Ecuestre
Número 416
Octubre 2017
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CONSULTORIO JURIDICO

Posibilidad de demanda por accidente durante una excursión

Posibilidad de demanda por accidente durante una excursión
7 agosto 2017 |

Nombre: Marta

El pasado 22 de julio, mi familia y yo fuimos a una hípica en Begur a realizar una excursión a caballo de 2 horas. Íbamos con mi sobrino de 5 años, a lo que la hípica no puso ningún problema. Él iba equipado con casco y chaleco y los adultos con casco.

Durante la excursión, la monitora hizo trotar a su caballo varias veces, ya que el caballo de mi sobrino iba atado al suyo y a él le hacía ilusión trotar. No obstante, cuando trotaba el caballo de la monitora (sin previo aviso para los que estábamos a la cola) el resto de caballos se ponían a trotar. En una de las ocasiones, mi caballo, que era el penúltimo, trotó antes que los de delante suyo, siguiendo al de la monitora, y provocó que el caballo de delante mío se pusiera nervioso y trotase repentinamente, haciendo caer a mi hermana, que iba montada en él.

Cuando estaba en el suelo, gritando de dolor, blanca como un papel, la monitora nos hizo parar y aunque le rogué de mil maneras que me dejara bajar del caballo y quedarme con ella a la espera de un coche, una ambulancia o cualquier tipo de ayuda, o volver con ella caminando a la hípica, o que llamase a una ambulancia, su respuesta fue que estábamos perdidos en medio de la nada (difícil, porque había un camino de tierra) y la obligó a volver a subir al caballo aunque mi hermana gritaba de dolor diciendo que no podía y que se iba a desmayar. Sin dejarme bajar a ayudarla, la obligó a subir de nuevo y durante más de 30 minutos mi hermana fue con 5 costillas rotas encima de un caballo a punto de desmayarse y con el movimiento del caballo haciendo vibrar las costillas.

Al llegar al hospital, nos informaron que se le había perforado la pleura y que le tenían que poner un tubo intratorácico, porque si no se le iba a encoger el pulmón y dejar de respirar. Esta perforación se debió a que las costillas, por el movimiento, pincharon la pleura.

Si se hubiera actuado según un protocolo decente nos podríamos haber ahorrado todo ese sufrimiento. Mi hermana ha estado hospitalizada 11 días, le han colocado un tubo intratorácico 2 veces, teniéndola que sedar en una ocasión, administrándole morfina constante en forma de parche y por vía, con sus consecuentes efectos secundarios en una chica joven de 36 años, y anestesia local en las costillas.

Entiendo que al tratarse de un deporte de riesgo, el que sube al caballo asume las posibles lesiones, pero la actuación de los responsables de la excursión cuando sucedió el accidente fue deplorable. Nosotros no llevábamos teléfonos y no podíamos avisar a nadie, no podíamos bajar del caballo porque mi sobrino de 5 años iba montado en uno y no sabíamos cómo iban a reaccionar los animales, no nos podíamos arriesgar, pero no pudimos hacer nada para ayudarla.

Me gustaría presentar una demanda pero necesito asesoramiento y ayuda. Me gustaría saber qué posibilidades tenemos. Comentar que la hípica no nos dio ninguna explicación especial, no nos hizo firmar nada, simplemente recogió el dinero, nos montó en los caballos y nos explicó izquierda, derecha, frenar, caminar. Nada más.

 

RESPUESTA DEL EXPERTO:

Fernando Acedo – Abogado Hípico

Cuando se produce un accidente durante la práctica de equitación en personas que carecen de una mínima base y que en consecuencia necesitan un monitor, se ha de considerar que no se está ante un riesgo aceptado en la práctica deportiva de la equitación. Puede entonces surgir una responsabilidad civil de la hípica y del monitor si no evaluaron correctamente el nivel de equitación de los alumnos para detectar que no estaban en condiciones de realizar una salida al campo, ni tampoco se contaban con los medios adecuados para evacuar a un herido en caso de accidente durante el recorrido ya que, siendo perfectamente previsible que alguno de los caballos se asustara, lo normal es que se produzca una caída ante la menor ocasión.

Por todo ello, entiendo que debería prosperar una futura demanda de reclamación indemnizatoria contra la hípica y la monitora, toda vez que la posible defensa de éstos, en base a la teoría de la “asunción del riesgo” no resultaría aplicable en el presente caso en el que un grupo de jinetes inexpertos salen al campo bajo la supervisión de una monitora. Una monitora que no solo no ha previsto y tomado las medidas de seguridad a su alcance para evitar el accidente, sino que ante la falta de previsión para una correcta evacuación de los posibles lesionados, con su negligente actuación posterior exigiendo que regresase a caballo, ha agravado considerablemente el daño en la amazona, resultando sus consecuencias aún más graves que la propia lesión derivada de la caída.

Antes de iniciar la reclamación, le recomendamos que recopile todas las pruebas que acrediten la existencia de una relación contractual con la hípica, como por ejemplo el resguardo del pago del precio, los datos de la monitora así como la posible existencia de un seguro de responsabilidad civil. Resulta igualmente importante contar con un buen informe médico que señale las causas de la lesión, el agravamiento producido como consecuencia de no haber inmovilizado al paciente, las intervenciones practicadas, el tiempo de curación y las posibles secuelas que puedan haberse producido.

El plazo para interponer la reclamación es de un año desde que se produjo el accidente, y en la indemnización de daños y perjuicios que podrá exigirse tanto al centro hípico, como a la monitoria, como al seguro de ambos, deberá contemplarse además de los gastos médicos de curación, una cantidad económica que se obtendrá en base a los días de curación y las posibles secuelas derivadas del accidente teniendo en cuenta la edad de la lesionada.

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