Ecuestre
Número 412
Junio 2017
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Salud

¿Tu yegua tiene las ubres inflamadas? Lo que debes saber

Una ubre inflamada es dolorosa y provoca que la yegua ande rígida o tenga síntomas de cólico. Esta patología puede afectar también a yeguas que no sean de cría, así que si se detecta es importante actuar rápido.
¿Tu yegua tiene las ubres inflamadas? Lo que debes saber
22 marzo 2017 |

Debido a estar escondida en la parte interior de los muslos, una inflamación de las ubres muchas veces no se detecta, y es que las enfermedades inflamatorias de las ubres (mastitis) tampoco suelen ocurrir muchas veces. Los médicos suponen que factores como la frecuencia de amamantar y la limpieza frecuente de los pezones son los motivos por los que la inflamación de la ubre se da menos que, por ejemplo, en las vacas. Otro motivo es posiblemente que la leche de yeguas contiene más lisozima. La lisozima es una parte del sistema inmunitario y protegen de las bacterias.

LAS CAUSAS: La forma más común de la mastitis en las yeguas es la Mastitis catarrales, donde las membranas mucosas lacto aglutinantes se inflaman y producen una secreción alterada, de la misma manera que las membranas mucosas de la nariz en un resfriado. Una mastitis con abscesos purulentos (Mastitis apostematosa) raramente se ve en las yeguas.

En la mayoría de las veces la inflamación de la ubre se produce en yeguas de cría, ya que las bacterias entran por el canal de los pezones. También algunos procesos corporales con retraso de las secundinas o un estado febril general como la neumonía llevan a que circulen más bacterias por la sangre. Los médicos aquí hablan de una bacteriemia.

Las bacterias se reparten por las vías sanguíneas y se asientan en todas las partes del cuerpo, también en la ubre. Los gérmenes coliformes liberan sustancias tóxicas, las endotoxinas que son muy peligrosas para las yeguas. Pueden causar, por ejemplo, una laminitis o una intoxicación de la sangre.

Hay que tener un cuidado especial con las yeguas después de interrumpir la lactancia, con una enfermedad del potro que le impida beber su ración normal o con la muerte del potro, ya que puede darse la ingurgitación mamaria (atasco de leche). También cuando el potro quiere beber demasiadas veces, por ejemplo cuando la yegua no produce leche suficiente, puede darse una inflamación de la ubre.

Una limpieza inadecuada o incluso excesiva, por ejemplo quitando los sedimentos de sebo de la ubre, también puede ser la causa de procesos inflamatorios. Como otros motivos más también se cuentan los traumatismos, las situaciones de estrés especial o incluso las picaduras de insectos. Por su lugar tan escondido los traumatismos en las ubres de las yeguas suelen ocurrir muy raramente. En muy pocas ocasiones pueden ser alteraciones hormonales, como los tumores de los ovarios, los que provocan las inflamaciones de las ubres. 

Fuente: Revista Ecuestre

Las inflamaciones en las ubres pueden ocurrir en todas las edades, razas y en todos los estados del ciclo.

EVOLUCIÓN DE LA ENFERMEDAD: La inflamación puede darse en yeguas de todas las edades, en todas las razas y en los diferentes estados del ciclo. A veces los síntomas aparecen de repente, y en muchas ocasiones el bienestar de la yegua se ve muy afectado por la fiebre alta. Las yeguas no comen y evitan el movimiento. A menudo podemos confundir los síntomas con los de un cólico.

Como en la mayoría de las inflamaciones la piel se hincha y enrojece, aunque puede que esto no lo detectemos fácilmente debido a la pigmentación oscura de la ubre. Pasadas unas horas, la ubre se calienta y aparece una secreción que puede variar entre aguada y purulenta, con sangre. Sin un tratamiento adecuado, pueden desarrollarse abscesos. Por el peligro de una intoxicación en la sangre hay que tener mucho cuidado y actuar rápido.

EL PRONÓSTICO: Tratada a tiempo y durante el tiempo necesario, una mastitis catarral se puede curar completamente. Una vez que han aparecido abscesos en la ubre, el tratamiento es notablemente más difícil. Esto se debe a que los abscesos normalmente se enquistan y es difícil acceder al tejido de la ubre, con lo que partes del tejido pueden ser destruidas completamente.

PACIENTES DE RIESGO: Las yeguas en lactancia y las que acaban de interrumpirla (destete) son las que más sufren esta dolencia. Realmente se puede infectar la ubre de cualquier yegua, incluso las de las yeguas muy jóvenes y las que todavía no han criado. También las yeguas que tienen una disfunción del sistema hormonal o las que padecen un tumor de los ovarios pueden demostrar formas de inflamación de ubre. En una hinchazón de la ubre, aparte de un análisis sistemático, siempre se debería estudiarlo desde un punto de vista ginecológico para ir al fondo de las causas.

El veterinario prepara una ecografía de la ubre: así visualiza las acumulaciones de líquidos.

PREVENCIÓN

“De ninguna manera hay que ordeñar la ubre en los primeros días después de la lactancia”, advierte la catedrática Christine Aurich. La temperatura corporal y el bienestar de la yegua deben controlarse regularmente hasta que la ubre haya disminuido notablemente. Hay que abstenerse de las medidas “higiénicas” como quitar la capa de protección tipo “talco” de la ubre en las yeguas que no están en lactancia. También la interrupción de la lactancia por probar no hace nada más que estimular potencialmente la producción de leche y así la probabilidad de una mastitis. En las cojeras en los cuartos traseros con causas inciertas o con síntomas de cólico, el veterinario también debería tener en cuenta siempre una inflamación de la ubre.

LA TERAPIA

Para tratar una inflamación de la ubre, el veterinario administra calmantes y antiinflamatorios que, al mismo tiempo, bajen la fiebre. Las yeguas disponen en sus ubres de una barrera natural de sangre que, con las defensas en su estado normal, impide que los gérmenes puedan entrar. Pero esto también puede impedir que entren las medicinas en la ubre. Sin embargo, en una inflamación de ubre esta barrera de sangre está alterada, así que las medicinas puedan pasar.

Antes de administrar el antibiótico, el veterinario tendría que analizar a fondo la secreción de la ubre, para ver las bacterias contribuyentes y las resistencias que éstas presentan. Los resultados de estos análisis determinarán la elección del antibiótico correspondiente. Éste se administra por lo general de manera sistemática y no local, ya que un tratamiento local no es posible por las circunstancias anatómicas.

Hay que extraer la secreción alterada que se acumula en la ubre ordeñando regularmente. Además, la ubre inflamada debe ser refrescada. Aquí se ofrece una hidroterapia, es decir un enfriamiento mediante un chorro de agua suave. Durante los días de inflamación más grave se debe nutrir a los potros de las yeguas afectadas con preparados sustitutivos de leche de yegua. En la mayoría de los casos la secreción de la ubre mejora notablemente en sólo uno o dos días, así que el potro puede volver a beber.

Una amputación parcial o total de la ubre puede llegar a ser necesaria en aquellos raros casos en que la inflamación no responde a éste o a otros tipos de tratamiento. Una inflamación de la ubre puede volverse crónica después de una mastitis catarral no tratada o si se realiza de manera insuficiente. “Por lo tanto el tratamiento con antibióticos siempre debería durar entre una o dos semanas”,  dice la catedrática Aurich. Pero normalmente se espera una mejora notable en uno o dos días.

En muchas ocasiones, un examen ginecológico es recomendable.

SÍNTOMAS

La yegua está floja y no come

Fiebre (más de 38,2 grados)

El pulso es débil, acelerado o irregular (más de 60 pulsaciones por minuto)

Membranas mucosas pálidas

La respiración es floja, rápida y superficial (más de 16 respiros por minuto)

Síntomas de cólico

Paso rígido

Cojeras en cuartos traseros, intermitentes o irregulares

Patas hinchadas

El edema anterior de la ubre (una hinchazón delante de la ubre, en el vientre)

El caballo pega con la cola contra la ubre

La yegua madre inhibe al potro a beber

La ubre muestra las señales típicas de la inflamación: hinchazón, aumento de temperatura en la superficie afectada, dolor parcial o total

La piel de la ubre está enrojecida (no se reconoce muy bien debido a la pigmentación oscura de muchas yeguas)

Las venas, los vasos sanguíneos y linfáticos en la zona entre el muslo y el vientre se marcan

La produccíon de secreción en la ubre

 

Fuente: Revista Ecuestre

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