo los de la espalda. Como los músculos abdominales y dorsales están estrechamente entrelazados este ejercicio de cruzar las patas resulta ideal para los dorsos hundidos y los vientres caídos.

Los caballos avanzados se pueden aprovechar de los pasos laterales que ya practican: espalda adentro, travers y apoyos movilizan adicionalmente la cadera y flexionan al caballo en su eje longitudinal. Realizados correctamente, los músculos diagonales abdominales y los del cuello trabajarán de manera especialmente eficaz.

Al galope cuesta arriba el caballo tiene que trabajar más los músculos abdominales y dorsales.

 

EJERCICIO 4: Al galope hacia el “Six-Pack” verdadero

Al galope los posteriores saltan hacia delante y por debajo del centro de la gravedad. Para que esto funcione bien, el caballo tiene que tensionar los músculos abdominales y arquear el dorso. Es un ejercicio ideal para aumentar la masa muscular en caballos con el dorso hundido. No obstante, esto es difícil de conseguir solamente dando cuerda si los afectados son caballos jóvenes sin experiencia. Cuando fallan los músculos abdominales, entonces se resiente la fuerza y el equilibrio. Si un veterinario experto te permite montar a tu caballo a pesar del dorso hundido, entonces se recomienda realizar el entrenamiento de galope en trayectos rectos al salir de paseo. Nuestro consejo: Las cuestas ligeras, así como las transiciones entre trote y galope exigen un esfuerzo adicional a los músculos abdominales y dorsales.

 

Fuente: Revista Ecuestre/Cavallo

Texto: Cathrin Flößer       

Fotos: Lisa Rädlein

Traducción: Elena Sánchez

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