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Número 408
Febrero 2017
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Cuidados

Las bondades de la sal para piel y cascos del caballo

En el botiquín de la cuadra podemos encontrar estos cristales blancos. La sal sencilla de uso casero es un remedio común para heridas, los arestines y la candidiasis. Pero el tratamiento con sal no es lo más suave…
Las bondades de la sal para piel y cascos del caballo
29 diciembre 2016 |

Para la mayoría de los jinetes, la sal no es más que un condimento casero, pero muy pocos saben que estos cristales blancos también pueden ser una arma secreta médica. Muchas heridas, los arestines y la candidiasis se curan rápidamente gracias a este oro blanco. Lo que casi se ha olvidado por culpa de la medicina moderna ahora vuelve a despertarse. ¿Cuáles son los efectos de esta medicina casera tan económica?

La búsqueda de pistas empieza en el comedero: cada caballo necesita unos gramos de sal diarios, es decir cloruro sódico. Esta fórmula química es el componente principal de las piedras de sal, y en la cocina podemos encontrar el cloruro sódico, también llamado sal de mesa, en los saleros. Estos cristales regulan funciones corporales importantes en los humanos y en los caballos, como el equilibrio hídrico. La sal es vital. El cloruro y el sodio se segregan a través del sudor y luego se pegan a la piel. Esto ni duele ni irrita al tejido del caballo.

Pero el simple sudor que contiene un poco de sal no sirve como remedio milagroso, si no muchas heridas o los arestines se curarían sin intervención humana, solamente a través de la sudoración. Pero, en general, pasa lo contrario: si dejamos la zona afectada sin tratar, la cura se retrasa.

Entonces, ¿hay que aumentar simplemente la dosis del cloruro sódico? Los remedios con alta concentración de sales se aplican en la medicina humana desde hace siglos. Los cristales de sal son considerados como remedio para todo, ya que alivian los dolores de diversos tipos: las pastillas de sal para dolor de cuello, los inhaladores de sal para la nariz tapada, los baños de sal contra las enfermedades de la piel como la psoriasis, las estancias curativas en el mar o la visita de una gruta de sal para los pulmones y la sal para la cura de heridas.

Pero no todos estos tratamientos son aclarados de manera científica ni reconocidos por la medicina convencional, muchos de ellos se consideran como caprichos de bienestar modernos, como la visita a una gruta de sal. Aun así, no se pueden negar las muchas explicaciones de experiencias positivas de pacientes que se sintieron aliviados a través de tratamientos curativos de sal.

Lo último en cristales de sal ya ha llegado a las cuadras. Nueve toneladas de sal del Himalaya, en una gruta donde se tratan algunas afecciones a caballos, en sesiones de unos 30 minutos.

Primeros auxilios en heridas: La solución isotónica de agua salada

Lo último en cristales de sal ya ha llegado a las cuadras. Hace poco ha abierto en la localidad de Meppen, en Alemania, la primera gruta de sal para caballos. En un cuarto de 28 m2 se han gastado unas nueve toneladas de sal del Himalaya. “Este clima alivia, por ejemplo, a los enfermos de las vías respiratorias y mejora los casos de eczema de verano. Es como una estancia curativa en el mar”, dice Christiane Laun, osteópata equina y propietaria de esta hípica terapéutica. “Muchos pacientes ya se sienten mejor después de una corta visita de entre 30 y 45 minutos, otros en cambio, necesitan de varias visitas antes de que mejore su estado.”

En cambio, la solución isotónica de agua salada sí que es de sobra reconocida en la medicina convencional. La mezcla de agua y cloruro sódico se aplica en diversos casos, por ejemplo para limpiar las heridas. La solución, con nueve gramos de sal de mesa por cada litro de agua, proporciona limpieza sin dañar al tejido de alrededor, por eso no retrasa el proceso curativo. Contiene la sal en una concentración tan baja que no pica. “Es un buen remedio para unos primeros auxilios al limpiar una herida”, dice el experto en heridas abiertas Peter Denius, de Eschenburg (Alemania). “La solución isotónica de agua salada, no obstante, no puede estar ni demasiado fría ni demasiado caliente. La temperatura corporal del caballo sirve como orientación”.

El veterinario alemán Gerd Heuschmann prefiere una solución con una concentración más alta de sal para tratar a las heridas. La prepara él mismo (ver cuadro). “Me encanta la sal”, dice el experto. “La medicina convencional aún no ha encontrado ningún remedio que cure tan rápido y bien las heridas en las extremidades de los caballos. Y además es muy económico”.

Heuschmann  ha obtenido los mejores resultados con su solución concentrada de agua salada en heridas viejas mal curadas. “El típico caso del pasto: un jinete descubre la lesión cuando ya han pasado uno o dos días desde que el caballo se hiriera en las patas”. También con pacientes de arestines el veterinario ha tenido buenas experiencias con su mezcla.

 

En los paddocks llenos de barro las bacterias crecen estupendamente. Esto puede irritar la piel y el casco. Los arestines y la candidiasis son inminentes.

La sal quita el agua vital para las bacterias

¿Qué se esconde detrás del efecto de la sal? “La sal seca la herida. Los agentes patógenos como las bacterias no tienen ninguna posibilidad bajo estas circunstancias, y mueren”, dice Gerd Heuschmann. Muchos conocen este efecto por las clases de biología en la escuela: la sal extrae el líquido de las células, el tal llamado efecto osmótico. Así quitamos los medios de subsistencia a los organismos dañinos. Lo mismo sucede con la conservación de alimentos, como por ejemplo salando a la carne.

Sin embargo, hay dos inconvenientes: por un lado se pueden dañar también las células sanas, y eso lo queremos evitar en un tratamiento curativo. Por otro lado está que la sal pica y esto es, en algunas ocasiones, un procedimiento tan doloroso que ya se ha quedado como frase hecha para aumentar el sufrimiento (“tirar sal en la herida”). Así pues, generalmente Gerd Heuschmann no usa la sal en heridas recientes. “Allí prefiero aplicar un desinfectante suave y tapar después la zona de manera limpia con un vendaje. No antes de dos o tres días después, empiezo a aplicar mi solución de agua salada y sigo la terapia curativa con ésta”.

Las buenas experiencias con los cristales blancos y sus lados oscuros lo explica la veterinaria homeopática Julia Melanie Hahlweg: “He tratado heridas y también candidiasis con la solución de agua salada, con éxito”, dice. “Hoy en día me desvío de este tratamiento porque es demasiado doloroso para los caballos, y existen posibilidades de tratamientos más suaves”. La excepción: “Si el jinete, en un caso urgente, no tiene ningún otro desinfectante a mano en la cuadra, se puede usar una solución de agua salada en una concentración de una cucharada sopera de sal por cada medio litro de agua templada”, dice la experta. “En caso de candidiasis sólo pondría una cucharita de café de sal al agua y, después de limpiar el tejido, pintarlo con aceite de oliva. Este tratamiento se debería repetir diariamente entre dos y tres semanas”.

Los fabricantes de productos médicos ya han descubierto el efecto curativo de la sal. “Los productos que desarrollamos se usan en casos de problemas de piel o cascos, como los arestines. Nuestros clientes también los emplean con éxito en casos de heridas en la piel”, dice Frederick Laker, gerente de marketing en Prontomed.

Las soluciones de agua salada compiten con remedios más suaves

Aun así, todos estos informes positivos sobre la sal no llegan a convencer al experto en heridas Peter Denius. “En la medicina moderna hay mejores remedios, como un vendaje adecuado para cada estado de la cura. Esto no solamente es casi indoloro para el caballo sino que también es especialmente eficaz. Los arestines, pequeñas o grandes heridas se recuperan en muy poco tiempo”.

La especialista en dermatología Elisabeth Bank, de la clínica veterinaria Partners, en Wehr (Alemania), le da la razón. “Para limpiar las heridas prefiero utilizar una solución veterinaria especial para el lavado de heridas, sin sal. Tengo muy buenas experiencias con ésta. Si no hay otra cosa a mano también se puede utilizar una solución isotónica de agua salada”.

Es normal que los expertos tengan diferentes opiniones sobre el efecto de los remedios caseros, ya que falta una comparativa científica de las posibilidades terapéuticas. El hecho es que la sal no es lo más suave pero, sin duda, cura.

 

El simple sudor, que contiene un poco de sal, no sirve como remedio milagroso. en general, pasa lo contrario: si dejamos la zona afectada sin tratar la cura se retrasa.

 

Las soluciones de agua salada

 

PREPARADO CASERO.- Disuelve un puñado de sal de mesa en un litro de agua templada. Listo. Aplica un vendaje en la zona afectada con un sistema de humidificación. Quién no sepa cómo colocarlo, debe consultar al veterinario para que le enseñe paso a paso. “Con esto se pueden cometer muchos errores y fácilmente presionar demasiado en los tendones”, advierte Gerd Heuschmann. Cuando ya tenemos el vendaje listo, hay que mojarlo con la solución de agua salada. Mantén el material siempre mojado. “Cambia el vendaje dos veces al día. De noche deberías quitarlo, ya que a muchos caballos les gusta mordisquearlo y así pueden lesionarse”.

También podemos meter la mezcla en una botella pulverizadora y rociar la zona afectada varias veces al día. Entre las aplicaciones, la herida se debe tapar de manera limpia.

EL PRODUCTO FINAL.- Hemos probado el tratamiento curativo en spray que contiene sal EquinoLine de Prontomed. Éste es un remedio contra los arestines y contra la candidiasis. La diferencia de la solución casera: es más fácil aplicarla. Sólo hay que pulverizarla por encima y ya está. Además, tenemos la solución de agua salada activada de manera electroquímica, lo que hace que el preparado se mantenga más tiempo y sea más eficaz. Los probadores quedaron contentos con el resultado. La candidiasis mejoró en una semana, la piel de los pacientes de arestines se recuperó en tres semanas. A ningún caballo le molestó el tratamiento. El producto también se puede aplicar de manera preventiva.

LA SAL ELEGIDA.- El veterinario Gerd Heuschmann utiliza sal de mesa sin yodo ni flúor, que se puede comprar en cualquier supermercado. La veterinaria homeopática Julia Melanie Hahlweg prefiere la sal marina comprada en la herboristería.

 

 

UN CASO CLARO PARA EL VETERINARIO

LAS HERIDAS.- Las pequeñas excoriaciones pueden ser tratadas por el mismo dueño, pero las heridas más profundas tienen que ser vistas y curadas por un veterinario, si no las consecuencias pueden ser desagradables: la cura se puede retrasar, se puede desarrollar carne salvaje, el caballo puede desarrollar una cojera, el tejido conjuntivo de la hipodermis y de los vasos linfáticos puede inflamarse, incluso en el caso más grave una infección de tétanos puede ser mortal, o el animal puede sufrir daños irreparables en las articulaciones o en los tendones.

LOS ARESTINES.- Cuanto antes se trate la enfermedad, más grandes son las posibilidades de cura. Si ves que con el tratamiento de sal no mejora en poco tiempo, o la inflamación empeora, deberías consultar al veterinario. Si no, las inflamaciones o la cojera son inminentes.

LA CANDIDIASIS.- Lo que se dice de los arestines también es válido para esta enfermedad. Si no se eliminan las bacterias, entonces provocan dolores y nos arriesgamos a que se desarrolle un cáncer en las barras.

Fuente: Revista Ecuestre

Texto: Christiane Wehnert

Traducción: Natalia Castro / Kirsten Ewald

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