Ecuestre
Número 416
Octubre 2017
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CONSULTORIO JURÍDICO

¿Negociación o demanda?

¿Negociación o demanda?
20 septiembre 2017 |

Nombre: Francisco J.Torres

El pasado 11 de junio alquilamos por medio de una App un cupón de rutas a caballo. A la hora de desarrollar la actividad, al disponer yo de algo más de experiencia me asignaron uno de los equinos que habían metido en la parte interna de la nave según llegaron de la anterior tanda (después de mi caída me entere que ya había tirado a una chica hasta en dos ocasiones en la tanda anterior a la nuestra). Después de dicha asignación, tras un rato de dudas sobre si salía o no ese caballo, procedí a montarlo sin protección alguna; una vez arriba, el monitor de la actividad se percató y quiso facilitármela. En ese momento el caballo se espantó, intenté sujetarlo pero finalmente terminé en el suelo sin ningún tipo de protección. A consecuencia de la caída sufrí una fractura de meseta tibial, fui intervenido el pasado día 30 de junio y estuve hospitalizado tres días. A fecha de hoy sigo en rehabilitación y sin poder desarrollar mi actividad laboral.

El seguro de la empresa no se hace cargo de los gastos de mi lesión, alegando que se trata de un caso fortuito e imprevisible.  Me pregunto si no fue una imprudencia por parte del monitor dejarme montar un caballo que ya ha causado un daño anteriormente al igual que facilitarme el material de protección una vez montado en el caballo. ¿Debería demandarles ya o sigo intentando llegar a una negociación con ellos?

RESPUESTA DEL EXPERTO:

Fernando Acedo – Abogado Hípico 

Para poder quedar exonerado de responsabilidad sobre la base a un supuesto de caso fortuito, se precisa a tenor de lo señalado en el artículo 1.105 del Código Civil, que el siniestro no hubiera podido preverse o que previsto fuera inevitable, circunstancias que en principio no concurren en el presente supuesto de hecho, por lo que parece razonable que discrepemos de la respuesta de la aseguradora.

Ahora bien, el éxito de una posible demanda judicial dependerá de que pueda acreditar mediante las pruebas pertinentes que el caballo ya había tirado con anterioridad a otra amazona y que a sabiendas de esta circunstancia, fue una imprudencia volver a utilizarlo ya que por su carácter o estado de ánimo no reunía en ese momento unas condiciones adecuadas para ser utilizado en una actividad de rutas a caballo, en la que el nivel de equitación de los usuarios suele ser muy elemental.

Por otro lado, también denota un comportamiento imprudente por parte de la empresa permitir a los usuarios montar en los caballo sin unos mínimos elementos de seguridad y tratar de entregar los elementos de protección una vez subidos a los équidos. Lo correcto es realizarlo pie a tierra, por lo que la actuación del monitor también ha tenido incidencia en la violenta reacción del animal, existiendo con ello un nexo causal suficiente para poder imputarle responsabilidad en el accidente.

En base a los anteriores razonamientos, le recomendamos que antes de interponer la demanda judicial (para lo que dispone de un amplio plazo de prescripción), agote las posibilidades de llegar a un acuerdo extrajudicial remitiéndoles una carta o burofax con acuse de recibo, otorgándole un plazo prudencial para reconocer su culpa e indemnizarle amistosamente por los daños sufridos, lo que a buen seguro evitaría los inconvenientes de tener que acudir a resolver el asunto en los Tribunales.

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