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Cuidados y corrección de los aplomos en los potros

El gasto que supone criar un potro es una inversión que no siempre se ve rentabilizada. Extremar los cuidados en el herraje y corregir pequeños defectos de aplomos puede ser clave a la hora de formar un buen caballo para el deporte. El herrador debe convertirse en una pieza fundamental en el correcto desarrollo del potro.
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Cuidados y corrección de los aplomos en los potros
HERRAJE

La cría de caballos de valor es una actividad con un bajísimo índice de eficacia. Estudios sobre la cría de PSI de carreras, realizados en el Reino Unido, concluyen que de cien yeguas dedicadas a la cría únicamente catorce hijos llegan a la pista. Además, hay que considerar que esta actividad conlleva una notable inversión inicial. En otras palabras, desde el momento en que nace un potro ya se ha realizado un importante gasto. Por esta razón, debemos invertir lo necesario para asegurar el restante desarrollo del potro y su evolución a un joven adulto, para que crezca de la manera más sana y armoniosa posible, permitiéndole expresar su patrimonio genético.

 

 

El papel del herrador en la cría caballar no se debe limitar a "enderezar" miembros torcidos, sino especialmente a la prevención de defectos, que es resultado de un programa de asistencia regular a la yeguada.

Aunque muchos potros pueden llegar tranquilamente a adultos armónicos, con buenos aplomos y cascos, sin que jamás hayan sido tratados, existen buenas razones para actuar mediante cuidados regulares en todos los casos. La primera de ellas es que no se puede prever cien por cien el futuro desarrollo de un potro. Sólo observando con regularidad la su evolución, especialmente durante los primeros 6 a 8 meses de vida, podemos notar un principio de alteración indeseable y remediarlo antes de que se convierta en un defecto serio. Otra buena razón es que los potros acostumbrados a un manejo regular de sus extremidades tendrán un valor mayor a la hora de venderlos.

 

Casco del potro recién nacido. Para evitar dañar a la madre, los potros nacen con la membrana perióplica en los cascos. Casco del potro recién nacido. Para evitar dañar a la madre, los potros nacen con la membrana perióplica en los cascos.

 

¿Cuándo comenzar?

A los potros se les debe prestar atención desde su nacimiento, comenzando a cuidarles aplomos y cascos a partir de un mes de edad, si no han presentado problemas al nacimiento. El concepto es el de "cuidar", sensiblemente diferente del de "cortar" los cascos. A esta edad, los potros se tratan al lado de sus madres, frecuentemente dentro de su box, no sin antes haberlos observado fuera para juzgar su conformación y movimientos. También es útil observar los aplomos de la madre, que pueden ser indicativos de factores hereditarios. Después de haber escofinado o recortado las manos y los pies, se debe volver a observarlos fuera.

Si el potro no es una excepción, nos hará falta ayuda, para sujetarlo por el cuello y por la cola, ya que se espantarán fácilmente. En mi experiencia suelen tener menos miedo al manejo de las extremidades posteriores que de las anteriores, siendo por tanto útil empezar por los pies. La revisión periódica de cada potro debe repetirse como máximo cada 4 a 6 semanas, hasta los 18-20 meses de edad.

 

Ceño pronunciado. Este potro de dos meses y medio tiene esta dolencia debido a la retracción del periople. Ceño pronunciado. Este potro de dos meses y medio tiene esta dolencia debido a la retracción del periople.

 

Al nacer, el potro tiene los cascos encerrados en una membrana perióplica, disminuyendo con ello cualquier riesgo de daño al canal de parto de la madre. Inmediatamente después, aquella se gasta en su parte inferior, retrayéndose y dando lugar a la banda perióplica, que por compresión por debajo de la corona puede producir un ceño más o menos pronunciado en la tapa. Este ceño se considera normal, pero desplazándose distalmente (hacia abajo) con el crecimiento, puede producir ocasionalmente un desgaste irregular del borde inferior de la tapa, hacia los tres meses de edad.

El aplomo de un potro no se puede juzgar igual que el de un adulto. Debido al crecimiento forma un modelo dinámico en evolución. Por ejemplo, en muchos casos que poseen miembros largos e inicialmente una anchura de encuentros reducida, se puede considerar como normal una postura de base ancha. También es frecuente una rotación de los miembros hacia el exterior, cuando la distancia entre los codos es estrecha. Lo interesante es verificar que no existan desviaciones angulares o rotaciones dentro de un mismo miembro. La mejor visión se obtiene observando el miembro entero desde arriba y hacia abajo, arrimándonos al hombro del potro. Nuestro objetivo debe ser el de mantener o restablecer el alineamiento de los segmentos esqueléticos distales (bajos). Con este propósito es importante resaltar que no buscaremos necesariamente la existencia de un casco simétrico en altura. Siguiendo con el ejemplo del potro de base ancha, este seguramente tendrá un casco más bajo por su lado medial (interno). Si pretendiésemos rebajarlo por su cara lateral (externo) (para crear un casco simétrico), correremos el riesgo de crear una desviación angular entre los segmentos esqueléticos (probablemente a la altura del menudillo o de las falanges).

 

Sin rotaciones ni desviaciones angulares. Sin rotaciones ni desviaciones angulares.

Corrección ortopédica

El levantamiento de la punta de los cascos y menudillos muy bajos son síntomas muy frecuentes en los recién nacidos, generalmente en ambos posteriores. Desconocemos exactamente las causas  y algunos afirman que, casi siempre, se corrigen en muy pocos días sin necesidad de intervenir. Personalmente no estoy de acuerdo. No es raro encontrarnos con sujetos que todavía presentan el defecto a las 4-6 semanas de edad, defecto que puede predisponer al desarrollo de corva  con la consiguiente inflamación de la cara posterior de los corvejones. El tratamiento consiste en la aplicación de una extensión posterior o caudal, una cama escasa y ejercicio.

Flacidez flexora en los posteriores. Flacidez flexora en los posteriores.

 

Una dolencia muy común es la retracción tendinosa de los flexores, que puede ocurrir en el neonato o presentarse más tarde en una fase de crecimiento rápido, frecuentemente hacia los 3-4 meses de edad. Los neonatos exigen una terapia médica y ortopédica. Como tratamiento ortopédico es útil aplicar un "herraje" con extensión en las lumbres y una cuña en los talones. Debemos rebajar gradualmente los talones desde el momento en que los potros, al pisar consiguen dejar la huella de los talones.Es importante tener en cuenta que, dadas las dimensiones del casco de un potro de días,  necesitamos un método que prescinda de los clavos.

En la retracción adquirida por una fase de crecimiento del esqueleto demasiado acelerada (caña) con respecto a la musculatura y tendones, el tratamiento veterinario incluirá un control de la dieta. El ortopédico requerirá siempre una extensión en la punta y eventualmente una cuña debajo los talones. Si el caso es refractario a los tratamientos y la retracción interesa solo o principalmente al tendón flexor digital profundo (TFDP), puede ser necesario llevar a cabo una desmotomía o corte quirúrgico del ligamento accesorio inferior (brida carpiana). Sobre todo, en los casos en los que no se ha intervenido a tiempo. En los potros mayores y con un grado leve de retracción del TFDP se pueden aplicar medias lunas.

Tratamiento con extensiones plantares. Tratamiento con extensiones plantares.

La desviación angular y la rotación

Para poder tratar los potros con desviaciones angulares hay que entender el mecanismo de crecimiento.

Los huesos se alargan gracias a unas zonas cartilaginosas que tienen en los extremos y que presentan un crecimiento hasta que se quedan definitivamente osificadas. Estos discos epifisarios o líneas de crecimiento no se "cierran" o calcifican definitivamente, en el mismo orden.

Y hay que conocer bien esta cronología de desarollo para poder actuar con éxito. Lo más importante es hacerlo cuanto antes, en los primeros 6-7 meses de vida del potrito, en los que tiene lugar hasta el 70% de su crecimiento total.

Las desviaciones angulares pueden ser de diferente grado y surgir en cualquier momento del desarrollo del potro, combinándose frecuentemente.

Es importante establecer exactamente el punto en donde se producen. Desde el punto de vista del herraje, tendremos siempre presente que una modificación del casco tendrá su mayor influencia sobre las articulaciones y líneas de crecimiento más cercanos. Por otra parte, se puede afirmar que las fisis distales (bajas) se cierran antes que las proximales (altas).

Potro recién nacido con retracción flexora. Potro recién nacido con retracción flexora.

Tomando como ejemplo el valgo a la altura de los carpos (rodillas a "X") una de las desviaciones más frecuentes, si intentamos corregirlo con una extensión medial, podemos acabar actuando además sobre el alineamiento caňa -cuartilla (meta-carpo falangiano). Sobre todo en potros de escasos meses de edad que todavía tienen fisis falangianas distales con gran actividad de crecimiento. Por lo tanto una corrección ortopédica mediante extensión en el caso de una desviación "alta" en un potro muy joven debería ser acompañada por una intervención quirúrgica que actúe sobre la fisis responsable, por ejemplo, una elevación del periostio como medida para acelerar el crecimiento.

Podemos asegurar que, sin ayuda quirúrgica, una extensión lateral o medial tendrá su máximo  efecto cuanto más joven sea el sujeto y sobre las líneas de crecimiento y articulaciones más cercanas a la herradura. Por citar un ejemplo concreto, una desviación digital a partir del menudillo en un potro de un mes es un candidato perfecto para una extensión.

Tratamiento para corregir la retracción flexora. Lo mejor es añadir una extensión dorsal al casco. Tratamiento para corregir la retracción flexora. Lo mejor es añadir una extensión dorsal al casco.

Al igual que las desviaciones angulares, las rotacionales necesitan un buen análisis para determinar su origen. Como herradores, tenemos la tendencia a clasificar las rotaciones en estevados e izquierdos, pero los casos pueden ser mucho más complejos.

Por ejemplo, una rotación hacia el exterior con origen a la altura del codo, puede ser acompañada por una rotación inversa del digito a partir del menudillo.

Personalmente me temo que, más de uno de estos cuadros complejos, haya sido causado por una interpretación errónea por parte del herrador.

En principio el tratamiento ortopédico de herraje tiene que intentar la corrección de las rotaciones que surgen desde el menudillo hacia abajo, y hacerlo lo antes posible. Las rotaciones de una extremidad entera hacia afuera tienden a corregirse con el desarrollo de los diámetros transversales del potro, mientras que cualquier rotación hacia adentro en el potro joven, tiene tendencia a  empeorar. La técnica de extensión puede realizarse tradicionalmente, forjando hierros ligeros o chapas de aluminio fijándolas a cascos suficientemente desarrollados mediante clavos o con herrajes ortopédicos adhesivos o construyendo extensiones de la pared con resinas sintéticas en el caso de los más jóvenes.

Potro con carpo valgo. Para corregir esta dolencia se ha aplicado un tratamiento de extensiones mediales. Potro con carpo valgo. Para corregir esta dolencia se ha aplicado un tratamiento de extensiones mediales.

Archivo de historiales: práctico y eficaz

Aunque cueste un esfuerzo y pueda parecer superfluo, opino que llevar un fichero de los historiales de los potros y sus progenitores puede resultar enormemente útil y llevar a descubrimientos sorprendentes. Así, tener una descripción escrita de los aplomos de los potros efectuada durante la visita anterior, permite evaluar los eventuales cambios positivos o negativos desde entonces. El archivo de todos estos datos en una yeguada puede llevar a conclusiones sobre el valor como madre de una yegua en particular. El archivo personal de todos los potros que uno ha tratado a lo largo de su profesión,  puede llevarnos a un mayor conocimiento de "lo que funciona" y en qué condiciones, pero también de alertarnos que un particular semental tiende a transmitir un particular defecto. A parte de esto, muchos propietarios aprecian que su herrador se tome la molestia de detallar una breve pero cuidadosa descripción (opinión) sobre los potros tratados y encuentran útil un fichero de la yeguada.

 

 

Fuente: Ecuestre

Textos: Hans Castelijns

 

Los efectos positivos son claros. Esta imagen deja patente la buena respuesta del potro al tratamiento cuatro semanas después. Los efectos positivos son claros. Esta imagen deja patente la buena respuesta del potro al tratamiento cuatro semanas después.

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