Ecuestre
Número 416
Octubre 2017
Suscríbete
SALUD

Cuando el polvo enferma al caballo

Inflammatory Airway Disease (IAD): la enfermedad inflamatoria de las vías respiratorias del caballo es similar al asma humano. ¿Qué posibilidades de curación tienen los pacientes?
Cuando el polvo enferma al caballo
15 septiembre 2017 |

Durante casi año y medio nadie supo qué dejaba sin resuello al hannoveriano “Star Flight”. Único síntoma: aquel caballo, que entonces tenía 5 años, estaba decaído y no quería moverse. Nunca tosía. Su veterinario de cabecera hizo una endoscopia de las vías respiratorias y un test de alergias. Sin resultados. Las exploraciones se repitieron una y otra vez, los especialistas revisaron a fondo el corazón y los pulmones. Todo parecía estar en orden, pero el caballo seguía mostrándose cansado. Los veterinarios no se dieron por vencidos y siguieron analizándolo. Finalmente enviaron los resultados de las exploraciones a un veterinario estadounidense experto en pulmones, que diagnosticó una IAD, es decir, una Inflammatory Airway Disease, en castellano: enfermedad inflamatoria de las vías respiratorias.

 

¿Cómo se manifiesta la enfermedad?

-          La historia clínica de este caballo no es la típica de la IAD, porque es raro que los pacientes sólo manifiesten ese grado de cansancio. Estos son los síntomas concretos:

-          Disminución del rendimiento.

-          La frecuencia respiratoria suele aumentar en situaciones de sobrecarga y puede que tarde más tiempo en normalizarse cuando desaparece esa sobrecarga; en reposo los valores son normales (de 8 a 12 respiraciones por minuto).

-          Casi siempre hay tos ocasional durante más de cuatro semanas (crónica).

-          Posible aparición de flujo nasal (turbio y de color blanco lechoso), aunque a menudo el caballo se traga la secreción producida en los pulmones sin que llegue a originarse el flujo nasal.

-          Más mucosidad en la tráquea (que el veterinario detecta al hacer una endoscopia).

¿Cómo realiza el diagnóstico el veterinario?

La IAD no se puede diagnosticar con seguridad basándose exclusivamente en los síntomas, que generalmente son más bien leves. Además, auscultar o radiografiar los pulmones y hacer análisis de sangre tampoco ayuda a confirmar la existencia de esta enfermedad, tal como señalan los expertos sobre la IAD en la última declaración del American College of Veterinary Internal Medicine (ACVIM).

El veterinario tiene que hacer una endoscopia para detectar el aumento de formación de mucosa en la tráquea. Además, debe realizar un lavado broncoalveolar (LBA). El líquido así obtenido se analiza en el laboratorio. Las células inflamatorias presentes en dicho líquido (neutrófilos: > 10 - < 25 %, mastocitos y eosinófilos: > 5 %) pueden aportar más indicios que apunten a la existencia de una IAD.

Pero como no se han establecido unos valores límite, los resultados del análisis del líquido broncoalveolar también pueden inducir a error, como ocurrió con nuestro “Star Flight”. En ese caso, a partir de los análisis celulares los veterinarios sospecharon en un primer momento la existencia de una fibrosis pulmonar multinodular equina, una enfermedad que puede ser mortal. Por suerte las radiografías de los pulmones no confirmaron esa conjetura.

Este caso evidencia también lo importante que es descartar sistemáticamente otras enfermedades cuando se sospecha la existencia de una IAD. Entre esas patologías a descartar están la RAO (Recurrent Airway Obstruction, más conocida como bronquitis obstructiva crónica), infecciones víricas, sangrado pulmonar por sobrecarga, bronquitis bacteriana, enfermedades de las vías respiratorias altas, etc... Por tanto es imposible realizar un diagnóstico seguro en un santiamén.

 

¿Qué causa la enfermedad?

Las enfermedades inflamatorias de las vías respiratorias del caballo se asemejan al asma humano. “Síndrome asmático equino” es el nuevo nombre para la IAD y la RAO. “IAD es la forma más leve, RAO la más grave”, nos explica la doctora Rosa Barsnick, especialista consultada por Ecuestre.

Las causas de la IAD siguen sin estar claras. Un gran número de factores diversos podrían contribuir a su aparición. Pero hay algunos indicios que apuntan a que los desencadenantes no infecciosos tienen una importancia central.

Sobre todo cuando se trata de caballos que viven en establos convencionales se considera que el desencadenante son los diversos tipos de polvo presentes en el aire. Sustancias orgánicas e inorgánicas como esporas de hongos, levaduras, los materiales que se desprenden de los suelos sobre los que se monta al desgastarse o diminutas partículas de polvo, pueden irritar las vías respiratorias hasta llegar a inflamarlas. Las endotoxinas (componentes celulares de las bacterias) y los alérgenos del heno o de la cama inhalados por el caballo, también parecen desempeñar un papel importante. Además, se habla de desencadenantes víricos y bacterianos, pero faltan pruebas científicas.

Los expertos están de acuerdo en que hay que seguir investigando las causas para poder desarrollar terapias selectivas que ayuden a los pacientes.

 

El tratamiento del veterinario

Como no está claro cuál es el factor desencadenante de la IAD, el tratamiento se centra en controlar la inflamación de las vías respiratorias. Los veterinarios toman como referencia sobre todo la terapia para pacientes aquejados de RAO.

Si es necesario se administran preparados a base cortisona (en polvo, esparcidos sobre el forraje o pulverizados mediante inhaladores). “Los medicamentos inhalados tienen la ventaja de que actúan directamente en los pulmones y el nivel de principios activos en sangre es muy bajo”, explica la experta. “Eso reduce al mínimo los posibles efectos secundarios”. Además, mediante la inhalación los caballos más afectados por la enfermedad pueden recibir los medicamentos de forma selectiva cada vez que los pulmones vuelven a reaccionar ante sustancias irritantes y aparecen de nuevo los síntomas, “exactamente igual que en el caso de las personas asmáticas, que en esas situaciones recurren al empleo de inhaladores”, explica la doctora Barsnick.

Los medicamentos para dilatar los bronquios (broncodilatadores) alivian el estrechamiento espástico de los bronquios, pero no la inflamación de las vías respiratorias bajas que lo origina.

En un estudio llevado a cabo con caballos de carreras, el interferón alfa (proteínas que se forman como respuesta a infecciones víricas) administrado oralmente durante cinco días redujo los procesos inflamatorios “pero, desgraciadamente, todavía no está disponible como medicamento para nuestros caballos”, puntualiza Barsnick. La suplementación de la alimentación con ácidos grasos Omega 3 también parece tener efectos positivos, por lo menos cuando el forraje se prepara procurando que tenga la menor cantidad de polvo posible.

No obstante, lo más importante es reducir drásticamente la presencia de polvo en el entorno del caballo. Los expertos recomiendan sobre todo dejar de emplear heno seco. “Esa es la mayor fuente de polvo para los pulmones, porque mientras el caballo está comiendo las partículas van a parar constantemente a las vías respiratorias”, subraya la Dra. Barsnick. “Tampoco sirve de nada procurar que haya mucho aire fresco en el establo, porque los ollares están muy próximos al forraje y hasta el mejor de los henos tiene siempre cierta cantidad de polvo”.

Mojar el heno puede reducir la presencia de polvo hasta en un 60 por ciento. Lo mejor es emplear heno vaporizado que está prácticamente libre de gérmenes. El heno fermentado o en tacos también es una alternativa.

La cama de paja se debe sustituir por variantes con poco polvo, como las virutas. Un establo bien ventilado ayuda a reducir la presencia de polvo siempre que no se almacene en él ni heno ni paja.

Nuestro joven ejemplar “Star Flight” inhaló cortisona durante tres meses y su propietaria cambió su estilo de vida: virutas en lugar de paja, sólo heno mojado y salida diaria al prado. Al cabo de esos tres meses el caballo volvía a mostrarse vivaracho.

 

¿Posibilidades de curación?

El pronóstico de los pacientes de IAD es relativamente bueno: la mayoría se recuperan del todo después de recibir el tratamiento adecuado, como nuestro joven caballo. De acuerdo con los conocimientos disponibles actualmente, la IAD no desemboca necesariamente en una RAO incurable. “No obstante, existe el riesgo de que el paciente de IAD se convierta en un caballo asmático, sobre todo si tiene recidivas de la enfermedad”, explica la Dra. Rosa Barsnick. Los caballos que parecen ser más propensos a que eso ocurra son, sobre todo, aquellos que tienen flujo nasal y tosen de vez en cuando.

 

¿Cómo se puede prevenir?

Lo más importante es que el forraje y el estilo de vida impliquen la menor cantidad posible de polvo. Las redes de heno tampoco son muy buenas para los pulmones porque, como están colgadas en el área de respiración del caballo, pueden multiplicar por cuatro o más la presencia de polvo en esa zona en comparación con la alimentación desde el suelo.

A ser posible, no se debe recoger el estiércol cuando los caballos están en el establo. Regar el pasillo del establo antes de barrer y la aspersión de agua sobre el suelo del picadero son medidas que ayudan a fijar las partículas de polvo. Además, hay que procurar que entre aire fresco en el establo y que el caballo haga mucho ejercicio al aire libre.

 

Pacientes de riesgo

La IAD puede aparecer a cualquier edad, también en caballos jóvenes de menos de 7 años (a diferencia de lo que ocurre con la RAO). Está muy extendida entre los caballos de carreras en entrenamiento (o puede que se detecte antes). También es frecuente entre caballos destinados a actividades deportivas y de ocio. Los animales expuestos a grandes cantidades de polvo debido a su alimentación o a su estilo de vida corren más riesgo de padecer esta enfermedad. Es posible que intervengan también factores genéticos, pero aún no se ha demostrado.

 

Fuente: Cavallo/Ecuestre

Texto: Linda Krüger

Traducción: Elena Sánchez

Deja tu comentario

Utilizamos cookies propias y de terceros para facilitar y mejorar la navegación, mostrarte contenido relacionado con tus preferencias y recopilar información estadística. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Más información.