Ecuestre
Número 418
Diciembre 2017
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Temas de cría

Cómo atender a las yeguas en la gestación y el parto

Desde el momento en que sabemos que nuestra yegua está preñada, tenemos una larga espera hasta el parto. Es un largo periodo de tiempo en el que debemos cuidar todos los factores que puedan afectar la feliz llegada del esperado potro.
Cómo atender a las yeguas en la gestación y el parto
15 enero 2017 |

La yegua manifiesta síntomas de celo por la producción de estrógenos generados al crecer un folículo en el ovario. De este folículo se libera el óvulo y el resto del folículo se transforma en un cuerpo lúteo. Si no se produce la fecundación del óvulo, una señal del útero deshará el cuerpo lúteo y la yegua comenzará un nuevo celo. Pero si se produce la fecundación del óvulo, el cuerpo lúteo formado en el ovario producirá la progesterona necesaria para mantener la gestación del embrión en el útero hasta el día 120-140 de gestación.

Una vez cubierta o inseminada la yegua, en pocas horas un número suficiente de espermatozoides llegan al oviducto, pequeño conducto que une útero y ovario. En este lugar se produce la fertilización del óvulo por un espermatozoide. A partir de este momento comenzará la división celular o desarrollo del embrión. El embrión desciende por el oviducto llegando al  útero aproximadamente cinco días después de la ovulación.

Para el buen desarrollo de la gestación la yegua debe estar bien alimentada, cualitativa y cuantitativamente.

Catorce días después  de haber cubierto o inseminado la yegua, mediante una ecografía realizada por el veterinario, conocemos la gran noticia de que nuestra yegua está preñada. La ecografía es la técnica usada de forma habitual para diagnosticar si una yegua está preñada. Es absolutamente fiable, y nos permite comprobar el estado de la yegua en el momento en que se realiza; sin embargo, no todas las yeguas que se ven preñadas llegan a tener un potro al final de la gestación, pues si el embrión o feto muere será expulsado, y no lo veremos en las siguientes ecografías.

Si el embrión desaparece antes del día 50 de gestación consideramos que este ha muerto. Si esto ocurre, generalmente el embrión es expulsado en celos siguientes, hecho que no es apreciado por el propietario de la yegua, porque en esta etapa el embrión y envolturas son muy pequeños. Habitualmente se dice que la yegua ha “reabsorbido”, aunque este hecho propiamente dicho pocas veces sucede.

Se piensa que muchos embriones mueren antes de los catorce días de gestación, antes de realizar la primera ecografía a la yegua, entonces pensamos que la yegua no quedó preñada, y en realidad tuvo un fallo de la gestación.

El porcentaje de yeguas que pierden el embrión entre 14 y 50 días varía entre el 5 y el 20 %.  Las yeguas desnutridas, las de más edad, con una conformación defectuosa del tracto reproductivo o las más propensas a padecer infecciones uterinas o endometritis son más propensas a sufrir pérdidas embrionarias. El uso de semen congelado o la transferencia de embriones también aumentan el porcentaje de pérdidas embrionarias.

 

Es muy importante hacer ecografías periódicas en las primeras etapas de gestación.

Ecografías periódicas

Es muy importante en las primeras etapas de gestación hacer ecografías periódicas. Una posible pauta de seguimiento ecográfico sería ecografiar a los 14 días de gestación, a los 28, a los dos meses, a los tres, a los cuatro, … Una vez que sabemos que la yegua está preñada, si pierde el embrión y no se la ecografía periódicamente, el criador perderá un año esperando a que para un potro que ya no existe. En cambio, si se realizan ecografías periódicas, si falla la gestación en primavera o principios de verano, habrá tiempo para volver a cubrir la yegua y no perder un año.

Cuando termina la temporada de cubriciones la frecuencia de controles ecográficos se puede espaciar más, pues en caso de pérdida del feto ya esperaremos al comienzo de la siguiente temporada. En esta época el feto es de mayor tamaño y por tanto más fácil de ver si la yegua lo expulsa. Sin embargo, cuando las yeguas disfrutan de grandes prados, es muy frecuente no darse cuenta que una yegua ha abortado, pues puede parir en un corto periodo de tiempo; la yegua no presenta síntoma de haber parido y el feto y sus envolturas (placenta, amnios,) pueden ser cogidos y comidos por perros o alimañas.

En yeguas que han tenido reabsorciones embrionarias o en yeguas que por edad o historial ginecológico pueden tener mayor riesgo de padecerlas, se las puede tratar diariamente con progesterona, desde que sabemos que están preñadas (o incluso antes) hasta el 140 día de gestación, momento en el que la placenta ya produce suficiente progesterona como para mantener ella la gestación. No obstante el tratamiento con progesterona no es infalible.

 

En el último tercio de gestación las necesidades de la yegua aumentan y es necesario incrementar ligeramente la ración diaria.

Cuidados durante la gestación

Para el buen desarrollo de la gestación la yegua debe estar bien alimentada, cualitativa y cuantitativamente. En los dos primeros tercios de gestación sus necesidades energéticas y proteicas no son muy altas, y con un buen forraje y un complemento de vitaminas y minerales o un pienso suave son suficientes para cubrir estas necesidades.

En el último tercio de gestación las necesidades de la yegua aumentan y es necesario  aumentar ligeramente la ración diaria cuidando que el estado corporal de la futura madre sea bueno, evitando tanto que la yegua esté delgada como demasiado gorda. Si no se le da un pienso especializado para yeguas gestantes es necesario aportar un suplemento vitamínico-mineral que aporte calcio, fósforo, cobre, etcétera, indispensables para la correcta formación del esqueleto del feto.

Durante toda la gestación también es aconsejable evitar o minimizar en lo posible las situaciones que originan estrés, pues este puede provocar la pérdida del futuro potro.  Las situaciones más frecuentes que producen estrés son los traslados de yeguas en camión, incorporar yeguas desconocidas a la manada que originan conflictos jerárquicos, al destetar el potro del año anterior, competir con yeguas gestantes, el hacinamiento de varias yeguas juntas en un lugar reducido, ruidos, perros que las persigan, etcétera. Lo ideal son prados tranquilos donde puedan realizar suaves paseos diarios.

La yegua debe ser desparasitada de forma regular con productos aptos para su uso en yeguas gestantes. Si la yegua pasta en prados junto con más yeguas, la frecuencia de desparasitación debe ser mayor, al menos cuatro veces al año. Se aconseja vacunarla contra la rinoneumonitis en el quinto, séptimo y noveno mes de gestación, y contra la influenza y tétanos en el décimo mes.

 

La segunda fase del parto, en la que sale el potro, suele durar entre cinco y treinta minutos.

Proximidad del parto

La duración de la gestación en la yegua varía mucho, habitualmente dura entre 330 y 345 días, pero puede durar desde 310 a 380 días en casos más extremos. Si el potro nace antes del día 320 se le considera prematuro y probablemente necesitará cuidados especiales. Haciendo una media de la duración, las yeguas que paren a principio de la temporada tardan más en parir que las que paren en verano. Las gestaciones de los machos son un poco más largas que las de las hembras. Algunas yeguas son propensas a hacer siempre gestaciones de similar duración, corta o larga, y otras de diferente duración. Si la placenta tiene algún problema tiende a retrasarse el parto y el potrillo puede nacer dismaduro (apariencia de prematuro o de falta de desarrollo).

Un mes y medio antes del parto comienzan a aumentar las ubres de la yegua, pero su mayor hinchazón ocurre aproximadamente dos semanas antes. Unos días antes del parto la musculatura de la grupa (ligamentos sacro-ciáticos) se relaja y parece estar más hundida. También la vulva está más flácida. Con frecuencia un día o dos antes del parto se aprecia en el pezón de la yegua unas bolitas de cera blanca, que indican que el parto va a llegar.

Las yeguas paren de forma más natural en los prados, probablemente con menos complicaciones y los potros aprenden más rápidamente, pero en el campo se tiene menos control ante el menor problema. Los potrillos recién nacidos se pueden salir del cercado y no mamar, lesionarse con alambres, se pueden caer en arroyos, etcétera. Otros caballos pueden molestar a la yegua parturienta o al potro en sus primeras horas de vida.

Las yeguas que paren en la cuadra necesitan un espacio adecuado, al menos 3,5 x 3,5 metros, sin esquinas, aristas o barras con las que se pueda lesionar la yegua o el recién nacido; las paredes y puerta deben ser cerradas para que impidan que se salga el potro de la cuadra. Debe tener una cama abundante y limpia, y tranquilidad, sin demasiados espectadores.

 

La tercera fase del parto corresponde a la expulsión de la placenta. Durante esta etapa la yegua sigue teniendo contracciones y puede manifestar síntomas de dolor.

Tres fases del parto

Para describir los acontecimientos que transcurren durante el parto los podemos agrupar en tres fases: la fase de dilatación, la de expulsión del potro y la de expulsión de la placenta. En la primera fase la yegua se muestra inquieta, a menudo se mira sus flancos, se puede echar y levantarse, manotean el suelo, a veces sudan, levantan el labio superior y cabeza (acto de protesta), incluso a veces pueden gruñir. Las contracciones ayudan a abrir y relajar el cuello del útero y a colocarse el potro para su salida.

También puede ocurrir que la yegua pierda calostro por las mamas, a veces en gran cantidad. Entre contracción y contracción la yegua puede comer o descansar tranquilamente. La duración de esta etapa puede durar horas, e incluso días, depende del número de partos de la yegua y de su tranquilidad. Muchas yeguas pueden demorar el parto si son observadas. En esta primera etapa no se puede hacer nada  y es mejor no intervenir.

La etapa de expulsión del potro suele suceder por la noche y dura de 5 a 30 minutos. Comienza con la ruptura de la placenta y la salida de un líquido amarillo parduzco por la vulva. A veces es tan poca la cantidad que sale de este líquido que no es apreciable y otras veces es abundante. Coloquialmente se dice que “ha roto aguas”.

Al poco tiempo de la salida de este líquido aparece una bolsa blanquecina (amnios) por la vulva que puede tener sólo líquido o un casco del potro. La yegua suele tumbarse, los esfuerzos provocan la contracción de los músculos abdominales y rigidez de las extremidades. Al poco tiempo aparecen las dos extremidades y el hocico del potro. Tras la salida de la cabeza y las espaldas, el resto del cuerpo sale rápidamente.

Durante su salida, el potro rompe con sus cascos el amnios que le cubre, lo que le permite respirar. Es frecuente que tras la salida de las manos o de la cabeza la yegua se levante y busque otra posición, incluso que se ponga a comer heno. Al salir la grupa cesan las contracciones y si la yegua está tranquila puede permanecer tumbada algún tiempo, a veces con las extremidades posteriores del potro en la vagina. Durante esta segunda fase la yegua a veces vuelve el cuello y la cabeza y relincha. Cuando la yegua se levanta se rompe el cordón umbilical. Posteriormente lame al potro.

En el 90 % de los partos paren las yeguas solas perfectamente. Pero en ciertas ocasiones pueden necesitar la intervención del hombre. Si la yegua empuja durante diez minutos y no sale ni cascos, ni patas o cabeza, una persona experta debe verificar la posición del potro. Si salen extremidades y cabeza pero tarda más de diez minutos en seguir expulsando, se puede ayudar tirando de las manos. A veces la yegua puede parir de pie, si esto ocurre es aconsejable sujetar al potro en su salida.

Si se decide llamar al veterinario porque el parto se prolonga o está mal colocado el potro, hasta su llegada se aconseja hacer caminar a la yegua para que cesen las contracciones.   

La tercera fase del parto corresponde a la expulsión de la placenta. Tras la salida del potro parte de la placenta cuelga de la vulva de la yegua, viéndose el lado interno de la placenta. Esta es expulsada en las tres horas que siguen a la salida del potro. Durante esta etapa la yegua sigue teniendo contracciones y puede manifestar síntomas de dolor. Se puede hacer un nudo a la placenta para que no apoye en el suelo y su propio peso ayude a que se desprenda del útero. No se debe tirar de la placenta pues esto puede provocar que se desgarre, permaneciendo una porción en el interior de la yegua, lo que podría provocar una peligrosa metritis. Una vez expulsada se debe comprobar que ha salido integra extendiéndola en el suelo.

 

Los potros son muy frágiles en sus primeras 48 horas de vida y conviene actuar deprisa ante cualquier eventualidad.

Cuidados posparto

Tras el parto es aconsejable desinfectar el cordón umbilical con solución yodada como el Betadine, repitiéndolo varias veces al día.  Normalmente en una hora el potro es capaz de ponerse en pie y una hora más tarde de mamar. Es de vital importancia que el potro mame calostro en sus primeras seis horas de vida, pues el calostro es rico en anticuerpos que protegerán al potro de posibles infecciones, ya que el intestino del potro sólo deja pasar estos anticuerpos durante sus primeras horas de vida. El calostro también aporta los nutrientes necesarios para el potro y tiene un efecto laxante que ayuda a que el potro expulse el meconio (las primeras heces). Los potros en sus primeras 48 horas de vida son muy frágiles y ante cualquier eventualidad es necesario actuar deprisa.

En los días previos al parto la yegua debe alimentarse ligeramente, con heno de buena calidad y un pienso de baja energía. El día del parto se debe dar muy poco pienso y un poco de buen heno. Paulatinamente se aumentará el aporte de heno y pienso. La lactación es la etapa en que la yegua tiene más altas necesidades energéticas, proteicas y  minerales, y por tanto en la que necesita más cantidad de heno y pienso, y de mayor calidad.

Autor: J.Delgado

Fuente: Revista Ecuestre

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